TERCERA

Manu vuelve a darle cuerda a su reloj

Manu durante el partido del Calamonte ante el Extremadura B del pasado domingo. :: FELIPE J. DELGADO/
Manu durante el partido del Calamonte ante el Extremadura B del pasado domingo. :: FELIPE J. DELGADO

«En mi mente siempre estaba volver a jugar», comenta el eterno portero pacense ahora en el Calamonte, quien a pesar de sus dos años inactivo nunca pensó en la retirada

Javi Pérez
JAVI PÉREZBadajoz

Desde que hizo su penúltimo servicio al Jerez de enero a marzo de 2016, Manu ha estado poniendo a punto las manecillas de un reloj muy particular. El suyo vital. Después de casi dos años vuelve a darle cuerda. El Calamonte rescata a un histórico del fútbol extremeño que no tiene fecha de caducidad. Entre las horas que pasa bajo la luz de la lupa en el taller de la Joyería Julio Corrales de su suegro un mismo pensamiento le distraía y siempre le transportaba a los campos de fútbol. El portero pacense va para 45 años y ese gusanillo nunca le ha abandonado. En parte porque le quedaba esa espinita de no haber vivido en la intimidad del futbolista ese cúmulo de emociones encontradas ante la última vez. «En mi mente siempre estaba volver a jugar. Terminé en Jerez sin buen sabor de boca. Mi ilusión siempre ha sido retirarme sabiendo qué es mi último partido, tener ese momento de poder despedirme del fútbol que no he podido porque se ha interrumpido por unas cosas o por otras y me gustaría que mi retirada sea algo que yo decido», expone.

Manuel Francisco Cantero Jerez (Badajoz, 1973) de nuevo se ajusta los guantes para colocarse bajo la portería del Calamonte. Siente que estaba en condiciones de estirar aún más su dilatada trayectoria y continuar disfrutando con lo que más le gusta. «Me encontraba bien y creo que podía seguir jugando al fútbol. Me llamaron varios equipos, entre ellos el Calamonte y me decidí porque me han dado todas las facilidades, tiene una buena afición, conozco a gente de allí y quiero disfrutar», apunta. Manu llevaba dos años sin jugar y se estaba entrenando en el Gévora con José Alberto y Juanca, a quienes está muy agradecido igual que a su presidente Samuel Durán. En este tiempo no le faltaron ofertas. «Me han llamado tres o cuatro equipos, pero yo siempre digo que tengo muchas cláusulas internas y a veces todas las circunstancias no se pueden dar. Cuatro días antes de acabar el plazo de fichajes hablé con el Santa Amalia. Había estado entrenando fuerte tres semanas porque nunca voy a engañar a nadie. Quería saber las sensaciones que tenía y si estaba bien hablaríamos. Al final el Santa Amalia no podía esperar y fichó a otro portero. Después mientras jugaba un campeonato de pádel en Don Benito me llamó Nono para ir al Calamonte, lo valoré con mi mujer y decidí dar el paso», relata el Buffon extremeño.

En el Calamonte se siente como en casa por la cercanía con el Romano donde pasó seis temporadas en tres etapas distintas en Segunda (1998-99), Segunda B (2004-06) y Tercera (2012-15). Por eso la familia emeritense no dudó en arroparle el día de su nueva puesta de largo ante el Don Benito, incluido Daniel Martín. «En mi primer partido el presidente, compañeros míos y aficionados del Mérida estuvieron allí para verme. Siempre me han tratado genial. En el Calamonte tengo un par de amigos que me hablaron muy bien del vestuario y me animé».

«Mi ilusión es retirarme sabiendo que es mi último partido, tener ese momento de despedirme del fútbol»

Es el abuelo de la Tercera extremeña y en ese sentido asume con gracia los chistes de complicidad del vestuario. «Las típicas bromas de la edad y el asilo. Parra me llama papá. Pero es algo de lo que estoy muy orgulloso». De hecho le saca 23 años al más joven de la plantilla. «Los más jóvenes me preguntan y quieren aprender», comenta Manu en su doble faceta de entrenador de porteros extra para el técnico Nono Maya. «Siempre me he fijado en todos los porteros que he tenido de compañeros porque tenían algo mejor que yo que podía aprender de ellos. Y yo intento enseñarles en lo que pueda».

Manu tenía como ídolo a Zubizarreta y ahora con la evolución de los porteros en el fútbol moderno se fija en Ter Stegen, De Gea o Neuer. Para esta eternidad deportiva siempre ha contado con el apoyo de su mujer, sus tres hijos y la comprensión de su suegro para darle todo tipo de facilidades en el trabajo. En mayo sabrá si es su última parada. «Cuando queden tres partidos creo que mi cabeza dirá si es el final o no».

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