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GP de Estados Unidos

Hamilton aprieta los dientes

Hamilton, durante la sesión de clasificación.
Hamilton, durante la sesión de clasificación. / EFE
  • El británico consigue una 'pole' en uno de sus circuitos fetiche en el que, irónicamente, nunca ha salido primero

Lewis Hamilton tiene muy claro que su trabajo de aquí a final de temporada sólo es uno: ganar, ganar y ganar. No le queda otra si quiere revalidar los títulos mundiales conseguidos, así que para no generar dudas lo mejor es salir primero. El piloto británico cumplió con una letal vuelta en 1:34.999, la más rápida que se ha logrado en el asfalto texano. El rendimiento mostrado por el candidato al título, que no favorito, en la clasificación fue brutal: desde el primer instante tuvo controlado a un Nico Rosberg que había logrado las últimas 'poles' en Austin, pese a que no ha ganado nunca. El alemán, de hecho, perdió sus opciones en el último intento, cuando falló en la temida primera curva. Desde ese momento se vio imposible para llegar a lo más alto.

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La novena 'pole' del año para Hamilton no sólo le permite superar en este aspecto a su compañero en este 2016, sino que le da un golpe moral muy alto. Todo dependerá de la salida, el talón de Aquiles del británico: un nuevo fallo en los primeros metros y su asedio al primer puesto de la general saltará por los aires. Rosberg, además, puede preparar la carrera con cierta tranquilidad: le vale perfectamente con llegar segundo en la meta ya que mantendrá intactas sus opciones al título. Pese a este colchón, no se podrá confiar porque detrás de los Mercedes partirán los que se auguran como posibles jueces del Mundial.

Los Red Bull cumplieron con su papel de segundos espadas del campeonato, esta vez con un sonriente Daniel Ricciardo por delante de un enfadado Max Verstappen, a quien la Federación Internacional de Automovilismo ha puesto coto. Justo antes de la clasificación, el máximo organismo de la Fórmula 1 aclaró mediante un comunicado que las polémicas maniobras defensivas con las que el neerlandés se convirtió en el centro de atención en las últimas carreras serán castigadas. Si Verstappen, que parte cuarto en parrilla, vuelve a hacer peligrosos cambios de dirección como los que protagonizó con Kimi Räikkönen en Japón, será sancionado.

El finlandés de Ferrari y, sobre todo, su compañero Sebastian Vettel acabaron muy decepcionados la jornada. El alemán no se mordió la lengua a la hora de criticar el rendimiento del monoplaza rojo y lo expresó con una elocuente y popular expresión en inglés («It is what it is»), que en castellano se podría traducir por: «Es lo que hay». El quinto y sexto puesto de los coches de Maranello no parecen suficientes para llegar al podio, aunque Austin es un trazado propicio donde se puede dar la sorpresa.

Sainz, uno de los héroes del día

Carlos Sainz comenzaba la clasificación entre dudas. En los terceros entrenamientos libres sólo dio seis vueltas y pinchó dos veces, una en cada rueda trasera. El problema venía del mismo origen: una nueva pieza de carbono en el eje trasero provocó que se rajaran las llantas izquierda y derecha alternativamente, lo que le hizo perder la última tanda previa a la definitiva clasificación.

Sin embargo, eso no supuso ningún problema. Es más: le da más valor a la espectacular vuelta que se sacó en la 'Q2' de la clasificación que le permitió entrar en el 'top ten' de la parrilla de salida. No pasó de la décima posición en ese intento, pero la satisfacción no se la quita nadie. El objetivo de los puntos es más real este domingo que nunca, sobre todo porque ha recuperado la confianza en Toro Rosso.

Fernando Alonso no se mordió la lengua. Saldrá duodécimo, pese a hacer una vuelta bastante aceptable en la 'Q2', pero por el camino dejó otro de esos mensajes por radio que dan buena muestra del calvario que pasa cada vez que tiene que verse en una recta. El español, cuando hizo su primer tiempo cronometrado en la tanda intermedia del sábado, reaccionó muy enfadado cuando previo que no iba a ser suficiente: «Sería bueno no perder una décima y media en las rectas». No le faltaba razón para temerse lo peor: primero Carlos Sainz y después Felipe Massa y Sergio Pérez le echaron de la 'Q3', el gran objetivo del fin de semana.

Pese a todo, el asturiano estaba notablemente satisfecho. «Fue nuestra 'pole position' del fin de semana: salir en 'Q3' y que luego te pasen el 11 y el 12 en carrera.», se confesó el asturiano. Sus sensaciones son ligeramente optimistas, y de hecho colocaba su punto de mira «entre el siete o el ocho». Sea donde sea, Alonso prometió espectáculo: «Vamos a tener batalla», terminó con una sonrisa