Impulso a la declaración de la montería y la rehala como BIC

Algunos de los impulsores de la iniciativa. :: FEDEXCAZA/
Algunos de los impulsores de la iniciativa. :: FEDEXCAZA

La documentación ya ha sido presentada en la Junta y arranca la tramitación del proyecto

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Una de las prioridades del sector cinegético extremeño para este año es el proyecto para la declaración como Bien de Interés Cultural de la montería y la rehala, que ya está oficialmente en marcha una vez que se ha presentado formalmente la documentación ante la Junta de Extremadura. Se trata de un proyecto que se basa en la historia y en la importancia socioeconómica de esta práctica cinegética, pero, sobre todo, en el hecho de que se trata de algo más importante que forma parte de la esencia misma del mundo rural extremeño.

En esta iniciativa participan como benefactores la Federación Extremeña de Caza, la Fundación Artemisan, el Real Club de Monteros, Aproca Extremadura, la Asociación Española de Rehalas, la Federación Extremeña de Recovas y Nacho Higuero. También son entidades colaboradoras del proyecto Cárnicas DIBE, Explotaciones Cinegéticas Caurienses, la revista Caza Extremadura, Chacinas Extremeñas, Cinegética Planeta, Puebla&Estéllez SA., Nova Toma y Chacinas Marce. La participación está abierta a todo aquel que quiera mostrar su compromiso con la Montería, la Rehala, y la caza en general.

La productora Nova Toma ha sido, además, la responsable del video promocional elaborado para el proyecto.

En Extremadura se celebran 75 monterías cada fin de semana de octubre a febrero

Según explicaron el presidente de la Federación Extremeña de Caza, José María Gallardo, el vicepresidente de la entidad, Manuel Gallardo, y el presidente de la Asociación Española de Rehalas, la Montería y la Rehala cumplen con todos los requisitos para ser declaradas Bien de Interés Cultural de Extremadura, según lo establecido tanto en la legislación autonómica.

Presentación oficial del proyecto.
Presentación oficial del proyecto. / Fedexcaza

En primer lugar, por su historia. Y es que se tiene constancia de que al menos desde hace 700 años que esta modalidad se realiza de forma ininterrumpida en Extremadura. Otro factor importante es su impacto socioeconómico sobre el medio rural. En Extremadura se celebran una media de 75 monterías cada fin de semana entre octubre y febrero, y son en torno a 5.000 personas las que participan semanalmente en estas actividades. La montería y la rehala generan al año, según el informe de la situación de la caza, un flujo económico de más de 160 millones de euros (gasto en monterías, carne de caza, rehalas, taxidermias, cazadores foráneos.).

A todo esto se suma que tanto la rehala como la montería forman parte de una tradición cinegética que se construye como valor identitario en gran parte de la región, con unos conocimientos propios que se transmiten de generación en generación, con aspectos como los rituales, como un vocabulario específico y como una serie de producción artesana y de oficios actualmente en riesgo de desaparición.

Asimismo, estas modalidades suponen una forma de gestión medioambiental fundamental para el bosque mediterráneo y la dehesa extremeña y se han convertido en una referencia sociocultural y de cohesión social.

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