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tercera

Toboso, un gol con gran simbolismo

Toboso persigue al jugador del Cacereño Pino, que controla el balón presionado por Jorge Zafra
Toboso persigue al jugador del Cacereño Pino, que controla el balón presionado por Jorge Zafra / ARMANDO MÉNDEZ
  • El centrocampista del Jerez puso fin a la racha invicta del Cacereño, equipo en el que jugó su padre hace 30 años

Toboso es un apellido que los más viejos del lugar recuerdan muy bien en el Príncipe Felipe. Desde el miércoles tampoco será fácil de olvidar para los incondicionales que siguen acudiendo al estadio de la carretera de Salamanca. Toboso marcó muchos goles para el Cacereño en los 80 y 30 años después ha tenido que ser su hijo quien haya acabado con su condición de invicto.

Al líder le tumbó un gol cargado de mucho simbolismo. Toboso se erigió en verdugo del Cacereño. Lo hizo a los mandos de un Jerez en proceso de recuperación tras un inicio titubeante. Antonio Manuel Toboso Rodríguez (Zafra, 1984) creció viendo al mítico Cacereño de Ángel Marcos, Jesús, Sarratea y Chinto. Todavía conserva entre los viejos álbumes que guarda su madre una foto con la equipación verdiblanca en el Príncipe Felipe con apenas 3 años. «Mi padre jugó varias temporadas en el Cacereño y guardo muchos recuerdos de aquella etapa. De pequeño me llevaba al fútbol, entonces vivía en Cáceres y tengo por casa una foto de niño vestido del Cacereño en uno de esos partidos». Por eso para Toboso los encuentros con el Cacereño son especiales. «Siempre me vienen recuerdos cuando toca enfrentarme al Cacereño. He jugado en el Príncipe Felipe con el Díter y el Extremadura B», apunta.

Con el sello de Toboso padre

Con la camiseta del Jerez era la primera vez que se medía al equipo verdiblanco y se convirtió en protagonista inesperado del encuentro precisamente al marcar un gol al más puro estilo de su progenitor que supuso la primera derrota del Cacereño esta temporada. «Ese gol ha sido muy significativo para la familia y para él especialmente». Toboso padre formó parte de la delantera del Cacereño entre 1986 y 1988. «Vio el gol por Canal Extremadura y me llamó para felicitarme. Me dijo que había sido un golazo». Lo marcó de cabeza, una especialidad de su padre, pero no la suya, admite Toboso. «Fue raro, la verdad. De cabeza no es lo mío, sin embargo era una faceta que mi padre dominaba muy bien».

El Jerez puso fin a la imparable racha de siete victorias consecutivas del conjunto de Adolfo Muñoz. «Por fortuna fui yo el encargado de hacer el gol a balón parado y de cabeza. Además es nuestro primer gol de estrategia, algo también importante de reseñar», subraya Toboso. Y eso que la principal baza goleadora del equipo de Vázquez Bermejo se tuvo que volver a poner el chándal. «Chema estaba con molestias, se probó en el calentamiento y no se vio bien. Salió Juanito Monroy y al final no se echó en falta». El jugador segedano fue el encargado de domar al intratable Cacereño. «Era el líder, lo había ganado todo y no había recibido ningún gol en su campo. Nosotros le metimos el primero y nos trajimos los tres puntos».

Los templarios recuperan su identidad. «El equipo volvió a ser el Jerez de estos años atrás. Hicimos un buen partido y nos llevamos la victoria». En cuanto al inicio irregular considera que es cuestión de tiempo. «Hemos tenido un comienzo malo, con una plantilla corta, jugadores nuevos a quienes ha costado adaptarse y también un calendario difícil al principio». También apunta que la fase de ascenso va a estar más cara, pero por el mayor nivel del grupo extremeño. «Nos puede costar entrar más que otros años porque esta temporada la liga está más igualada. Los equipos se han reforzado muy bien y hay siete u ocho para pelear por estar arriba». Toboso avisa que el Jerez nunca renuncia a nada. «La ambición siempre está presente en este equipo y las ganas de estar metidos ahí arriba nunca van a faltar».