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El SOS de una campeona

Estefanía Fernández, la palista del C. P. Iuxtanam-Monteoro, antes de una prueba. :: HOY
Estefanía Fernández, la palista del C. P. Iuxtanam-Monteoro, antes de una prueba. :: HOY
  • La palista emeritense Estefanía Fernández, a los pies de un nuevo Mundial, suplica ayudas económicas para no renunciar al piragüismo de elite

El palmarés de Estefanía Fernández González (Mérida, 1996) relega a 'Guerra y Paz' de Tolstoi a la categoría de novela corta: si uno se atreve a descargar su hoja de servicios tendría lectura para rato. Desde que la palista emeritense se pusiese a competir en 2008, no se ha bajado jamás del podio en un campeonato regional o nacional. Pero jamás. Y hablamos de 60 oros, 26 platas y 18 bronces. Más de cien medallas. Metales todos ellos embellecidos por dos terceros puestos en el Europeo de Eslovaquia en 2014 y Eslovenia en 2015 y un quinto puesto en el Mundial de Hungría de 2015. La siguiente etapa en la progresión de Estefanía Fernández sería prepararse el ciclo olímpico de Tokio 2020.

Sería... decíamos. Porque la palista emeritense, que ya se encuentra en Brandeburgo (Alemania) para participar en el Mundial de Maratón que arranca mañana y finaliza el domingo, está a un paso de abandonar la élite del piragüismo nacional. La noticia debería ser esa: Estefanía Fernández, junto a la gallega Nuria Villacé, intentará mejorar en el Mundial de Alemania el quinto puesto del último Europeo en la modalidad de Maratón K2 senior. Y sin embargo la noticia es otra: Estefanía Fernández necesita apoyos económicos para no renunciar al piragüismo de más alto nivel.

La palista emeritense se encuentra cursando 2º de Psicología en la Universidad de Sevilla. Y aunque está en proceso de seguimiento en el cuaderno del seleccionador nacional, Jesús Bouzón, aún no ha tenido la oportunidad en un campeonato federado de mejorar las marcas de las ocho integrantes del equipo nacional, las únicas con becas y, por tanto, las únicas a las que el entrenamiento en el Centro de Alto Rendimiento de La Cartuja les sale gratis. «Las compañeras que están por delante de mí fueron al último Mundial, mientras que yo estuve en el Europeo. Y un Mundial tiene más valor. Las plazas se renuevan cada año. Así es que si consigo mejorar las marcas de alguna de ellas en los próximos selectivos, entraría el curso que viene», explica Estefanía.

1.100 euros al mes

El curso pasado, aunque perteneciente todavía al CP Iuxtanam-Monteoro, Estefanía prosiguió con sus entrenamientos como deportista externa en el CAR, bajo la supervisión de los también emeritenses Fausto Moreno y Sonia Molanes, pagándose ella la mitad de la cuantía y la otra mitad corriendo a cargo de la Fundación 'Jóvenes y Deportes' de la Junta de Extremadura. Hablamos de alrededor de 1.100 euros al mes. Pero como cualquier economía de a pie, Estefanía y su familia no pueden permitirse otro curso igual.

Porque hasta la fecha, facturas del CAR aparte, Estefanía y su familia se han costeado la asistencia a todos los campeonatos en los que ha participado, que no son pocos: 35 campeonatos de España lejos de Extremadura, cinco Europeos y tres Mundiales. Para remar en competiciones de tal calibre, entre vuelos, desplazamientos, alojamientos, equipaciones y acreditaciones, se necesitan alrededor de 4.000 euros para cada uno de ellos. Hace tres años, la familia Fernández González organizó un evento solidario en la Zona Sur, con comida y bebida a bajo coste y actuaciones musicales, para poder financiar el viaje de Estefanía al Europeo de Eslovenia. «La cifra que necesitaba es la que ganan Messi o Cristiano en diez minutos», se lamenta la palista emeritense. «Si fuera un deporte de masas, posiblemente esto que me está pasando lo sabría todo el mundo, y todo serían facilidades y felicitaciones».

En aquel Europeo acabó tercera, y lo recuerda como su mejor momento subida a una piragua: «Porque sentí que le devolvía la confianza a todas aquellas personas que me ayudaron a estar ahí. Y, por supuesto, también por mis padres, que son los que me han costeado todo». Un bronce que le reportó 200 euros, una inmundicia al lado de los 4.000 euros que pagó de su bolsillo para representar a España como campeona de su modalidad.

La situación es incomodísima para Estefanía: debe estudiar su carrera universitaria, entrenarse desde la mayor de las exigencias físicas... y, a la par, buscarse una financiación que no llega y la consume. «Que me agobia», a ella, a su padre Antonio y a su madre Isabel. «Porque soy una friki del piragüismo. Amo este deporte. Y no paro de darle vueltas a que, a lo mejor, no puedo cumplir mis sueños. He llamado incluso personalmente a la Federación Española, pero me dicen que para seguir al más alto nivel tengo que entrenar con las mejores». Si finalmente consigue lo que necesita para continuar entrenándose al más alto nivel, el objetivo de Estefanía es claro: especializarse en el K1 y K4 500 metros, que es la distancia olímpica. Porque si su sueño es el piragüismo, el piragüismo es Tokio 2020.