«El que mejor conoce la casa ahora mismo soy yo»

Nafti (en primer término), junto al presidente del Mérida, Daniel Martín. :: j. m. romero/
Nafti (en primer término), junto al presidente del Mérida, Daniel Martín. :: j. m. romero

Mehdi Nafti, que reconoce que se fue triste y que regresa feliz, firma tan solo por lo que resta de esta temporada

F. G. MÉRIDA.

Cuando el club resolvió prescindir de Loren tras el partido de Lorca, el nombre de Mehdi Nafti apareció siempre como primera y única opción. El técnico franco tunecino se marchó en diciembre amistosamente, seguía manteniendo contacto con el presidente y el director deportivo y, además, había visto todos los partidos del equipo desde su destitución. Así es que, nada más recibir la llamada de los dueños, Nafti ya tenía claro que iba a aceptar. Solo tardó en contestar porque antes quería constatar el ánimo del vestuario: llamó a varios de los pesos pesados y cuando colgó le dijo entonces que sí al club.

«Uno de los motivos de mi regreso es la relación que mantengo con los jugadores y su apoyo en este momento. El otro motivo es la afición. Cuando me fui me llegaron muchos mensajes de ánimo y apoyo. Yo no sé lo que he hecho aquí, pero el buen trato con la gente de Mérida me ha pasado pocas veces en mi vida. Me fui triste y vuelvo feliz», reconoció ayer Nafti en su rueda de presentación. «Pero sí, es una situación rara».

-¿Cómo se la explicaría a aquellos que no la entienden?

-Me imagino que el club ha pensado que, faltando ahora nueve jornadas, no habríamos hecho un mal trabajo durante la primera vuelta. y como hay urgencias y el que mejor conoce la casa ahora mismo soy yo, pues eso.

El nuevo técnico del Mérida firma por lo que queda de temporada, «pero sabe que somos unos caballeros, así que si consigue la permanencia le daríamos la renovación automáticamente», respondió el presidente, Daniel Martín. «Le agradezco al míster la valentía. Hizo un buen trabajo en la primera vuelta que no le dejamos acabar. Rectificar y pedir disculpas es de sabios y cometer errores es de humanos, y nosotros los cometemos todos los días. Pero las cosas no se han mal queriendo», se explicó.

Lo primero, no obstante, es recuperar el ánimo y la confianza del grupo. «Porque lo que le pasa al equipo es que está bloqueado, con falta de confianza. He jugado al fútbol durante 18 años y sé que el jugador cambia radicalmente cuando está abajo: no tiene autoestima, tiene miedo a arriesgar, le tiemblan las piernas. El primer trabajo deberá ser mental». Y a ello se dedicó junto a su antiguo cuerpo técnico en su primera sesión con el equipo, ayer por la tarde, a puerta cerrada en el Romano.

Reconoce Mehdi Nafti dos cosas. La primera, que la actual plantilla es mejor que la que dejó: «¿Es mejor plantilla? Sí. ¿Está compensada? Eso lo valoraremos a final de temporada, porque esas preguntas ahora no suman. Ahora toca pensar en el Linense, no en hacer comparaciones». Y la segunda, que está convencido de que regresará la comunión con la grada: «Para recibir, primero tienes que dar. Si los jugadores dan la talla desde el minuto uno, aunque solo sea a nivel de orden, disciplina, intensidad y agresividad, el Romano tardará diez segundos en arroparles de nuevo».

-¿Siente rabia por no haber estado estas diez últimas jornadas?

-Sí, sí. Sigo pensando que es una mentira la palabra proyecto en el fútbol.

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