Y de repente… victoria en el Romano

Y de repente… victoria en el Romano
J.M. ROMERO

Cuando peor parecía ponerse la situación, el Mérida remonta al Melilla y suma tres puntos que le dan calma

JAVI LAIRADO

Lleva el Mérida disputando finales desde muy pronto. Es, quizá, el único punto en común de los dos últimos cursos del equipo. En este caso, recuerdo que desde el mes anterior a las vacaciones de Navidad, precisamente desde la visita a Melilla de la primera vuelta, se viene hablando de que hay que ganar sí o sí. Y es posible que fuera así. La discreta (por usar un eufemismo muy suave) segunda vuelta del equipo ha derivado en que la denominación para cualquier choque de este último tercio de competición sea finalísima. Así llegaba el Mérida al Romano. Con la victoria como única alternativa. Finalísima.

Fueron, como dijo Nafti en rueda de prensa, dos partidos distintos dentro del choque. Comencemos por el primero. Acusaba el Melilla bajas en su zona de tres cuartos, pero actúo como si no lo supiera. Su salida fue fuerte, apretando arriba, con acercamientos en forma de disparo lejano de Yacine y de jugada individual de Pedro Vázquez, que tras regatear a Aguza, se quedó sin campo. Quiso reaccionar el Mérida, y consiguió pisar campo contrario empujando por fuera, con dos centros desde la izquierda que no encontraron rematador y blocó sin problemas Barrio y con una transición ofensiva de calidad que concluyó con un disparo fuera de Aguilar. El partido giró pasado el primer cuarto de hora. El Mérida decidió, de forma arriesgada, sacar la pelota rasa con combinaciones en corto, dentro de su propia área grande. El Melilla sintió el miedo, vio su oportunidad y presionó para lograr su premio. Lo obtuvo. Recuperó la pelota y Yacine disparó a la red. Se olía el drama.

Necesitaba el Mérida que alguien pidiera la pelota ante el tembleque venidero. Lo hizo Santi Villa. Acertando o equivocándose, pero el linarense reclamó galones, alargó el equipo por la izquierda y se adueñó de cada balón que traspasaba la línea del centro del campo. Con él probó suerte con un disparo que no cogió puerta y lanzó un centro que se convirtió en la mejor ocasión del equipo local al pasearse por el área pequeña de Barrio sin encontrar rematador. El Melilla se sentó en la mesa a esperar que el nerviosismo rival le sirviera en bandeja su segunda dentellada.

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Tras el paso por vestuarios, comenzó a disputarse el segundo choque dentro del partido. Herrero retiró a Vázquez, mareado, para dar entrada a un central más, y su equipo escuchó el mensaje que le pedía más repliegue, concediendo metros a un rival necesitado de ellos. Pero tan en el alambre camina animicamente este Mérida que tardó en ser capaz de aprovecharse de ello. De hecho, más allá de dos centros de Iván Pérez que no llegaron a causar peligro, la principal ocasión fue visitante. Boateng, junto a Yacine, dos incordios toda la tarde, se plantó solo delante de Lázaro, que adivinó su intención dejando la gran parada de la tarde.

2 Mérida AD

1 Melilla

MÉRIDA
Álex Lázaro; Ivan Pérez (Golobart, 61´), Kike Pina, Aguza, Cruz; De Dios, Mato; Kiu (Nana, 88´), Germán, Santi Villa; Iván Aguilar (Gómez, 61´).
MELILLA
Barrio; Romero, Jilmar, De la Rosa (Borja López, 89´) Richi (Braim, 76´), Odei; Garrido, Espinosa; Boateng, Vázquez (Mahanan, 46´), Yacine.
GOLES.
0-1 Yacine (Min. 18); 1-1 Germán (Min. 68); 2-1 Javi Gómez (min. 75).
ÁRBITRO.
Árbitro: Chavet García (Colegio Andaluz). Mostró cartulinas amarillas a Kike Pina, De Dios, Iván Aguilar y Chema Mato por el Mérida, y Yacine, Mahanan, y Boateng, por parte del Melilla. Además, expulsó a Javi Chino, capitán del Mérida, cuando se encontraba en el banquillo.
ESTADIO ROMANO
Ante unos 4.000 espectadores.

El choque llegaba a su tercio final y el Mérida tocó a rebato. Era el momento. Nafti reordenó a sus hombres, modificó estilo en defensa y delantera, el equipo miró al marcador y al reloj y decidió que la fe que quedaba había que dejarla en el campo. Era ahora o nunca. La misión, lanzar un centro tras otro al corazón del área rival. Objetivo, conseguir que alguna de ellas perforara la meta de Barrio. Tanto Cruz por la derecha como Villa y Pina por la izquierda armaron sus piernas y repitieron movimiento media docena de veces. Finalmente, fue un centro de De Dios desde zona cómoda el que sirvió para que Germán se adelantara a defensas y compañeros, y, tras acomodarse la pelota de forma franca a su pie bueno, batir a Barrio suavemente a un lado.

Lo más difícil se había conseguido. La ola a la que se subía el estado anímico de futbolistas y afición podría conseguir el resto, y así lo hizo. Un córner lanzado por Villa y peinado por Mato llegó a los pies de Gómez, que había cuerpeado lo suficiente con su marcador como para ganarse una posición fantástica desde la que solo tuvo que empujar la pelota a la red. Con un cuarto de hora por delante, el Mérida maduró, compitió, y logró eso que le faltó en la jugada en la que regaló el gol en contra: comprender que, ante tal situación y en el momento en el que se encuentra, no puede hacer otra cosa que adaptarse al medio que le rodea. Apenas se trenzaron jugadas en esos minutos finales, era una cuestión de supervivencia.

La victoria permite al Mérida aumentar la distancia sobre los puestos de playout de descenso, y acercarse a la ansiada permanencia. Aún queda un paso más.

«Sólo hay que ver las caras de la gente al final del partido para saber lo importante que era, los futbolistas llorando en el vestuario» medhi nafti

El técnico romano, Medhi Nafti, se mostró muy satisfecho «sólo hay que ver las caras de la gente al final del partido para saber lo importante que era, los futbolistas llorando en el vestuario». Reconoció que «se han visto dos partidos distintos. Los cambios nos han dado el empaque y el entendimiento del juego para ganar» Se autodenominó «culpable de su gol. Los chicos tenían órdenes de sacar jugado el balón, por lo que es responsabilidad únicamente mía, es lo que hemos trabajado durante la semana». Ya sólo quiere «pensar en el Ucam. Con la tranquilidad de saber que estamos haciendo las cosas bien, la actitud y el compromiso de la gente son los correctos».

Manolo Herrero compareció triste en rueda de prensa: «Hemos iniciado bien el partido, dominábamos el juego porque lo teníamos controlado, pero tras la entrada de Golobart y Gómez nos han hecho daño en las situaciones de juego aéreo. Hemos llegado al final muy justo y ya se ha jugado muy poco». Al Mérida lo vio como «un equipo muy intenso, sin mucho juego, pero con empuje y con la afición se han venido arriba tras el gol del empate».

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