GP de Brasil

Hamilton, de oficio dominador

Hamilton, de oficio dominador

Aunque ya tiene el título en la mano, el británico no afloja y se apunta el viernes con solvencia, con Alonso y Sainz con perspectivas de ‘top 10’

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Mantener la ilusión y la competitividad cuando ya se ha ganado el título mundial no es fácil. Por una cuestión de salud, la mentalidad de un deportista, sea piloto, futbolista, tenista o halterófilo, debe decaer cuando se ha alcanzado el éxito. Por eso sorprende más el rendimiento con el que Lewis Hamilton comenzó el Gran Premio de Brasil. El piloto británico ha pasado dos semanas celebrando su cuarta corona, pero ya no tiene mucho más que hacer. De hecho, en los últimos años, él mismo admitía que bajó el ritmo y se permitió el lujo de ni siquiera luchar por los mejores tiempos o por las vueltas rápidas de ninguna sesión. Si llegaban, bien; si no, también.

Sin embargo, este año ha cambiado en ese aspecto. Ya no se conforma con ganar el título (ahí es nada), sino que quiere conseguirlo de la mejor manera posible: con el mayor número de victorias, podios, vueltas rápidas, sesiones dominadas… En definitiva, quiere ser el mejor. Ahora que ya ha entrado en el Olimpo de la Fórmula 1, es normal que se plantee como un objetivo plausible alcanzar las cifras absolutas de Michael Schumacher. Hamilton llega a Interlagos con 62 victorias en su haber, nueve este año. Aún tiene muy lejos las 91 del ‘kaiser’, pero por si acaso el año que viene ya no tiene un coche tan dominante, no va a esperar a que le sonría la suerte. Cuanto más aproveche el ‘momentum’, mucho mejor.

Y eso que Hamilton, en teoría, debe estar a las órdenes de Valtteri Bottas. Es el finlandés quien se está jugando el subcampeonato, un pobre consuelo para los corredores que luchan por el título pero que, para Bottas, es un objetivo más que aceptable en su primera temporada con las flechas plateadas. Para ello tendrá que vérselas con un Sebastian Vettel que, en la primera jornada de trabajo en el Autódromo Jose Carlos Pace, se tapó más de lo previsto. Y es que Brasil no es un circuito donde ser conservador sea una buena estrategia.

La lluvia, que sólo apareció este viernes de manera muy tímida, suele dejar en papel mojado (literalmente) las previsiones estratégicas de los equipos. Aunque para el resto del fin de semana se espera un sol radiante, también se esperaba un chaparrón para los libres y este no llegó. Por si acaso, desde Mercedes se plantearon la jornada de viernes de la manera más sencilla posible: sin especular y buscando el mejor tiempo posible. Tanto Hamilton como Bottas dedicaron la jornada a llevar al extremo los neumáticos superblandos, que teóricamente serán los que más vueltas estén en pista el domingo. A sabiendas de que su superioridad les coloca ya como favoritos, prácticamente lo de ser los más rápidos se quedó como una anécdota.

Los últimos estertores de Honda

Aunque aún faltan dos carreras por disputarse, con sus respectivas clasificaciones y entrenamientos libres, para que finalice la temporada 2017, en McLaren no van a tener un final de temporada sencillo. Fernando Alonso y Stoffel Vandoorne vieron cómo sus sesiones se veían afectadas por algunos problemas derivados de Honda, aunque no fue nada serio esta vez. El ovetense, por ejemplo, no marcó crono en los primeros libres hasta bien entrada la sesión, y en los segundos estuvo un buen rato en boxes hasta que comprobaron que todos los sistemas funcionaban correctamente.

Mientras Alonso salía a pista con su McLaren, las noticias acerca de su vinculación con Toyota para la temporada 2018 dieron un paso más. Según informó la BBC, la relación del piloto español con el fabricante japonés no se va a ceñir sólo para las 24 horas de Le Mans, sino que también le han puesto encima de la mesa la posibilidad de disputar más carreras del campeonato completo de resistencia. Esto implicaría que Alonso podría optar, si el McLaren-Renault es bueno, a proclamarse campeón del mundo en dos categorías distintas en el mejor de los casos.

Carlos Sainz, por su parte, tuvo una jornada más calmada. Aunque no pudo con Nico Hülkenberg al final, volvió a dejar claro que el ya olvidado Jolyon Palmer no merecía un coche que, por rendimiento puro, está en condiciones de pelear por el ‘top 10’ a poco que se sepa llevar. Tanto él como su buen amigo Alonso (ambos acabaron el viernes en la misma décima) tienen claro que todo lo que sea llegar este sábado a la Q3 será un éxito notable, y un objetivo más que satisfactorio visto el rendimiento de ambos.

Fotos

Vídeos