SEGUNDA B

Una puerta entreabierta

Los porteros del Badajoz entrenándose en el Nuevo Vivero. / @CDBADAJOZ
Los porteros del Badajoz entrenándose en el Nuevo Vivero. / @CDBADAJOZ

El Badajoz no ha dejado su portería a cero desde que Pol Ballesté cayó lesionado ante el UCAM

MANUEL Gª GARRIDO BADAJOZ.

Por el mes de octubre, el técnico del Badajoz, Juan Marrero, definía mantener la portería a cero como «la situación ideal, porque significa que siempre sumas». Retóricamente se trata de una obviedad y un tópico recurrente en el discurso futbolístico. Pero esas declaraciones llegaban tras encadenar ocho partidos consecutivos encajando goles, en el albor de la temporada, cuando el Badajoz merecía pero no ganaba, con 3 derrotas y cinco empates. Sus palabras fueron proféticas y en los dos siguientes compromisos llegaron los dos primeros triunfos... y con la meta pacense inmaculada.

Ante el Córdoba B (3-0) debutaba Fernando en el marco blanquinegro. La siguiente jornada, contra el Marbella (0-1), repetía el guardameta sevillano, pero una lesión le impedía jugar la segunda parte. Néstor Díaz le sustituyó. Era la segunda oportunidad del arquero de Sabadell para mostrar su valía tras un inicio dubitativo y con errores que le hicieron perder confianza.

Ante el Granada B y el Cartagena el Badajoz sumó dos empates de prestigio (ambos por 0-0) con el catalán bajo los palos. Poco duró, la derrota ante el Extremadura (5-2) fue su sentencia. Fernando volvió a la titularidad en los tres últimos partidos de la primera vuelta con dos victorias y una derrota, pero encajando tantos en cada uno de ellos.

El club pacense le daba la baja en el mercado de invierno a Néstor Díaz para liberar una ficha y poder incorporar a Javi Pérez, y se hacía con los servicios de Pol Ballesté. El meta catalán se hizo dueño del arco blanquinegro desde su llegada y consiguió una secuencia de imbatibilidad de cuatro encuentros de los cinco en los que participó, incluido el del UCAM (0-0), en el que cayó lesionado en la última jugada del primer tiempo.

Sin cerrojo

A partir de ahí, el Badajoz no ha vuelto a echar el cerrojo a su puerta. En las cuatro jornadas de ausencia del meta barcelonés los rivales han perforado cinco veces la red del conjunto blanquinegro. También es cierto que ante el Mérida (4-2) contaba con las bajas sensibles de Rafa Navarro y Fran Morante (ausente en 16 partidos este curso), ambos pilares de la defensa. El propio zaguero andaluz tuvo que retirarse ante el Córdoba B (1-1), en un choque en el que no estuvo Gabri Izquier, otro de los indiscutibles atrás. Contra el Marbella, ni Jesús Muñoz ni Rafa Navarro pudieron ser de la partida.

En todo caso, los números del Badajoz en este apartado (33 goles recibidos) no son preocupantes, empatando con tres equipos como undécimo con mejor balance en esa estadística. Pero la estabilidad en la portería sí es uno de los quebraderos de cabeza para Marrero, especialmente tras la salida de Néstor, la intermitencia de Fernando y la lesión de Pol, que apura su última fase de recuperación. Hasta la vuelta del catalán, solo cuenta con un guardameta de la primera plantilla y con el filial como recurso de urgencia, a la espera de solucionar los trámites burocráticos del meta polaco Pawel Florek.

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