TERCERA

El Cacereño tira la piedra y esconde la mano

Rebollo, en un partido de esta temporada. /Jorge Rey
Rebollo, en un partido de esta temporada. / Jorge Rey

Tras confirmar Rebollo su destitución, los nuevos administradores hacen mutis por el foro en detrimento de los aficionados

J. CEPEDA

«Este deporte es así». Estas eran ayer las palabras del que hasta el viernes era el entrenador del Cacereño, un José María Rebollo que con la reciente llegada del mexicano Raúl Arias a la vicepresidencia deportiva ha sido destituido del banquillo verde. Una decisión ya tomada por los nuevos gestores de la entidad y de la que se hizo eco El Periódico Extremadura. Aunque el Cacereño todavía no ha dado un cariz oficial a este hecho ni ha facilitado explicación alguna a sus abonados y aficionados, el propio Rebollo sí confirmó su despido al ser cuestionado al respecto por este diario.

También Álvaro López desde tierras mexicanas defendía a través de sus redes sociales la drástica ejecución del míster: «Hay que tomar decisiones firmes para que no siga el desorden. Tenemos los mismos objetivos que ustedes y deseamos lo mejor para el club. Creo que se hizo una buena temporada, pero hay que ir a por más», respondía a un par de fieles verdiblancos descontentos.

En una reunión de urgencia que no se extendió por más de un cuarto de hora, el gerente Luis Puebla y el citado Raúl Arias comunicaron el viernes la decisión al entrenador natural de Cáceres, quien en la primera vuelta del campeonato ha dejado al equipo en la segunda posición a un solo punto del líder Moralo. Todo ello a pesar del convulso verano vivido en el seno del club verde.

El ya exentrenador del Cacereño, que ayer celebraba su cumpleaños, prefiere por ahora guardar silencio, al menos en lo que se refiere a la esfera pública. Tampoco desde la dirección general ostentada por Luis Puebla, que en las últimas semanas ha iniciado un particular veto a HOY como consecuencia directa de las informaciones que demostraban la teatralización de la hasta hoy falsa compraventa escenificada del 12 de septiembre, se ha querido dar un punto de vista interno.

Se trata del primer golpe autoritario y de cierta envergadura dado por los nuevos inversores llegados el pasado mes de septiembre. Algo que evidencia que, si bien IQ Finanzas carece de paquete accionarial alguno en contra de lo que se anunció en su momento, el fondo de inversiones colectivas encabezado por Álvaro López sí comienza a tener, al menos en parte, los mandos de la gestión y la administración de un club que continúa siendo propiedad de Antonio Martínez Doblas. Es decir, algo parecido a lo que sucediese en el Real Avilés la pasada temporada, cuando los inversores de IQ asumieron la gestión pero no la propiedad.

Una vez más vez, el Cacereño se rodea de un aura enigmático que, como si de agua y aceite se tratase, no homogeniza con la declaración de intenciones relativa a la «transparencia» de la que el propio Luis Puebla hizo gala en su puesta de largo, cuando posó con un José Luis Tamargo hoy ya denostado en la entidad.

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