GP de Malasia

Verstappen deja a Hamilton con las ganas en Sepang

Verstappen celebra su triunfo en Sepang. / AFP

El holandés se lleva la victoria, por delante del británico y de su compañero Ricciardo, con Alonso undécimo y abandono de Sainz

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMadrid

Con 20 años y un día, Max Verstappen consumó este domingo su segunda victoria en Fórmula 1. El joven neerlandés se impuso a lo grande, adelantando en pista a un Lewis Hamilton que corrió con la calculadora en la mano y que sale más líder de Malasia de lo que entró. La suerte se alió con el de Mercedes y contra Ferrari, a quien este fin de semana le salió mal casi todo lo que le podía salir.

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Ya el sábado se quedaron sin opción de victoria para Vettel por el turbo. Esta pieza del Ferrari del candidato al título de rojo, aunque esta vez en el otro coche, también fue la culpable de que se blasfemara en todos los idiomas posibles en el box de Maranello. Antes de tomar la salida, Kimi Räikkönen detectó que algo no iba bien en su monoplaza, algo que efectivamente corroboraron sus mecánicos: era el turbo. Ni siquiera tomó la salida. Las opciones de Ferrari pasaron de una posible victoria del finlandés a dejarlo todo en manos de las capacidades de Vettel para remontar.

Y casi les sale bien. Vettel, nombrado piloto del día por los fans, pasó de la última posición a la 4ª en 56 vueltas. No fue un podio por varios factores: en primer lugar, se quedó sin neumáticos en el momento clave, justo al final, y en segundo, se encontró con Fernando Alonso en el peor momento posible y en la peor situación posible.

El asturiano estuvo envuelto en esta y en otra acción polémica. Aunque finalizó 11º, por momentos hubo opciones de llegar a los puntos, si bien dos momentos clave le dejaron fuera del ‘top 10’. El primero fue con Kevin Magnussen. Alonso se estaba defendiendo de los ataques del fogoso danés, cuando este casi se lo lleva por delante. El bicampeón del mundo tiró de galones y, aunque el Haas no es superior al McLaren, le dio una lección de cómo defender la posición, toque incluido. "¡Vaya idiota! Hülkenberg tiene razón", se quejó Alonso por la radio, en referencia a la polémica que tuvieron el alemán de Renault y Magnussen hace unas cuantas carreras.

Con Vettel la situación fue distinta. Alonso se vio en medio del ataque del Ferrari sobre Daniel Ricciardo, por el tercer puesto. El de Red Bull pasó sin problemas al McLaren, pero el Ferrari se quedó atrapado detrás en el preciso momento en el que los neumáticos ya le estaban empezando a fallar. El respiro que obtuvo Ricciardo fue suficiente como para que Vettel no le alcanzase, incluso una vez ya doblado Alonso, lo que desesperó al alemán. "¡Vamos, Fernando! Tú eres mejor que esto…", se lamentaba el germano. Después, ante la prensa, fue más hiriente: "Ya sabemos que a Fernando no le gusta Ferrari… Y por eso ha ayudado a Daniel".

Vettel realizó estas últimas declaraciones con cierto enfado, y no por Alonso. Nada más acabar la carrera, ya cruzada la línea de meta, Lance Stroll le embistió por detrás y le destrozó su Ferrari. La imagen de Vettel montado en el Sauber de Wehrlein para regresar a boxes lo dice todo, pero el incidente puede tener consecuencias más graves. Si se ven obligados a montar una nueva caja de cambios para Japón, sería la quinta y, por tanto, conllevaría sanción. El golpe para el Mundial a favor de Hamilton sería prácticamente definitivo.

Alonso, en la nada; Sainz, averiado

En la intensa pelea por llegar a los puntos, Fernando Alonso se quedó algo corto. Mientras su compañero Stoffel Vandoorne acababa en 7ª plaza, para el asturiano fue una carrera muy compleja. La cita con las posiciones de arriba se hizo imposible, toda vez que tampoco realizó una salida excepcional. La ansiada lluvia llegó a Malasia demasiado pronto, a primera hora, lo que hizo que todos los pilotos saliesen a pista con un carril seco (propiciado por las carreras de soporte) y otro mojado.

A Alonso, le tocó el mojado. No es excusa suficiente, pero sí explica en parte por qué fue uno de los que no obtuvo ventaja en los primeros metros de la prueba. Al final, el undécimo puesto sabe a poco para el español, que tendrá una nueva oportunidad en Japón en siete días.

Peor le fueron las cosas a Carlos Sainz. Sin ritmo en todo el fin de semana, sin dar muestras de poder sacar más de lo que había en carrera, tuvo que abandonar cuando apenas había soñado con llegar a los puntos. En el último tercio de la prueba, Sainz reportó problemas con el motor y le ordenaron inmediatamente detener el coche en boxes para abandonar. Esta vez fue una avería eléctrica, pero podía haber sido cualquier otra cosa. El resultado iba a ser el mismo: un KO que sabe muy mal.

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