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El 'canchero' argentino, en el ADN del Calamonte

De izquierda a derecha, Pity, Enrique, Berna y Écija en la pista donde empezaron a jugar. :: GAGO
De izquierda a derecha, Pity, Enrique, Berna y Écija en la pista donde empezaron a jugar. :: GAGO
  • Pity, Enrique Berna y Écija comenzaron sus días de fútbol en una pista de fútbol sala de la calle

El fútbol, como muchas cosas en la vida, se puede entender de distintas maneras. Puedes bailarlo cual tango argentino, en esas lindes Riquelme o Aimar eran únicos, o puedes batallarlo cual soldado vietnamita, que es lo que hacía Bilardo en el Estudiantes de la Plata que tumbó al todopoderoso Manchester United de George Best y se proclamó Campeón del Mundo en 1968. Casualidad o no, Riquelme, Aimar y Bilardo, vistieron la albiceleste, y es que Argentina siempre ha sido un país donde el fútbol se ha concebido de forma callejera. Así, en las calles argentinas, nació la palabra 'canchero' para definir a los jugadores que han mamado el fútbol en la calle y lo practican de forma pícara.

En Calamonte, existe una pista de fútbol callejero. Por césped alquitrán; porterías oxidadas y sin redes; paredes con grafitis; y calidad, mucha calidad ha pasado por esa cancha situada en la Avenida Juan Carlos I. «¡No hemos echado horas aquí!», espetan de forma irónica los cuatro protagonistas del reportaje mientras se preparan para inmortalizar su regreso al lugar donde empezó todo.

Los cuatro tienen muchas cosas en común: juegan en el CD Calamonte, son de Calamonte, han jugado más de una vez en esa cancha y, además, han coincidido en categorías inferiores de la cantera blanca. José María Sánchez, Enrique Galán, José Manuel Écija y Bernabé Fernández son los actores de esta película.

Una película, que arrancó en esa pista callejera. «Lo venía recordando con éste-en referencia a Berna-, nosotros terminábamos de desayunar y nos bajábamos a la pista, esperábamos a que llegase la gente, pero si no venía nadie nos poníamos a jugar de portería a portería, hasta las doce de la noche», recuerda el central calamonteño, José María Sánchez 'Pity', con anhelo.

Una pista, que más de un quebradero de cabeza dio a sus respectivos padres. «Yo llegaba a casa con las zapatillas desgastadas del alquitrán, eso cuando llegaba con ellas, una vez al chutar se me encajó la zapatilla en una casa colindante a la pista», comenta Enrique y se ríe el resto. Felices y amigos.

Ese fútbol que mamaron en dicha pista, es el que les lleva a realizar jugadas de pillos. «Por ejemplo, si en las faltas hago una seña a alguno de ellos, ya saben que voy a hacer, nos conocemos de toda la vida, esa picardía no la tienen jugadores de otros equipos», reconoce Pity.

Se hace tarde, el entrenamiento se acerca. La gente que les ve, les saludan y los tratan como ídolos. «Es un placer defender al equipo de tu pueblo, al final luego ves que la gente te saluda por la calle, te da ánimos, es un orgullo. Es a lo que aspiras de pequeño, sueñas con jugar en el CD Calamonte, pero luego pues hay que luchar por mejorar y optar a más», señala Berna.

Y por optar, que no quede, los jugadores son ambiciosos y se nota. Por este motivo, los cuatro jugadores sueñan y desean «quedar los cuartos y entrar en la fase de ascenso». Un sueño, para el que además de la juventud y esa picardía, cuentan con los viejos rockeros del Calamonte. «Veteranos siempre es bueno tener, siempre aprendes de ellos. Si sólo estuviéramos gente joven, el Calamonte no estaría dando tanta guerra», defiende Écija a los más experimentados del ejército de Juan Pedro Sánchez.

Por último, además de recordar viejas anécdotas acaecidas en la pista callejera calamonteña, lanzan un piropo a la afición calamonteña. «Estamos muy felices de la afición que tenemos, es la mejor», sentencian estos 'cancheros' de Calamonte.