Hoy

tercera

El Jerez humaniza al Cacereño

Carlos García, del Cacereño, se desfondó durante todo el partido en la banda derecha. :: A. Méndez
Carlos García, del Cacereño, se desfondó durante todo el partido en la banda derecha. :: A. Méndez
  • Sin creatividad ni profundidad, los verdes se ven superados con justicia por el conjunto de Vázquez Bermejo para ceder su primera derrota de la temporada

El día que llegó el verdadero otoño -no astronómicamente hablando, sino en cuanto a las percepciones meteorológicas-, el Cacereño se mimetizó con el ambiente en un día gris, como el quiero y no puedo de un líder que perdió con justicia su primer partido de la temporada ante el Jerez (0-1).

Falto de creatividad, profundidad y sin llegar a hilar buenas triangulaciones en zona de peligro, los de Adolfo Muñoz acabaron ayer en su propio campo siendo humanizados por un Jerez bien ordenado y comandado por el incombustible, omnipresente y talentoso Juan Germán, quien incluso fue ovacionado por el respetable local en alguna acción puntual.

Por parte cacereña, a los lesionados Martins y Nando González se unió a última hora Nando Copete, quien no pudo participar en el envite por unas molestias en uno de sus hombros. Y en el campo, tirando de ironía exagerada, pareciese como si los jugadores del Cacereño hubiesen pactado una jornada de brazos caídos -he aquí la exageración- y no le hubiesen dicho nada a Carlos García. Y es que el carrilero, que comenzó de extremo derecho por la titularidad de un Edu Moya aún falto de chispa en el lateral, fue el que puso más corazón sobre el irregular césped cacereño. El voluntarioso jugador es todo un aval para un club con aspiraciones.

Pese a mantenerse en la retaguardia, lo cierto es que el equipo templario tuvo las ocasiones más claras ante un Cacereño con más posesión pero sin verdadera sensación de domino ni peligro y con constantes y previsibles balones aéreos al área visitante que fueron achicados por los defensores jerezanos, con el capitán Diego Barrero a la cabeza.

Dentro de la discreción, el Cacereño fue de más a menos en una primera mitad en la que los verdes gozaron de ocasiones de gol relativamente claras por mediación de Minaya, que obligó a Álex a emplearse a fondo tras un disparo lejano, y de Mansilla, con otro intento desde la frontal. Previamente, en el minuto cuatro, Juan Germán ya se había encargado de dar el primer aviso al Cacereño.

En el minuto 25 llegó la jugada que pudo cambiar el sino del partido, cuando el colegiado Holcer Levato perdonó, bajo el asombro generalizado de la grada, la segunda tarjeta amarilla al visitante Miguel tras extender su brazo contra un jugador del Cacereño ante la mirada del árbitro, que señaló falta pero no sancionó la acción.

Desde entonces y hasta el descanso, el juego se transformó en sopor. Y el sopor en murmullo. Entre medias, lo único destacable fue un disparo directo de Minaya que se perdió por el lateral de la meta visitante.

Viéndose capaz de sacar tajada, el Jerez salió más envalentonado tras el descanso y llegó a encadenar varias acciones de gran peligro, como un cabezazo de Monroy dentro del área libre de marca en el minuto 50 o dos acciones prácticamente calcadas a cargo de Juanito de la Cruz entrando por el flanco izquierdo.

La insistencia del equipo templario encontró premio en un córner cuando Toboso -hijo de un exjugador del Cacereño- conectó un cabezazo al fondo de la red de Camacho tras adelantarse a la zaga local y girar la cabeza con acierto. Era el minuto 65 y los de Vázquez Bermejo ya tenían el partido donde querían.

Pucho y Carracedo, que entraron como hombres de refresco en el Cacereño, intentaron poner una marcha más, aunque las acometidas del equipo local acabaron estrellándose, una y otra vez, frente al infranqueable muro templario.

El oficio y la picardía del Jerez hizo el resto para que el juego no tuviese en los últimos minutos la fluidez pretendida por el Cacereño.