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«No quiero dejar el piragüismo»

Estefanía siempre ha llevado como emblema en sus equipaciones a Extremadura y Mérida, y por eso espera que la Junta, a través de su Fundación, pueda seguir ayudándola y confía en alguna aportación del Ayuntamiento de su ciudad. «No quiero dejar el piragüismo».

A cuestas lleva con él desde 2006, cuando empezó de la mano de su hermano Antonio. «Vivo al lado del Iuxtanam, en los bloques de piso de la Zona Sur, y en verano, con el calor, mi hermano me invitó a practicarlo. Empecé con mucho miedo a caerme, por si me arrastraba la corriente, pero poco a poco comenzó a gustarme. Conocí amigas, que eran del barrio e iban conmigo al instituto, y el hobby empezó a dárseme bien... y hasta ahora», relata Estefanía, que cuando vivía en Mérida se levantaba a las 6.00 horas, se iba con una linterna, de noche, a entrenarse al río, luego marchaba al instituto y volvía por la tarde al embarcadero para seguir ejercitándose con el resto de sus compañeros, a las órdenes de Julio Moreno, su entrenador. «Cuando me portaba mal o sacaba malas notas, a mis padres les decía que prefería que me quitasen el móvil o la consola antes de que no me dejaran ir a entrenar», confiesa.