El Melilla deja tocado al Badajoz

Juanma García, que acabó el partido con problemas musculares, de rodillas lamenta una oportunidad desaprovechada. :: JOSÉ VICENTE ARNELAS
Juanma García, que acabó el partido con problemas musculares, de rodillas lamenta una oportunidad desaprovechada. :: JOSÉ VICENTE ARNELAS

Dos golpes de calidad del conjunto norteafricano ponen a los blanquinegros en una situación comprometida

Javi Pérez
JAVI PÉREZBadajoz

La Segunda B se le pone muy cuesta arriba al Badajoz. Además de los resultados, al vestuario blanquinegro le toca también lidiar con el estado de ánimo y su capacidad para sobreponerse a cinco jornadas sin conocer la victoria. Duro golpe el recibido en la matinal del domingo ante un Melilla sin grandes alardes, pero muy serio y capaz de solventar el encuentro con dos destellos de talento. Y es que el equipo de Marrero, a pesar de hacer su peor partido, se hundió por dos golpes de calidad del Melilla, especialmente el golazo de Boateng nada más arrancar la segunda mitad. Era el Día de Melilla (este domingo se conmemoraba su 520 aniversario como ciudad autónoma española) y no el del Badajoz, incapaz de encontrar su juego y perdido por cierta inseguridad por ese triunfo que no llega que se traduce en errores. Tampoco supo aprovechar el sinfín de situaciones que genera en forma de incursiones al área, córners o faltas laterales.

0 CD BADAJOZ

2 UD MELILLA

CD Badajoz
Néstor Díaz; Salazar, Manu Torres, Jesús Muñoz, Gabri Izquier; Joaqui Flores (Álex Rubio, min. 46), Diakité (Sergio Martín, min. 46), Javi Rey, Ruano; Juanma García y Guzmán (Álvaro Romero, min. 75).
UD Melilla
Dani Barrio; Pepe Romero, Udei, Richi; Jilmar; Rubén Martínez (Zelu, min. 85), Lolo Garrido, Juanma Espinosa, Pedro Vázquez (Borja López, min. 67); Boateng (Nando, min. 71) y Yacine.
Goles
0-1: Pepe Romero, min. 17. 0-2: Boateng, min. 46.
Árbitro
Sáez Vital (andaluz). Amonestó en el Badajoz a Gabri Izquier (12) y Jesús Muñoz (24) y en el Melilla a Lolo Garrido (31) y Rubén Martínez (34).
Incidencias
Unos 4.500 espectadores en el Nuevo Vivero. El Badajoz dedicó este partido en homenaje a los enfermos de ELA y los jugadores blanquinegros saltaron al césped con una camiseta verde para dar visibilidad a esta lucha. Marco Sánchez, exdirectivo del Badajoz y que padece esta enfermedad, realizó el saque de honor.

Al contrario que en anteriores partidos, al Badajoz le tocaba remar contracorriente. Tenía el dominio, el control y las ocasiones, pero una arrancada por la derecha de Pepe Romero, precedida eso sí de una falta de manual sobre Diakité que el colegiado no señaló, y culminada con un soberbio zapatazo del lateral visitante desde fuera del área que vio el cielo abierto sin que ningún blanquinegro saliera al paso dejó mudo al Nuevo Vivero. Era la única alegría ofensiva que se había permitido el Melilla en esos casi veinte minutos de juego, bien sujetado por la doble línea de presión pacense. Ahí cambió el guión del encuentro para alivio del técnico Manolo Herrero que ya había mandado a calentar a uno de los suyos angustiado por el empuje blanquinegro.

El gol sacudió el orgullo blanquinegro y tuvo rápida respuesta en una fenomenal jugada de Guzmán, que se coló entre una maraña de defensores y se sacó un ajustado disparo raseado que obligó a Dani Barrio a probar el césped para despejar con apuros a córner pegado al poste. El Badajoz insistía en desplegar sus alas y colgarla al área, pero ahí se abortaba cualquier intento de abordaje pese a la brega de Juanma García y Guzmán y los problemas que generaban entre las torres norteafricanas. El Melilla imponía sus centímetros y los pacenses se encogían en el remate final. En uno de los centros de Ruano, Juanma García haría un control exquisito para revolverse ante su marcador y caer dentro del área en la salida hacia la portería rival ante las protestas del público. Poco después el Melilla pudo dejar sentenciado el choque con una muestra del poderío de Yacine metiéndose hasta la cocina pegado a la cal de fondo tras un robo de Boateng en la zona de córner, pero Néstor bien colocado lo impidió.

Si arriba andaba escaso de la salsa del fútbol, en la zona de cocción llegaban malas noticias con la lesión de Diakité justo antes del descanso. No está teniendo suerte el Badajoz en este arranque liguero en ese aspecto.

Marrero se dio cuenta que los movimientos del equipo siempre hacían agua en el área visitante y cambió la fórmula con Guzmán caído en banda en lugar de Joaqui y poniendo una referencia arriba como Álex Rubio. Sergio Martín se complementó mejor con un Javi Rey que se multiplicaba para dar más sentido al juego y poner más criterio con su entrada por el lesionado Diakité. Pero al Badajoz no le dio tiempo de ponerlo en práctica porque tras la reanudación Boateng sorprendía con un espectacular golazo de vaselina desde 40 metros ante el que nada pudo hacer el meta blanquinegro. Para enmarcar. El Nuevo Vivero despediría después al exazulgrana al ser sustituido con una sonora ovación. Esa obra de arte dejó grogui al Badajoz que durante minutos parecía deambular por el campo.

Muy mal se le ponían las cosas al conjunto pacense, que seguía sin encontrar el modo de penetrar las líneas enemigas. El Badajoz pudo comprobar a los diez minutos que con el nuevo dibujo se podía hacer más daño. Guzmán hizo uno de sus gambeteos por la derecha para dejarla atrás en el punto de penalti ante la aparición de Álex Rubio que remató con todo su coraje, pero de nuevo un inmenso Dani Barrio se mostró infranqueable para sacar una mano prodigiosa. Sergio Martín también probaría sus cualidades como francotirador desde la frontal y el portero melillense volvió a lucirse no sin dificultades.

El Melilla no perdía la compostura y buscaba enganchar otra oportunidad en sus arreones ofensivos como en un remate alto de Juanma Espinosa. Álex Rubio se peleaba con los defensas y lo intentaba sin suerte en sus aproximaciones.

El Badajoz hizo su peor partido de este inicio de temporada y queda en una situación comprometida.

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