Playoffs Segunda División

El Real Valladolid acaricia el ascenso

Los jugadores del Valladolid celebran uno de los goles. /EFE
Los jugadores del Valladolid celebran uno de los goles. / EFE

Los blanquivioletas vuelven a jugar un gran partido, arrollan al Numancia y se ponen muy cerca de la Primera División

ELOY DE LA PISAValladolid

El olor del linimento que suele impregnar todas las paredes de los vestuarios tienen ahora un tufillo especial en el estadio José Zorrilla. Huelen a grandes partidos, a gradas llenas, a retorno al lugar donde no se debió salir. La Primera División está muy cerquita. A un partido. Y un partido de esos en que todo está de cara. Quizá precisamente por eso es en el que menos puedes confiarte. Por respeto al rival y porque el Numancia es un equipo noble que nunca baja los brazos. Si fue capaz de remontar en La Romareda, no es posible pensar que no lo hará en Zorrilla.

0 Numancia

Aitor Fernández; Markel, Escassi, Carlos Gutiérrez, Saúl García; Diamanka, Iñigo Pérez; Pablo Valcarce (Nacho, min. 46), Pere Milla (Julio Álvarez, min. 74), Marc Mateu (Higinio, min. 58); Guillermo.

3 Real Valladolid

Masip; Moyano (Hervías, min. 55), Olivas, Calero, Nacho; Antoñito, Anuar, Borja, Gianniotas (Ontiveros, min. 77); Mata y Oscar Plano.

goles
min. 35, 0-1: Olivas. Min. 57, 0-2: Hervías. Min. 67, 0-3: Oscar Plano.
árbitro
Prieto Iglesias (Comité navarro). Enseñó cartulina amarilla a los locales Pablo Valcarce y Carlos Gutiérrez y al visitante Mata.
incidencias
Lleno en el estadio municipal de Los Pajaritos, con más de 9.000 aficionados, medio millar de ellos del conjunto pucelano. Buena temperatura en el partido de ida de la final de la promoción a Primera. En el minuto 11, como había pedido la Plataforma Soria Ya, algunos aficionados ondearon su bandera para reivindicar una mayor atención de las administraciones a la provincia.

Pero mientras ese momento llega, hay que disfrutar de un equipo impresionante, que juega de memoria independientemente de quienes estén sobre el verde. Un equipo unido y solidario, en el que todos reman. Hacerlo cuando la Primera está ahí es fácil, pero es que lo han hecho cuando pocos daban un céntimo de euro por ellos

La primera mitad fue el paradigma del partido de ida de una final. Una final con el premio del ascenso, que no es poco. El caso es que pucelanos y sorianos apenas crearon problemas a los porteros durante el primer acto. El juego, trabado, dejaba poca imaginación. El Valladolid había colocado a Antoñito y Gianniotas de volates para tapar a las bandas sorianas, a costa de perder la calidad de Hervías y Toni Villa. Sergio, con buen criterio a tenor de lo visto, valoró que el cansacio de dos de sus hombres en mejor forma era suficiente argumento como para dejarles en el banco.

Y acertó, vaya si acertó. El gol nació en un magnífico centro de Gianniotas -muy sacrificado en defensa además y que aún no se cree que Markel le dejara espacio para poder centrar con la derecha desde la banda izquierda- que remató de manera impecable el otrora increpado y ninguneado Kiko Olivas. Las cosas del fútbol. El tanto era un premio elevado para el escaso juego pucelano, más preocupado de juntarse y ordenarse en defensa para buscar balones largos a las espaldas de Markel y Saúl. Los dos laterales sorianos son jugadores con una proyección ofensiva bárbara, pero con carencias defensivas evidentes. Y por ahí trataba de aprovechar el carril el Pucela.

La segunda fue más de lo mismo. Un Numancia corajudo, peleón, perseverante y enfrente un Pucela con una pegada descomunal aprovechando el mínimo error. El primero lo cometió Aitor Fernández y fue el 0-2. El segundo fue un error colectivo del equipo y supuiso el 0-3. Y partido finiquitado. El 0-4, injustamente anulado, hubiera sido justo, pero a nadie le molestó. Tres goles que casi aseguran un ascenso. Casi. Hay que rematar el sábado.

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