El Cacereño vence pero no convence ante el Diocesano

Los jugadores verdes celebran con la grada el tanto de Fran Viñuela. :: J. REY

El tempranero gol de Viñuela le bastó al colíder para llevarse el derbi capitalino ante un rival que hizo méritos para haber sacado algo más

J. CEPEDA

En medio de un excepcional ambiente, con alrededor de 1.600 espectadores repartidos entre el graderío de la Ciudad Deportiva y el perímetro de la pista de atletismo, muchos de ellos obligados a estar de pie, el Cacereño logró imponerse ayer al Diocesano gracias al solitario y tempranero tanto de Fran Viñuela a los cinco minutos de partido. Sin embargo, las sensaciones ofrecidas por el equipo de José María Rebollo no fueron las más positivas ante un conjunto colegial que quizás mereció haber salido del envite con el botín del empate. Y es que el Cacereño vence, pero no convence. Gana, pero no asusta. Una carta de presentación que habrá de ser mejorada cuando el próximo mes de mayo se dirima la batalla final por el ascenso.

1 CACEREÑO

0 DIOCESANO

Cacereño
Jiménez, Neto, Santi Polo, Carlao, Elías Molina, Juanjo Polo, Viñuela (David López, min. 85), Nacho Méndez, Javi Navarro (Juanqui Núñez, min. 75), Luismi y Marcos Torres (Ballesteros, min. 64).
Diocesano
Kapea, Leo, Adrián, Colo, Juanlu, Deme (Nuno, min. 72), Jaime, José Antonio (Abuelo, min. 68), Enrique, Isma y Turra (Mario Vecino, min. 45).
Gol
1-0: Fran Viñuela, min. 5.
Árbitro
Miranda Bolaños. Amonestó a Juanjo Polo, por el Cacereño, así como a Turra, Nuno y Jaime, del Diocesano.
Incidencias
Buen ambiente en la Ciudad Deportiva, con 1.600 espectadores.

El colíder hizo gala de un juego a veces ramplón y previsible con una política más expeditiva que vistosa. En el otro bando, a pesar de no encontrar el premio del gol, el Diocesano sí propuso un fútbol más combinativo sobre una superficie que, aunque seca, permitía que el balón rodase con suficiente regularidad.

Tras resolver bien Viñuela con pierna izquierda dentro del área la asistencia de Luismi desde la banda derecha a los cinco minutos para hacer el único tanto del partido, la réplica visitante no tardó en llegar por mediación de Enrique, cuyo pase de la muerte no encontró rematador. Ya en el minuto 12 el Diocesano pudo haber igualado la contienda por mediación de Turra, que se benefició de un fallo defensivo de Neto para plantarse solo ante el todavía imbatido portero Jiménez. Finalmente su disparo salió desviado por poco cuando los aficionados rojillos ya casi cantaban gol.

Gracias al juego directo, el Cacereño conseguía pisar área contraria, gozando de alguna clara oportunidad para haber puesto más tierra de por medio, como la protagonizada por Marcos Torres en el 16. Su intentona fue neutralizada por un Kapea que ayer volvió a mostrar solvencia. Una seguridad bajo palos que también evidenció atajando otro lanzamiento, esta vez de Luismi, en el minuto 27.

Ya en la segunda mitad disminuyó con creces el ritmo de las ocasiones de gol, con tan solo un par de acciones de cierta entidad para cada bando. Las más claras, un disparo cruzado de Marcos Torres y un acercamiento de Enrique por los visitantes, quien mostró buena movilidad pero no estuvo acertado en la definición.

Sin tener el partido en absoluto controlado, el Cacereño pecó de falta de decisión en algunos de sus acercamientos, mientras el Diocesano no cejaba en su empeño de intentar generar sensación de peligro en el área rival, gozando de algunas oportunidades a balón parado.

En el regreso del Cacereño a la que fue su casa 40 años después, algunos abonados del club verde mostraron su malestar al no tener localidades reservadas en el único graderío techado. Algunos de ellos se vieron obligados a seguir el encuentro de pie e incluso en la grada supletoria instalada en la zona de sol, así como en el perímetro de la pista de atletismo.

Por lo demás, la cordialidad entre las aficiones de Cacereño y Diocesano reinó en el hasta ayer inédito derbi capitalino, el primer duelo entre ambos equipos en Tercera.

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