¡VAMOS!

Representación extremeña en la reciente manifestación de Córdoba. :: FEDEXCAZA/
Representación extremeña en la reciente manifestación de Córdoba. :: FEDEXCAZA

VAMOS! El 15 de abril es una fecha importante. Quienes pensaban que los derechos eran para siempre, se equivocaban. Si algo hemos aprendido de la última crisis económica, aún por resolver, ha sido precisamente eso. Durante muchos años hemos ido construyendo una sociedad con el objetivo puesto en el llamado «estado del bienestar», y cierto es que fuimos logrando éxitos en ese proyecto de país, con avances en educación, sanidad, prestaciones sociales o igualdad.

Pero he aquí, que la voracidad de los bancos hizo estallar una crisis financiera, que derivó en una crisis económica, para luego mutar a una crisis social. La gran fiesta de los especuladores y el desatino de los políticos responsables, muchos de ellos involucrados en el festín, nos hizo retroceder socialmente. Y lo que es más dramático, los ciudadanos tuvimos, y aún tenemos, que pagar la enorme factura del banquete de unos pocos. ¿Y cómo realizamos el pago? Pues perdiendo paulatinamente derechos y apretándonos el cinturón, unos más que otros claro.

Así que será mejor que vayamos tomando nota. Igualmente, durante muchos años, los últimos 500.000, hemos creído que cazar era una cosa normal, natural y aceptada por nuestros vecinos y vecinas. Pero he aquí que grupos reducidos de personas comenzaron a cuestionar el derecho a cazar, a enarbolar la manipulada idea del derecho de los animales. Primero de una forma sutil, con mensajes generalista de defensa del medio ambiente, ganándose el favor del público, para luego ir endureciendo el discurso, y ya no les es suficiente con cuestionar el derecho a cazar, ahora hay que argumentarlo con la generación de alarma social: los cazadores y cazadoras son asesinos, matan a animales indefensos, torturan a sus perros, son peligrosos, violentos, están subvencionados.

Todo ello, con un fin absolutamente planificado y decidido: ¡Prohibir la caza! Desterrar del ordenamiento jurídico el derecho a cazar. Y como no pongamos remedio, es posible que lo logren.

Es muy fácil, con una sencilla búsqueda en internet, encontrar el sinfín de mensajes contra la caza que vierten variopintas organizaciones o plataformas que, curiosamente, tienen un patrón de conducta y actuación exactamente igual. Lanzan mensajes sin ningún fundamento, como lo de los 50.000 galgos abandonados o muertos, mensajes que tratan de generar alarma para infundir pánico en la sociedad, poniendo siempre en duda el papel que jugamos las personas que cazamos respecto al medio ambiente y la biodiversidad. A esto unen afirmaciones apocalípticas y juicios de valor falsos, con la intención de que los políticos y las administraciones públicas comiencen a dudar en si mantienen el actual régimen jurídico o comienzan con el desmantelamiento del sector cinegético.

Y por supuesto, como colofón final, no dudan en manipular los sentimientos de la población, con lo de pobres animales indefensos, matar por deporte o la crueldad de los cazadores. Y así, una vez generada la alerta y logrado el sentimiento de pena y rechazo al malvado, se erigen como los paladines de la lucha y comienzan ellos mismo, tocados por el dedo divino, a considerarse los únicos y verdaderos portavoces de la voluntad popular, algo para lo que nadie los ha elegido.

Y que nadie tenga dudas de que estas organizaciones, plataformas y grupos varios, tienen una enorme audiencia mediática, fenómeno aún por descifrar, pero es así.

No solo su presencia en las redes sociales es relevante. Medios de comunicación generalistas dan por bueno, sin ni siquiera contrastar los datos, lo que dicen fuentes absolutamente cuestionables, no teniendo en cuenta que esta demagogia seudo-ecologista-animalista, contrasta con los cientos de estudios que avalan las virtudes de la caza y su papel como regulador de los ecosistemas y en la conservación, como ayuda a la recuperación de especies en extinción, como un importante recurso económico en amplias zonas que genera riqueza y puede ayudar en la fijación de las poblaciones rurales, que es cultura, tradición, que representa un legado artístico, pictórico, literario de enorme valor, que aporta carne de caza a los mercados, una carne libre, sana, ética y sostenible, incluso que ayuda a la prevención de los incendios y también, y no menos importante, que la caza nos hace enormemente felices a los que la practicamos.

Así pues, éste es el escenario.

No lo dudéis. ¡Vienen a por nosotros! Ha llegado el momento de pasar a la acción ¡Vamos!

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