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Dos apostantes de Extremadura, entre los 34 detenidos por amañar partidos de tenis

Dos apostantes de Extremadura, entre los 34 detenidos por amañar partidos de tenis
  • La Guardia Civil destapa la 'Operación Futures', con siete tenistas andaluces implicados en torneos celebrados entre España y Portugal

Justo cuando sobre el fútbol extremeño planea la sombra de los amaños, aparece la desmantelación desde Madrid de un grupo criminal dedicado a corromper partidos de tenis, aunque esta vez a nuestra comunidad le afecta de refilón, como mucho acaricia la línea de fondo. La Guardia Civil informaba ayer de la 'Operación Future', que ha concluido con la detención de 34 personas, entre ellas siete tenistas, que presuntamente amañaban los encuentros para sacar tajada a través de las apuestas online. La Guardia Civil ha confirmado que los dos extremeños detenidos residían en las ciudades de Cáceres y Mérida. Ambos habrían pagado los 200 euros que daban acceso al grupo de personas que eran informadas de los sets en los que debían apostar para obtener ganancias seguras. El jugador de Mérida tiene 23 años mientras que el de Cáceres 30, aunque no ha trascendido ningún dato más sobre ellos.

«Estoy seguro de que no se trata de gente vinculada al mundo del tenis», comenta Diego Mostazo, presidente de la Federación Extremeña de Tenis, quien apostilla que se mostró sorprendido al conocer la noticia y añade que este negocio de las apuestas comienza a ser un serio problema. «Este país se ha vuelto loco con las apuestas. No ayuda en nada la publicidad y habría que enseñar más a los críos que esto no está bien. Pero si hasta las hacen los chicos desde el móvil, cuando está prohibido. Deberían estar vetadas, y más en categorías que son de base».

«Obreros del tenis»

'Future' y 'Challenger' son las categorías afectadas, y siempre se trata de jugadores, las féminas no aparecen. En Extremadura no hay tenistas de ese nivel ni tampoco se han celebrado torneos que pudieran ser investigados -sólo se acogió de la WTA femenina-, ya que el epicentro de este conglomerado criminal se haya en Sevilla y los 17 torneos se celebraron entre Andalucía y Portugal. De hecho, los siete tenistas detenidos son andaluces, según ha podido saber este periódico. «Obreros del tenis», como califica Mostazo, que son un blanco más asequible para las mafias del juego.

La operación se ha desarrollado en las provincias de Madrid, Sevilla, A Coruña, Pontevedra, Córdoba, Almería, Huelva, Cádiz, Barcelona, Cáceres, Badajoz y Ciudad Real, informa la Benemérita. Entre los detenidos se encuentran los dos cabecillas de la organización, asentados en Sevilla y La Coruña. A través de las apuestas, se da por acreditada la participación de esta organización en 17 eventos celebrados en Sevilla, Huelva, Tarragona, Madrid y Oporto. Se les imputan delitos de estafa, corrupción entre particulares y pertenencia a organización criminal y se estima que las ganancias por estos ilícitos superan el medio millón de euros.

Las pesquisas fueron realizadas por el Equipo de Fraude Económico y Blanqueo de Capitales de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid, con la participación de la Dirección General de Ordenación del Juego del Ministerio de Hacienda. Y todo se inició cuando los agentes recibieron una información de la TIU (Tenis Integrity Unit) -un organismo internacional encargado de velar por la integridad del tenis-, que alertaba sobre un intento de corrupción en un evento deportivo.

¿Cómo lo hacían?

Ajeno a este mundillo, Mostazo comenta no saber si es fácil o no amañar un partido de tenis. Lo que sí le llama la atención es lo específicas que son los apuestas, lo que puede facilitar la trampa. «Tengo entiendido que se apostaba sólo a ciertos juegos o sets, no al resultado del partido». El modus operandi, según el relato policial, consistía en «corromper a jugadores a través de otro tenista intermediario con el que tuviera una relación de confianza. Esta persona, pocos días antes de los torneos, les ofrecía cuantías concretas por amañar determinados aspectos del juego como la pérdida de determinados juegos bajo su servicio. Aceptado el amaño, se comunicaba por el intermediario a sus cabecillas, quienes, a través de una aplicación de mensajería instantánea creaban grupos de difusión para comunicar a personas de confianza y familiares posibilitando así el aumento de las ganancias generadas con las apuestas realizadas». La nota de la Guardia Civil menciona que en los casos donde el intermediario no lograba corromperles llegaba a ofertarles el doble o el triple de la comisión y si no accedieran, intentaban corromperle alguno de los dos cabecillas incluso con amenazas.

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