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TERCERA

El Calamonte se hace grande ante el mejor

Meche trata de desbordar por banda a Carlos García en el tramo final del encuentro. :: DELGADO
Meche trata de desbordar por banda a Carlos García en el tramo final del encuentro. :: DELGADO
  • Los aficionados disfrutaron de un partido que se disputó en el centro del campo con un soberbio Miguel López y un pésimo arbitraje

Si al finalizar el encuentro se hubieran podido sombrear los lugares donde más se jugó, la zona del centro del campo, la medular del municipal hubiera quedado totalmente dibujada. Ambos conjuntos, Calamonte y Cacereño, ofrecieron ayer un gran encuentro, sin goles, sí, pero de enorme calidad, con juego, oportunidades (no demasiadas, también es cierto) pero con dos conceptos futbolísticos que ayer se encontraron en la zona de creación. Los de Adolfo Muñoz no pudieron superar a un Calamonte que, de haber tenido la misma intensidad ante Fuente de Cantos o Azuaga, a buen seguro contaría con varios puntos más.

Arrancó el encuentro anticipando lo que iba a ocurrir en los siguientes 90 minutos, dos equipos muy bien situados sobre el terreno de juego que respetaban (y mucho) al rival. El Calamonte sabía que tenía enfrente al mejor de la categoría y los de Adolfo Muñoz fueron conscientes de que el rival de ayer era complicado y que no se podían relajar. Así, el resultado fue lo que se esperaba: un gran partido al que le faltó gol. y un árbitro bueno. O regular. Porque sin tener incidencia en el resultado final, su labor fue más que criticable. Continuos y repetidos fallos de apreciación, interrupciones continuas sin dejar jugar, sin dar continuidad, interrumpiendo. y más pendiente de lo extradeportivo («pasadnos luego las fotos», le requirió a los gráficos al inicio) y de lo que ocurría fuera del rectángulo de juego. De hecho, expulsó a los dos delegados de equipo, al local Juan Gajardo y al visitante Sergio Matos, mostró ocho amarillas y se encontró con un encuentro que, sin ser complicado de arbitrar, él lo hizo difícil provocando una tremenda pitada de la grada ya en minuto 20 de la primera parte.

Demostración

Y en cuanto a los 22 protagonistas reales (28 sumando cambios) lo dieron todo sobre el campo. Empezando por Miguel López, que dio una demostración de lo que debe ser un portero: parar, mandar y meter a los suyos en el partido. Sus continuas instrucciones a sus compañeros hacen de él el portero que militó, con sobrados motivos, durante cinco temporadas en el Cacereño. Y luego, Pity o Saul en la zaga local, igual que Mansilla o Asiel en los visitantes. O Carrasco y Perico en el ataque blanco o Kevin, Aarón y Fran Minaya en los verdes ayer.

Además, el encuentro fue subiendo y ganando con el paso de los minutos. Y los equipos recurrían a lo que el encuentro iba pidiendo. Así, pudo verse a un Cacereño que durante muchas fases del encuentro movió el balón buscando a Carracedo o Minaya en bandas y la entrada de Kevin acompañando y del mismo modo, en otras fases, pudo verse a los de la capital cacereña apelando (incluso con exceso) al juego en largo.

Mientras, se pudo ver a un Calamonte que mantuvo una idea de juego durante 70 minutos (Carrasco bajaba, se abría a bandas, se llevaba a Asiel y dejaba a Perico con Mansilla) o lo intentaba con Berna o Enrique por bandas, apoyados por Ñoño o Mario doblando y luego también se vio a un conjunto blanco que buscaba el desborde de Meche por la banda.

Pocas ocasiones se vieron. Y claras, menos aún. Y eso que el Cacereño puso toda la dinamita con Kevin o Martins. pero si el argentino se perdió en las luchas cuerpo a cuerpo por ganarle el sitio a Pity, Saúl o Juanfe (algo que no logró) el senegalés ayer tenía la pólvora mojada y el punto de mira sin calibrar.

Los locales tampoco pudieron dar la medida de sus cualidades arriba, bien tapados por un Mansilla al que la Tercera se le queda corta.

Jugadas aisladas, contragolpes tras alguna pérdida de posesión, lanzamientos a balón parado. sólo así llegaron las contadas ocasiones de gol de las que dispusieron ambos conjuntos, si bien para Adolfo Muñoz su equipo gozó de innumerables ocasiones, declaró al finalizar el encuentro. En realidad, tuvieron dos. Una en cada tiempo. Ambas de Kevin (la primera en una chilena tras pase desde la banda derecha en el minuto 18 y la segunda tras una jugada de Minaya por banda izquierda que remató el argentino, rechazó Miguel y Carracedo lanzó alta). No hubo más.

Y así, con muchas intenciones, con pretensiones pero sin concluir las jugadas, fue corriendo el reloj hasta los casi 95 minutos, que fueron los que el respetable esperó para dedicarle a Sánchez Sánchez la mayor pitada que se recuerda en el Municipal. Y eso que ni benefició al Cacereño ni perjudicó al Calamonte. Pero el aficionado también entiende de fútbol. y de arbitraje. Y el de ayer fue malo para el fútbol.