El Badajoz se deja la vendimia a medias

Joaqui Flores mira con cierta desesperación al portero Txerra tras abortarle una de sus múltiples ocasiones.
Joaqui Flores mira con cierta desesperación al portero Txerra tras abortarle una de sus múltiples ocasiones. / J. V. Arnelas

El equipo blanquinegro tuvo al Calahorra contra las cuerdas, pero desaprovecha infinitas ocasiones y se despide del Nuevo Vivero sin marcar

JAVI PÉREZ

El Badajoz deja abierta una eliminatoria que pudo poner de su lado en una segunda parte de gran derroche físico y de una ofensiva insistente que no obtuvo el premio esperado del gol. Los trece valientes blanquinegros que saltaron al césped echaron un pulso al termómetro y se vaciaron a pesar de los 43 grados. Como si con ellos no fuera el calor sofocante que apretaba en Badajoz. Sin miedos. Estaba el Calahorra moribundo, sin aire y agazapado en los minutos finales. Tras aguantar en una primera mitad más que notable, los riojanos habían claudicado. Víctimas del trepidante ritmo que impuso el ejército de Marrero y que tuvo a la caldera del Nuevo Vivero como su mejor aliado. El calor y el cansancio hacían mella en sus piernas y se limitaba a escupir balones fuera. Faltaba oxígeno para pensar con claridad. El Badajoz exprimió al máximo al conjunto riojano, pero no remató la faena y se dejó la vendimia a medias.

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CD Badajoz
Nico; Chechu, Pozo, Benítez, David Gallego; Joaqui Flores, Álex Herrera, Santigosa, Ruano; Gabri (Javi López, min. 75) y José Manuel (Joselu, min. 75).
CD Calahorra
Txerra; Sito Castro, Eder, Marcos Martín, Cristian; Astudillo, Josua, Almagro, Mario León (Rubio, min. 76); Xavi Barace (Iñaki Toledo, min. 63) y Satrústegui (Joseba Alcuaz, min. 79).
Árbitro
Carralero Calvo (madrileño). Amonestó en el Badajoz a Pozo (42) y por el Calahorra a Barace (44) y Marcos Martín (80).
Incidencias
Unos 7.100 espectadores en el Nuevo Vivero, unos 20 seguidores del Calahorra en la zona de Preferencia. En el Fondo Norte los aficionados blanquinegros desplegaron una gran pancarta con el mensaje 'Adelante Badajoz'. En el palco el alcalde Francisco Javier Fragoso, acompañado por el director general de la Policía Germán López Iglesias, la directora general de Deportes Conchi Bellorín, el concejal de Deportes Miguel Ángel Rodríguez de la Calle, el vicepresidente de la FExF Sancho Bejarano y el presidente del Badajoz Pablo Blázquez. Los aficionados blanquinegros dedicaron en el Fondo Norte cánticos de ánimos y reconocimiento al equipo al finalizar el encuentro y provocaron que los jugadores salieran del vestuario a agradecerles su apoyo.

El equipo blanquinegro tuvo al Calahorra contra las cuerdas. A su merced en unos veinte minutos finales en los que Marrero tocó arrebato y sus huestes desafiaron el imperio del sol para someter a los riojanos. Habían borrado por completo al Calahorra que apenas cruzó la línea medular en toda la segunda parte. Pero no supo afinar su pegada y en otras Txerra lo impidió con intervenciones magistrales. Joaqui brilló más que el sol y tuvo la victoria en su cabeza en un fabuloso remate que se estrelló en el larguero. El Calahorra sale vivo de la tierra de fuego y ahorra el Badajoz tendrá que resolver en el reino del norte.

Joaqui Flores estrelló un balón al larguero en un remate de cabeza a centro de Gallego en el minuto 88El Badajoz encerró al Calahorra en su campo en la segunda mitad y Txerra se mostró como un muro

El primer acto fue algo distinto. Había dejado el Badajoz llevar el partido a una corriente peligrosa. Navegaba con dominio de la situación. Las aguas parecían en calma, pero a la mínima el Calahorra montaba una sacudida para hacer tambalear la estabilidad en la cubierta blanquinegra. El equipo riojano le aplicó de la misma medicina para impedirle hacer su juego y pensar y al Badajoz le costaba salir de esa presión. No se encontraba cómodo el conjunto de Marrero. Las bandas sostenían al Badajoz. Especialmente Joaqui Flores, siempre ofreciéndose, buscando diagonales con su eléctrica arrancada y encarando pegado a la cal.

