UN AÑO DECISIVO

Cazadores con sus perros en una jornada de campo :: FEDEXCAZA/
Cazadores con sus perros en una jornada de campo :: FEDEXCAZA
JOSÉ MARÍA GALLARDO Presidente de la Federación Extremeña de Caza

Que el sector de la caza vive un momento crucial en Extremadura no lo duda nadie. Con la peor temporada de caza menor de la historia a nuestras espaldas y unas perspectivas aún peores. Con una caza mayor que esta vez tampoco ha cumplido las expectativas. Con una presión creciente del movimiento animalista apoyada en demasiadas ocasiones por la condescendencia de unas administraciones y de una sociedad cada vez más alejadas del mundo rural. Y con una tremenda falta de autocrítica dentro del sector que en muchas ocasiones nos dificulta ser conscientes de la situación real.

Por todo ello, desde la Federación Extremeña de Caza entendemos que 2018 debe ser un año decisivo, en el que todos los actores implicados en el sector cinegético tendremos que decidir si damos un paso al frente y comenzamos a trabajar en la dirección correcta o si dejamos que todo esto se vaya al garete.

En FEDEXCAZA lo tenemos claro, y por eso vamos a poner toda la carne en el asador, con proyectos de investigación, con la mayor implicación posible en la recuperación de la caza menor, y también con una apuesta por la formación y por el aumento del peso de la mujer y la juventud en el sector. Seguiremos trabajando, como ya lo hemos hecho en los últimos años, por tener un mundo de la caza más unido, más fuerte, más capaz de transmitir sus valores y su peso en el mundo rural a nuestros políticos, que, en definitiva, son los que al final toman las decisiones que nos afectan.

Afrontamos 2018 llenos de ilusión y de responsabilidad, y también siendo conscientes de que los enormes retos que afrontamos no podemos superarlos nosotros solos. Necesitamos el respaldo de los cazadores, seguir aumentando el número de federados, para ganar en representatividad. Tenemos que tener claro que a día de hoy FEDEXCAZA es la mayor entidad del mundo de la caza en Extremadura y es, por tanto, la mejor manera de defender al sector en un momento en el que la unidad es más necesaria que nunca. Y no sólo de la caza, sino de todo el mundo rural extremeño.

También vamos a necesitar el apoyo de la Junta de Extremadura y de todos los partidos políticos con representación en el Parlamento regional. Ha llegado el momento de que queden clara las prioridades de cada uno, de que se ponga negro sobre blanco qué piensa cada uno, qué quiere hacer cada uno y, sobre todo, qué proyecto tiene cada uno para la caza. Porque los cazadores estamos cansados de buenas palabras que en demasiadas ocasiones llegan sin nada detrás, Sin tener en cuenta cuál es la realidad de nuestra tierra.

¡Dejémonos de inventos! ¡Olvidémonos de buscar nuevos sectores en los que destacar! Porque nuestro futuro está ahí, al alcance de nuestra mano, en nuestro mundo rural, en nuestra caza, en nuestra pesca, en nuestra agricultura y nuestra ganadería, en nuestro turismo rural y cinegético. Sólo necesitamos creérnoslo de verdad. Es imprescindible avanzar también en otros ámbitos, evidentemente, pero no perdamos de vista esa amenaza tangible que es el abandono de nuestros pueblos y que a regiones como Extremadura nos persigue cada vez con más energía.

Sí, los cazadores estamos hartos de tanta hipocresía y tantas decisiones injustas que se toman desde despachos demasiado alejados de la realidad de nuestro campo. Pero no somos los únicos. También están cansados los ganaderos, los agricultores, los pescadores y, en general, los que intentan salir adelante en todos y cada uno de nuestros pequeños municipios. Y creemos que ha llegado el momento de que nuestros políticos vuelvan a mirarnos, a escucharnos y a atendernos más allá de discursos complacientes.

Porque la caza también vota, y el mundo rural también vota.

Mientras, los cazadores seguiremos trabajando para transmitir todos los valores asociados a la conservación y la gestión de ecosistemas que nuestra actividad tiene en pleno siglo XXI. No parece difícil de entender que para tener linces y águilas hacen falta conejos. O que en una finca de caza bien gestionada puede haber gracias a esa gestión más de 100 especies de vertebrados de los que apenas se cazan media docena durante una época determinada. O que en los pequeños pueblos no hay pabellones polideportivos ni gimnasios ni piscinas cubiertas y es necesaria una actividad física conectada con la naturaleza.

La caza es imprescindible. Es futuro. Es conservación. Es gestión. Es gastronomía. Es empleo y riqueza. Es la realidad de nuestra tierra. Nuestro pasado y nuestro futuro. Y necesitamos que en 2018 eso quede más claro que nunca. Porque estamos llegando al borde del abismo y nos estamos jugando la razón de ser de nuestro campo.

Ahora o nunca, políticos, administraciones, cazadores, agricultores, ganaderos, propietarios. tenemos que decidir si queremos que se abandonen nuestros pueblos. Ahora o nunca. Si queremos que el mundo rural se quede sin esperanzas y sin posibilidades de crear empleo y riqueza. Ahora o nunca. Pero no sólo con palabras. 2018 debe ser el año de los hechos y de los compromisos reales con el mundo rural. Porque nadie debe olvidarse: el mundo rural también vota.

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