Entre el incienso y la goma quemada

Manuel Ángel Gómez, con su coche en la Plaza Mayor de Cáceres. :: L. CORDERO

El cacereño Manuel Ángel Gómez prepara con ilusión su regreso a los circuitos de slalom, que compagina con su pasión cofrade

J. CEPEDA

CÁCERES. Existen pocos olores más evocadores que el del incienso en pleno desfile procesional o el del caucho quemado en el asfalto. Manuel Ángel Gómez (Cáceres, 1975) no solo los conoce de buena tinta, sino que también impregnan buena parte de su forma de vida. Matarife de profesión, este cacereño compagina el mundo del motor con su pasión cofrade. Dos ámbitos a priori tan diferentes pero que Gómez sabe aunar a la perfección.

Tras nueve temporadas sin competir por motivos laborales, Gómez regresará a los circuitos de slalom esta próxima primavera a bordo de su Renault Megane Coupe de 1998, en el que desde su adquisición este pasado verano ya lleva invertidos unos 1.800 euros: «He puesto llantas, un tubo de escape deportivo, suspensión, volante, filtro y sillón. Y aún tengo que tocar algunas cosas más». Aunque en la capital cacereña no existe ninguna competición reglada al respecto, Gómez sí recorrerará otras localidades extremeñas acogidas al circuito regional, como es el caso de Badajoz, Mérida, Don Benito, Azuaga o Malpartida de Plasencia, entre otras.

Lo que empezó como una mera moda de juventud a través del 'tuning' ha desembocado en un actividad que no solo requiere horas en un garaje: «Para estar al nivel de los mejores hay que entrenar mucho», confiesa.

«En este coche llevo invertidos 1.800 euros. Sin los patrocinadores sería algo imposible» «Aparte de las lógicas averías, nunca he tenido que lamentar ningún accidente»

En un mundo sumamente costoso como es el de la competición automovilística, el slalom es una modalidad deportiva de bajo coste, algo que permite promover la participación activa. Bajo licencia federativa, se trata de una vertiente competitiva que no se centra tanto en la velocidad como sí en las habilidades al volante para sortear los obstáculos diseñados en cada circuito. Un deporte marcado también por la seguridad: «Aparte de alguna lógica avería, nunca he tenido que lamentar ningún accidente». No obstante, Gómez no podría asumir en solitario todo el entramado necesario si no fuese por el apoyo de los patrocinadores: «Sin ellos sería algo realmente imposible», reconoce.

Teniendo en cuenta que su jornada laboral se extiende desde la cinco de la mañana hasta las primeras horas de la tarde en el matadero de Cáceres, a este piloto le faltan horas del día para dar cabida a sus quehaceres cotidianos. Algo que se pondrá de manifiesto sobre todo en los próximos meses, cuando tendrá que hilar filo para realizar la puesta a punto de su bólido y a la vez cumplir con sus preceptivos ensayos con vistas a la próxima Semana Santa. Y es que Gómez es integrante de seis cofradías cacereñas; La Esperanza, El Nazareno, Las Batallas, La Sagrada Cena, El Espíritu Santo y El Humilladero. «No soy de los que van a misa todos los domingos, pero la Semana Santa es algo que llevo muy dentro. Me viene de familia y lo llevo en la sangre». Y nunca mejor dicho, tal y como evidencian los simbólicos crucifijos tatuados en sus dos brazos.

¿Hasta qué edad se ve compitiendo Manuel Ángel Gómez? «Ahora tengo 42 años y sigo siendo joven. He visto a pilotos con 65 o 70 años. Si me veo con habilidades y tengo trabajo, también lo haré. Lo de la Semana Santa sí que no lo dejaré nunca», sentencia.

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