Hoy

Empate bajo el diluvio, sin goles y con dos expulsados

Enrique progresa por la banda bajo la lluvia
Enrique progresa por la banda bajo la lluvia / DELGADO
  • La lluvia, el control del juego en el centro del campo y un mal árbitro, ingredientes de un partido muy intenso

«Nosotros hemos sido intensos, no agresivos», señalaba Luis Miguel Patiño, técnico del Extemadura B, a la finalización de un encuentro que concluyó con un expulsado por cada bando, con un gol anulado al Calamonte, un penalti no sancionado en cada área, una lluvia (también de tarjetas) que protagonizó la segunda parte, un jugador de campo atendido dentro del rectángulo de juego durante siete minutos y, en definitiva, un pésimo arbitraje que irritó (y por momentos desquició) a los dos equipos por igual. No supo el colegiado parar el juego violento (que lo hubo), detenía el juego continuamente o no lo paraba cuando debía. Resumiendo: a Moreno Barrera le vino muy grande un Calamonte-Extremadura B que él solito se encargó de complicarse, con la inestimable ayuda de los auxiliares.

El partido arrancó con un Extremadura B tratando de controlar el balón en el centro del campo. Pero el Calamonte, con la dupla Álvaro Écija en el centro del campo logró hacerse con el esférico mientras que el Extremadura presionaba con las líneas juntas y dificultaba la salida del balón. La primera oportunidad fue para el Calamonte y la tuvo Enrique en una internada por la banda izquierda. Luego, el propio Enrique sería protagonista de la primera con peligro al rematar alto un balón que puso Berna tras romper por banda derecha y dejar para la incorporación del extremo. Y así fue el gol anulado al Calamonte: internadaba por la banda, balon atrás para la incorporación desde atrás de la segunda línea y fuera de juego.

Mientras, los de Almendralejo tuvieron su primera ocasión clara en el 25. Cielo, que en la segunda mitad hizo la guerra por su parte y repartió hasta que Luismi se dio cuenta y lo quitó antes de quedarse con diez, dejó un balón por el interior para Miguel Rubia, que detuvo Abdón. Luego volvió a tener otra oportunidad el Calamonte en las botas de Berna. Y ya con el tiempo cumplido de la primera mitad, llegó la mejor jugada del partido: una triangulación con cambio de orientación de juego que Écija remató, logrando un saque de esquina que a punto estuvo de suponer el 1-0 al rematar Juanfe.

La segunda parte parecía otro partido. Empezó a llover con ganas. El Calamonte salió decidido a por el encuentro y el Extremadura a buscar interrupciones con mucha frecuencia en el juego. Lo único que continuaba igual era Moreno Barrera. Si ya en la primera parte se 'comió' un penalti sobre Miguel Rubia (penaltito tonto, pero penalti) tras un derribo del central local, en la segunda se abrió el bolsillo de las tarjetas y comenzó a repartirlas como si fuera Navidad. Siete amarillas y dos rojas. Expulsó a Terroso por entender que cortó una acción manifiesta de gol siendo el último hombre (en verdad, el delantero calamonteño iba hacia la banda y no a portería). Expulsó a Carrasco (ahí acertó), pero permitió que se atendiera al central almendralejense agredido por éste (tiene rotos los huesos propios del tabique nasal) dentro del campo durante siete minutos. No expulsó a Juanfe, el central local, que embistió a Leandro (por cierto, el mejor del Extremadura). Y por último no vio el penalti sobre Perico estando a dos metros (éste se quedaba sólo delante de Tienza) a pesar de que la patada la escuchó hasta el factor de la estación de tren.