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Juan García en un partido con el Badajoz la temporada pasada.
Juan García en un partido con el Badajoz la temporada pasada. / J. V. A.

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Juan García vuelve al Nuevo Vivero al frente de la sensación de Tercera

  • «Siempre hace ilusión volver a casa, pero ahora llego como rival y ante ellos nunca he conseguido un resultado positivo», expone el técnico del sorprendente Olivenza

Juan García regresa al Nuevo Vivero casi un año después al frente de la gran sensación de la Tercera extremeña. El Olivenza está sorprendiendo a propios y extraños con su espectacular arranque de temporada. El técnico pacense ha colocado al equipo oliventino en la quinta plaza a solo dos puntos de la fase de ascenso. «El equipo está haciendo las cosas bien. La plantilla tiene buena predisposición al trabajo y está completando buenos partidos tanto en el aspecto defensivo como en ataque. Además, está teniendo acierto en la finalización», apunta.

Con 14 temporadas y más de 300 partidos, Juan García es todo un clásico de la Tercera extremeña y en el Olivenza ha confirmado esa condición de especialista en sacarle el mayor rendimiento a los proyectos que les ponen en sus manos por muy modestos o ambiciosos que sean. Lo hizo en equipos de perfil bajo como Valdelacalzada y Pueblonuevo y también en ese segundo grupo de los selectos cogiendo las riendas de una UD Badajoz a golpe de talonario, donde sorprendentemente fue destituido siendo líder tras perder su primer partido en ocho jornadas. La pasada campaña formó tándem con Óscar de Paula en el Badajoz, pero también hizo las maletas antes de tiempo a pesar de su ilusionante arranque por juego y resultados. «Tomaron la decisión que ellos creían más conveniente, aunque pienso que no se tuvo la paciencia de este año y con esto me refiero a la trayectoria del equipo, no al trabajo de Agustín Izquierdo», precisa. A pesar de su precipitada salida no guarda rencor. «La relación es buenísima», remarca.

En el Olivenza también ha dejado su sello personal y ha cambiado la cara a un equipo con prácticamente los mismos mimbres que la campaña anterior se salvó del descenso en las jornadas finales. «Miramos al puesto 15. Tenemos que conseguir 37 ó 40 puntos y a día de hoy llevamos 25, así que creo que vamos por el buen camino. Quedan menos puntos para lograr el objetivo», expone.

La llegada de Juan García al Olivenza también ha sido su vuelta a la primera línea en un banquillo de Tercera tras compaginar su experiencia como técnico en el Badajoz Promesas en Preferente y la de ayudante de Óscar de Paula en el primer equipo. «Prácticamente no he sufrido ningún cambio. Óscar y yo formábamos un equipo y lo compartíamos todo», señala. Una filosofía que ha trasladado al Olivenza reclutando al exblanquinegro Marco Ortega. «Me he rodeado de un buen equipo. Marco Ortega me está ayudando y aportando muchísimo».

Fichaje de Juanito Monroy

El resultado es un Olivenza convertido en la revelación del grupo extremeño. «Lo estamos disfrutando. El trabajo y esfuerzo de los jugadores nos están dando buenos resultados». Aunque el preparador pacense es consciente de lo cambiante que es el fútbol. «Estamos quintos a dos puntos de la fase de ascenso, pero también sabemos que el noveno está a dos». En ese sentido, sabe cuál es su lugar. «Tenemos equipo para estar en mitad de la tabla». Esta semana, el Olivenza se ha reforzado con otro ex del Badajoz, Juanito Monroy, que procede del Jerez y al que García conoce muy bien del curso pasado.

Juan García reconoce que su reencuentro con el Nuevo Vivero tiene una carga muy emocional, aunque espera sacarse una espina que le persigue en su trayectoria profesional. «Siempre hace ilusión volver a casa. El Badajoz es mi equipo, el de toda mi vida, pero ahora llego como rival y nunca he conseguido un resultado positivo ante ellos». Y mantiene esa ilusión de entrenar a 'su' Badajoz «algún día».

El preparador oliventino sostiene que este tipo de partidos no necesitan motivación. «El mejor fisio que hay en el equipo es el Nuevo Vivero. Ningún jugador tiene molestias y todos están con ganas de disfrutar de uno de los mejores campos de Extremadura. Nadie quiere perdérselo».