Maratón de Nueva York

Kamworor, el protegido de Kipchoge que dominará el maratón la próxima década

Geoffrey Kamworor celebra el triunfo en Nueva York. /Reuters
Geoffrey Kamworor celebra el triunfo en Nueva York. / Reuters

Con sólo 24 años, el keniano ya ha ganado su primer ‘major’ y afirma seguir en cada entrenamiento el ritmo del campeón olímpico, a quien considera «un hermano»

ENRIC GARDINERMadrid

El imponente y carismático Central Park encumbró el domingo a Geoffrey Kamworor a lo más alto del maratón de Nueva York. El keniano inauguró así su palmarés en la distancia de Filípides por la puerta grande, en el más glamuroso (que no el mejor) de los seis ‘majors’ y dejando en la estacada a los dos grandes favoritos, el etíope Lelisa Desisa, que había prometido vencer y terminó tercero; y el también keniano Wilson Kipsang, uno de los maratonianos más laureados de la historia y cuarto hombre más rápido de todos los tiempos, que acabó a tres segundos del campeón.

Con sólo 24 años, pocos para un fondista, Kamworor presentó al mundo su candidatura para dominar los 42.195 metros en la próxima década. Aunque, a decir verdad, el joven corredor ya venía haciendo méritos como para que se le tuviera en cuenta. No sólo sobre el asfalto, donde es el vigente bicampeón mundial de la media maratón -Valencia le espera en 2018 para cerrar el triplete- y prácticamente es el único atleta actual en disposición de batir el récord de Zersenay Tadese (58:23), sino también en pista y en campo a través.

Y es que Kamworor, prácticamente desconocido para el gran público, es un todoterreno precozmente consagrado. En el cross no tiene rival. Primero se proclamó campeón del mundo en 2015 en Guiyang (China), corona que revalidó en 2017 en Kampala (Uganda). Y en su momento ya dejó claro que, una vez terminase con el maratón de Nueva York su temporada en ruta, volvería a centrarse en trabajar en campo a través y sobre el tartán. Quiere dominarlo todo. Habrá que ver si con demasiada prisa.

El único lunar -si es que puede llamarse así- a la meteórica proyección del keniano está en la pista, donde todavía no ha logrado ninguna victoria de prestigio. Sí una medalla, de plata, en los 10.000 del Mundial de Pekín en 2015. Sólo el incombustible Mo Farah le privó del oro, por apenas 63 centésimas. A partir de ahora también serán rivales en el asfalto.

Los 'hijos' de Patrick Sang

Lo primero que hizo Kamworor nada más cruzar la línea de meta en Central Park fue colgarse una bandera de Kenia y fundirse en un abrazo con Eliud Kipchoge. Para el joven fondista, el campeón olímpico -y posiblemente mejor maratoniano de la era moderna- es «como un hermano». Ambos comparten entrenador, el mítico Patrick Sang, y habitación en el campo de entrenamiento de Kaptagat, donde se cuecen los próximos récords mundiales.

«Siempre me aseguro de estar con Eliud, ser como él y hacer siempre lo que esté haciendo. Es mi modelo a seguir», aseguró Kamworor hace algo más de año y medio a la revista ‘Runner’s World’. Un sentimiento que tiene su contraparte en el veterano fondista. Y es que Kipchoge, ahora descansando tras intentar batir la plusmarca de Dennis Kimetto en Berlín el pasado mes de septiembre, no tuvo reparo alguno en viajar hasta Nueva York para pasar el día de su 33 cumpleaños animando a su protegido.

A partir de ahora, el keniano de la eterna sonrisa deberá dormir con un ojo abierto. En su compañero de cuarto tiene un nuevo rival por reescribir la historia del atletismo que, además, mantiene desafiante ser «capaz de aguantarle el ritmo en cada entrenamiento». Entre Kipchoge y Kamworor, el duelo fratricida está servido. Y Patrick Sang encantado.

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