Hoy

Un partidazo de playoff

El emeritense Yacine intenta marcharse de Esteban Salazar ante la mirada de Javi Sánchez. :: J. M. ROMERO
El emeritense Yacine intenta marcharse de Esteban Salazar ante la mirada de Javi Sánchez. :: J. M. ROMERO
  • El Mérida se adelantó en la primera parte con dos tantos a balón parado y el Villanovense se los devolvió en la segunda bajo la misma fórmula

  • Los serones por su manejo del juego y los emeritenses, por su brutal pegada

El derbi liberó unas cuantas conclusiones. La más relevante de todas es que el 'golaverage' se lo guardó el Villanovense, que encima seguirá una semana más tres puntos por encima del Mérida (y que, en definitiva, son cuatro). Guarismos aparte, las conclusiones metafísicas son más significativas. El partidazo que se marcaron Mérida y Villanovense dice que ambos son equipos de playoff. O se lo parecen. Los serones, por su manejo del balón e ideario; los emeritenses, por su feroz pegada. A fútbol, levitó el equipo de Sanlúcar un escalón por encima del Mérida. A peligro, cualquier amago del Mérida es un 'uppercut' de cualquier otro equipo. Véase, si no, la primera mitad.

Aunque la posesión se la repartieron a la par ambos equipos, fue el Villanovense el que más claro tenía que hacer con el balón. Se juntaba alrededor del cuero y, sin espacios, se encontraba en el triángulo formado por Adri Cuevas, Curro y Jesús Rubio; y cuando prefería, porque lo encontraba, jugar al espacio, se aprovechaba del dinamismo de Mustafá y Valverde. Siempre (o casi siempre) llegaba a las inmediaciones del área de Mandaluniz, pero pocas veces finalizaba jugada. Un disparo de Tapia desde la frontal que encontró los puños de Mandaluniz, un tiro peligroso desde dentro del área de Mustafá que se topó con las manoplas del guardameta emeritense y un cabezazo (otra vez) de Mustafá que despejó abajo, estirándose, (otra vez) Mandaluniz. Cuatro córners, tres ocasiones... y nada.

El Mérida, que también tuvo partes de control en la primera mitad, en cambio llegó con peligro dos veces... y dos goles que celebró. Al cuarto de hora sacó una falta lateral Óscar Rico y penalti, «claro», según Sanlúcar. Aunque Wilfred adivinó la intención, lo transformó ajustado el propio Óscar Rico en el primer tiro a puerta con peligro de los locales. Y a punto de llegar al descanso, un córner que sacó ese tal Óscar Rico acabó en la cabeza de Yacine para sorprender al meta y a la defensa serona, descolocada y desconcertada por la rapidez con la que ejecutó la jugada el Mérida.

Los de Eloy Jiménez, con el equipo de hace siete días salvo por la entrada de Antonio Romero en lugar de Pardo, se marcharon al descanso por encima del Villanovense. Es decir, igualados a punto y con el 'golaverage' a su favor. Y entonces Manolo Sanlúcar, que se iría preguntando cómo podía estar perdiendo tan claramente un partido tan igualado, agitó el choque: sacó a un central como Javi Sánchez y metió un delantero como Juanjo Serrano. Curro se puso de central, Valverde regresó a la banda... y en ta solo un cuarto de hora niveló la balanza.

El Villanovense dio un paso adelante obligado; el Mérida lo dio para atrás a propósito, para aprovechar los espacios y sentenciar el partido a la contra. Pero sin embargo fue golpeado con las mismas armas y con la misma contundencia con las que él golpeó en la primera mitad: Mustafá remató a la red un córner en el 54 y César Morgado remató otro nueve minutos después en las dos primeras y claras ocasiones de gol de los serones en la segunda parte. El Villanovense regaló dos jugadas a balón parado en la primera parte, el Mérida se la reembolsó en la segunda.

El estado anímico de uno y de otro advertía de la remontada del Villanovense, pero el Mérida reaccionó como un equipo grande. Se recuperó psicológicamente y encadenó sus mejores fases del partido. Justo esas fases coincidieron con la partida de ajedrez que se pusieron a jugar Eloy y Sanlúcar en la banda: que metes a Borja por Yacine para ganar más control, pues meto a Iván Pérez por Salazar para ganar profundidad en banda derecha; que me pones a un tipo fresco como Hugo Rodríguez por esa banda para que no se suelte Iván Pérez, pues recompongo la defensa y el medio con la entrada de Rojas; pues entonces yo recupero los dos puntas con la entrada de Cascón y retraso a Borja de la mediapunta al mediocentro... y así todo.

Así es que sin hilvanar tanto como el Villanovense, el Mérida empezó a llegar rápido al área de Wilfred. Y esos últimos 25 minutos fueron un constante ida y vuelta. Con los serones recelosos porque cada latigazo del Mérida era mortal (ese cabezazo picado de Borja solo en el segundo palo, esos centros laterales desde línea de fondo de los laterales, ese...), y con los emeritenses achantados porque cada salida del Villanovense era un infarto para su afición, con Jesús Rubio y Mustafá ganando cada duelo individual.

Y así acabó el último derbi del curso en empate porque, tal vez, el empate fue lo más justo. Pero lo ofrecido por ambos demuestra que sí, que tal vez estén preparados ya para acabar este curso en playoff.