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Un gol en propia puerta decide el choque en Navalmoral

  • Encuentro marcado por el agua entre dos equipos que al menos quisieron jugar con buen criterio el balón

El agua fue el protagonista de este encuentro matinal entre dos equipos que siempre quisieron jugar con buen criterio el balón, aunque el campo lo impidió con continuas imprecisiones. De no haber llovido con tanta insistencia seguro que la pugna por el balón hubiera sido más atractiva además de ver más goles. Pero el enorme esfuerzo de Moralo y Santa Amalia fue digno de elogiar porque siempre propusieron enlazar jugadas a pesar de las dificultades. El equipo de Navalmoral se vio favorecido con un autogol de Curro cuando ambos contendientes aún se estaban adaptando a las inclemencias y fue el dominador del partido. Más aún cuando el también visitante Dani fue expulsado cuando se iba a cumplir la media hora de juego. Pero el Santa Amalia no le perdió la cara al choque y los sesenta minutos que estuvo en inferioridad la contrarrestó con bravura y mucho orden.

El único gol que se marcó se produjo con un centro de Yoni a la llegada al área de Barbero que el zaguero Curro tocó para provocar una parábola que sorprendió al cancerbero Rubén. Con ventaja en el marcador el Moralo jugó con confianza y no permitió que su guardameta Pedraza pasara por apuros. Al rato llegó la expulsión directa de Dani al trabar a Yoni cuando iba a pisar área y encarar solo al portero. Esa circunstancia la pudieron aprovechar los verdes con dos claras acciones de Barbero, pero primero su cabezazo salió desviado y después su toque lo despejó a córner Rubén.

La segunda mitad fue más anodina. Con un jugador menos, el conjunto de Edu Jurado quiso pero no pudo. Adoleció de pegada y nunca comprometió al portal local. Mientras tanto, el Moralo se conformó con la exigua ventaja para intentar cerrar el partido a la contra con un segundo tanto que nunca llegó. En el tramo final fue cuando más cerca estuvo de conseguirlo, pero los jugadores de Emilio Gil no remataron con contundencia y desperdiciaron claras oportunidades delante del guardameta. Como la de Yoni, que no pudo superarlo en un mano a mano; o la de Julen, cuando le obligó a despejar con apuros a córner tras otro rechace generado por Abraham. Al final ambos equipos acabaron satisfechos con el trabajo realizado, aunque sólo el Moralo también contento.