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Márquez, ante la defensa de su bastión

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Márquez, en Austin la temporada pasada. / AFP

  • El Mundial llega a Austin con Viñales desatado

Las dos victorias de Maverick Viñales en las dos primeras carreras del año, más la ausencia de Marc Márquez en esos mismos podios -cuarto en Catar y caída en Argentina-, han aumentado la trascendencia de lo que pase en la tercera cita del año, el Gran Premio de Las Américas que se disputa este fin de semana en Austin (Tejas, Estados Unidos). La tercera, con todavía otros quince grandes premios por delante. Algo que podría parecer poco lógico pero que con la dinámica del arranque del curso ha impregnado el runrún del 'paddock'.

Y es que Austin es un lugar en el que Márquez sólo conoce la victoria; un dominio extrapolable a Estados Unidos, donde el de Cervera ha ganado en todas las ocasiones en las que ha competido con la Honda de MotoGP. Ha ganado todas las carreras disputadas en Austin, saliendo siempre desde la 'pole'. De hecho, en 2013 batió dos récords: el del más joven en ganar una carrera en MotoGP y el más joven en conseguir la 'pole' -ambos registros estaban en manos de Freddie Spencer-. A esto se suma que ha ganado las últimas ocho carreras disputadas en Estados Unidos: las cuatro tejanas, tres en Indianápolis y la única que disputó en Laguna Seca. Datos que le convierten en el absoluto rey de Norteamérica en la clase reina y que presupone una lógica para este fin de semana que, de no cumplirse -si es Viñales el que lo impide- daría una nueva perspectiva al campeonato.

«No ha sido el mejor inicio de temporada», reconocía Márquez este jueves ya en Austin. «Me siento fuerte con la moto. Tenemos mucho que mejorar, pero me siento muy, muy bien. Y este es el mejor sitio para conseguir el primer resultado bueno. Veremos cómo está cada uno, sobre todo las Yamaha, que parecen los más fuertes ahora mismo. Digamos que estoy feliz con las sensaciones, pero no con los resultados: es hora de cambiar».

Un mensaje, el del punto de inflexión, que repitió en más de una ocasión. "La confianza es muy alta, aunque entiendo que cada año es diferente, cambian las condiciones, los neumáticos. Pero es un buen circuito para nosotros. Y hay que apretar desde el principio, desde el primer libre. Después, veré si puedo estar en lo más alto del podio". Un reconocimiento de que el objetivo esta vez sí que es ganar, no sólo subir al cajón, como había comentado en las anteriores carreras de este año, aunque el de Cervera no acepta que una victoria de Viñales pueda dejar muy cerrado este Mundial 2017. Dicho esto, lo cierto es que de ganar de nuevo la Yamaha número 25 la situación sería muy complicada por el resto, no tanto porque no haya tiempo para la remontada si no por la sensación de poderío que dejaría Viñales en el auténtico territorio Márquez.

El factor últimas vueltas

"Para mí es un buen circuito, siempre he sido fuerte aquí", reconoció sin problemas el líder de la general de MotoGP. "Tiene muchas aceleraciones y ya hemos demostrado que es un punto fuerte para nuestra moto. Estoy confiado en que puedo hacer un gran resultado. Tenemos que trabajar sobre todo en las diez últimas vueltas de carrera, que el año pasado fueron un desastre con los neumáticos". Este, el factor 'últimas vueltas de carrera', es algo en lo que Viñales incidió mucho, sobre todo con la referencia del complicado 2016, el primer año de Michelin. Un aspecto que se espera que cambie este año.

"Estoy sorprendido con las dos primeras carreras porque son dos circuitos muy diferentes y hemos rendido muy bien", explicó el catalán, una sorpresa no compartida por sus teóricos principales rivales, el propio Márquez y Valentino Rossi, segundo de la clasificación y autor de dos podios relativamente inesperados viendo su rendimiento tanto en los entrenamientos de pretemporada como en los dos primeros grandes premios. "Es uno de los circuitos más difíciles. Muy largo, muchas aceleraciones, muy exigente para pilotos y motos", analizó el italiano. "Márquez es muy rápido aquí, desde el primer test que hicimos antes de estrenar el circuito. Rueda muy rápido. Pero tengo que concentrarme en lo mío, aunque no es un trazado que se me dé muy bien. Pero el año pasado me fue bien, aunque cometí un error y me caí. Y creo que después de los cambios en Argentina tendremos una mejor base desde la que empezar".

Rossi tiene claro que, viendo cómo estaban las cosas, lo importante es sumar el máximo número posible de puntos antes de que lleguen los circuitos más clásicos de moto y en los que más experiencia tiene, los europeos. Un análisis, por cierto, que comparte Viñales, que espera también con interés el arranque de esta etapa -en Jerez de la Frontera- a la que espera llegar con un pleno de puntos y con el golpe extra de autoridad y de moral que le daría romper la inmaculada racha de Márquez en Estados Unidos.