El Villanovense se lleva su primera alegría

Los jugadores celebraron con una piña los goles de Carlitos y Elías. :: e. d./
Los jugadores celebraron con una piña los goles de Carlitos y Elías. :: e. d.

Los goles de Carlitos y Elías Pérez dieron el primer triunfo a los de Ania ante un Jumilla algo conformista

ESTRELLA DOMEQUE VILLANUEVA DE LA SERENA.

A la cuarta fue a la vencida. El Villanovense alejó ayer los fantasmas a base de goles, esos que tanto se echaban de menos en el Romero Cuerda. Si había o no conjura en el vestuario no se sabrá, pero lo cierto es que los verdes sabían que fallar ante el Jumilla no estaba permitido.

2 VILLANOVENSE

0 JUMILLA

Villanovense
Leandro, Arroyo, Tapia, Javi Sánchez, Javi Barrio, Pajuelo, Carlitos Andújar (André, min. 64), Curro, Allyson, Elías (Kamal, min. 70) y Dieguito (Jacobo, min. 74).
Jumilla
Mandaluniz, Julián Domínguez, Andrés Sánchez, Nefatlí, Robles, Catala, Manolo (Borja García, min. 77), Manu Miquel (Fran Moreno, min. 63), Chaco, Caye, Txomin (Andrés Campoy, min. 54).
Goles
1-0: Carlos Andújar, min. 43; 2-0: Elías Pérez, min. 52
Árbitro
Juan Peña Varela (andaluz). No hubo amonestaciones.
Incidencias
Estadio Romero Cuerda. Se guardó un minuto de silencio por la muerte de un familiar del capitán del Jumilla. Unos 1.400 espectadores.

Quizás no hubo tantas ocasiones como en los anteriores partidos, pero sí hubo mayor eficacia. En el once inicial, como novedad, Dieguito, que estuvo muy activo en la banda, y Óscar Arroyo, ya recuperado de su lesión. Por lo demás, Iván Ania optó por los jugadores habituales en este inicio de liga. Entre ellos, Carlos Andújar y Elías, que llevaron la batuta en ataque, y la dupla de Javi Sánchez y Barrio seguros en el centro de la zaga.

Era el partido que necesitaba el Villanovense, pero no fue fácil. La primera mitad volvió a ser un quiero y no puedo, con un Jumilla que apenas mostró potencial y parecía conformarse con el empate, aunque no por ello no dieron algún susto, como a los pocos minutos, tras un buen centro de Andrés Sánchez al que no llegó Chaco Pino.

La historia parecía volver a repetirse, con múltiples ocasiones para los serones, pero sin goles. Avisó Tapia en el 11, con un disparo que Mandaluniz atrapó en dos tiempos, y en el 20, Dieguito estuvo a punto de aprovechar un error de Neftalí en defensa. Después Andújar y de nuevo Tapia lo intentaron, pero nada, el balón seguía sin entrar para desesperación de los locales.

Tanto se hizo esperar, que no fue hasta el filo del descanso cuando Carlitos aprovechó un desbarajuste en la defensa jumillana para enganchar de primeras un rechace y batir al portero rival para alegría de la grada que celebraba así el primer gol de la temporada en el Romero Cuerda (1-0).

El tópico se hacía realidad con el gol psicológico, pues tras el paso por vestuarios, los de Ania tenían claro que había que atar la victoria. De nuevo, jugada de Carlos Andújar, tras recibir un buen balón de Allyson, que el de Villagonzalo cedió a Elías Pérez para superar de nuevo a Mandaluniz (2-0).

No sólo el público lo celebraba con rabia, también los jugadores que sentían ya como se quitaban un lastre después de varias semanas en las que la falta de resultados había mermado las buenas sensaciones.

Más renta

Con el partido encarrilado, el Villanovense pudo ampliar la renta, ahora ya con Dieguito como protagonista, que parece haber encajado a la perfección en la dinámica de los serones. En el 54, con el Jumilla aún noqueado por el segundo gol, el pacense pudo hacer el tercero, pero salvó Julián Domínguez que llegó desde atrás en carrera cuando medio estadio cantaba ya el gol.

Cinco minutos después, seguía el vendaval Dieguito en la banda izquierda, esta vez con un pase atrás desde la línea de fondo que remató Arroyo desviado desde el segundo palo. Acto seguido, era él quien desaprovechaba un buen centro de Allyson.

Fue entonces cuando el técnico asturiano empezó a mover el banquillo y dio descanso a los dos protagonistas, Carlitos y Elías, sustituidos por André y Kamal. El sueco estuvo acertado y contó con alguna ocasión en sus minutos sobre el campo, mientras que Kamal intentó distribuir el juego, pero esta vez no hubo eficacia de cara a gol.

Y, aunque parecía difícil, el Jumilla logró levantarse tímidamente. Al menos, para presionar al Villanovense e intentar a la desesperada que Chaco Pino cazara algún balón el largo. Algo que no ocurrió, pues la defensa supo cortar ese último suspiro del rival.

Ya en el último cuarto de hora, lejos de intentar proteger el marcador con la salida de más munición ofensiva, como Espín, la última bala de Ania fue Jacobo, que tuvo más trabajo en defensa que en ataque.

Y es que, todos tuvieron que remar ayer para lograr un triunfo que el Villanovense merecía ya saborear.

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