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Asedio por bandas

Ruano, más controlado por Sito Castro, también trataba de encontrar una rendija por la que asistir a Gabri y José Manuel. Pero los laterales pacenses también se sumaban a la ofensiva para ensanchar el campo. Tanto David Gallego como Chechu pasaban al ataque y tenían más pendientes a Astudillo y Mario León de defenderles que de buscarles las cosquillas. Todo sucedía por los costados. Por el medio, Josua se había convertido en todo un incordio para los blanquinegros. Un tapón que impedía la canalización del juego pacense. A Álex Herrera le costó soltarse de esa pegajosa red. Pero Santigosa supo leer mejor los espacios y se mostró más participativo dejando algunos detalles de su calidad. El mediocentro catalán tuvo la primera ocasión del encuentro desde fuera del área, pero se le fue alta al recoger un rebote a disparo de José Manuel.

Posible penalti de Nico

El árbitro parecía haberse olvidado el silbato en el vestuario. No pitaba ni una falta para desesperación del Nuevo Vivero. Y menos mal porque en el 19 tampoco lo hizo en un mano a mano de Satrústegui con Nico que acabó con el hijo del exinternacional de la Real rodando por el césped. La jugada partió de lo más desafortunada posible. Un mal despeje de Benítez golpeaba en la espalda de Pozo y el balón lo recogía agradecido el delantero rojillo para encarar al portero blanquinegro, que salía a su alcance para taponarle la salida y en el cruce caería dentro del área ante las airadas protestas de jugadores y banquillo riojano. El corazón del Nuevo Vivero se encogió y el parón decretado por el colegiado a los veinte minutos para que los jugadores se hidratasen permitió aliviar ese nudo de la garganta.

Con el Badajoz bloqueado por el centro, Joaqui se echó el equipo a sus espaldas. Metió el turbo y aceleró el encuentro. En una de sus fulgurantes apariciones se fue de todo aquel que salía a su paso y cuando pisó la media luna armó un disparo que atajó Txerra. Un anticipo de que el portero riojano le daría la tarde.

En la segunda mitad, el equipo blanquinegro salió a morder con uñas y dientes. Le imprimió más ritmo y metió al Calahorra en su campo. Los riojanos estaban más preocupados de proteger sus flancos y sacudirse del ataque de los cazas blanquinegros por la periferia. Bastante trabajo tenían con el aluvión de ocasiones que se sucedían en las inmediaciones de Txerra. Eduardo Arévalo quería llegar entero a Calahorra. Le valía el empate. Prueba de ello es que quitó a sus tres mejores jugadores y máximos artilleros del equipo. A partir del segundo parón del árbitro, del 63 al 79 cambió a Barace, Mario León y Satrústegui. El objetivo pasaba ya a mantener la portería a cero.

El Badajoz insistía. Joaqui Flores lo intentaba de todas las formas posibles. El extremo pacense tiene recursos para sorprender por cualquier lado. Se asociaba, chutaba desde la frontal o desde el vértice y metía el centro en boca de gol. Pero la pelota no quería entrar. Incluso, Joaqui llegó a estrellar un balón al larguero en un soberbio remate de cabeza en plancha en un sensacional centro de David Gallego. Incrédulo, acabó al borde de la desesperación. El banquillo pasense tampoco se lo creía. José Ángel, infiltrado con el peto amarillo de los recogepelotas, se desgatiñaba en la banda y se echaba las manos a la cabeza.

Por aire lo intentó Gabri con varios remates a centros de Chechu y Ruano. Después probaría Álex Herrera desde lejos, pero se fue por encima del travesaño. Ruano tuvo dos, pero también se topó con la inspiración de Txerra, sobre todo en la segunda donde le sacó una mano espectacular ya casi con el tiempo cumplido.

El Badajoz estaba volcado y el Nuevo Vivero entregado. Pero no pudo ser. El equipo de Marrero acusó la falta de definición en una gran segunda parte donde mereció marcar. La afición despidió con orgullo a su equipo y con la sensación que el ascenso puede llegar el domingo a partir de las 19.00 horas en Calahorra.

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