SEGUNDA B

La magia del fútbol le concede una nueva bala al Mérida

JUAN OBRERO

Con una increíble remontada en el descuento salva el descenso directo y hoy conocerá su rival en el playout

JAVI LAIRADO

Si alguien, allá por las seis menos cinco de la tarde, hubiera escrito un guion dramático para la película que Mérida y Córdoba B iban a dirimir en las siguientes dos horas, es imposible que hubiera metido en él todas las variantes que durante el partido se produjeron. Absolutamente imposible. La magia del fútbol apareció en el horizonte cerca del minuto 100 de un partido para darle una nueva oportunidad al Mérida, que ahora deberá defenderá a doble partido. El Mérida buscó esa oportunidad, aceptando un ida y vuelta que, en principio, no le beneficiaba; produciendo ocasiones para derribar la meta filial; dejando todo su sudor en el campo; pero sin ese chispazo de magia, sin ese chasqueo en el que uno cierra los ojos, no hubiera sido posible.

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Comencemos por el inicio. De entrada, Nafti varió dibujo y nombres en todas las líneas para buscar una victoria necesaria para soñar. Fortaleció el centro del campo buscando liberar a sus interiores y que estos llegaran a una segunda jugada provocada por un Germán que jugaba en punta. Pero en este momento casi que daba igual lo que se propusiera, la tensión marcaba el partido. No era fútbol, era vida. El filial disimulaba que lo era, jugando con tranquilidad, abriendo rápidamente a las bandas, aunque sus jugadas morían sin peligro. El Mérida trataba de no caer en la ansiedad, manejando los tiempos. Además, varios conatos de choques entre los futbolistas paraban el escaso ritmo. Fue el Mérida el que tuvo la primera ocasión clara, con Germán incapaz de atinar con la portería a un escaso metro de ella tras peinar Mato un córner. Pero, tras ella, el filial cordobés se impuso con criterio. Entrando con libertad por fuera, creó peligro de verdad y encontrando el gol en un gran disparo de Quiles que se coló por la escuadra. Al Mérida la tocaba remar. Y remar mucho además. Lo intentó con un disparo de Villa en una falta directa en la que se lució Lavin, pero yacía en el suelo víctima de su falta de gol.

1 CÓRDOBA B

Lavin; Ruiz (Gravi, 85´), Soler, Esteve, Copete; Jankovic (Rubén García, 82´), Ortega; Moyano, Quiles, David Moreno; Andrés Martín (Waldo, 68´).

2 MÉRIDA

Felipe Ramos; Iván Pérez, Kike Pina, Aguza, Chino; De Dios (Javi Gómez, 68´), Mato (Aguilar, 46´), Nana; Kiu, Santi Villa (Esparza, 79´), Germán.

GOLES
1-0 Quiles (min. 41); 1-1 Aguza (min. 92); 1-2 Pina (min. 99)
ÁRBITRO
Fernández Vidal (Colegio Valenciano). Mostró tarjetas amarillas a Iván Pérez, Santi Villa, De Dios del Mérida; y a Moyano, Soler, Jankovic, Quiles y Gravi por el Córdoba B. Expulsó a Marcos Lavín, meta local, por doble amarilla en el descuento.
INCIDENCIAS
Estadio Ciudad de Lucena, ante unos 800 espectadores.

Arrancó la segunda parte. Lo hizo con un Córdoba que evidenciaba cierta languidez en la zona central, pero que podía romper el partido en cualquier contra. Así, Ramos se lució en algún uno contra uno. En ataque, ante la habitual falta de ideas, tocaba llamar a la épica. Ella sería el futbolista doce. Futbolistas rotos por la mezcla de tensión y esfuerzo. Y así, hasta el minuto 3420 de la temporada. Sí, el último del curso. Ese que en todos los campos suele dedicarse al homenaje común. Pero no ayer. No en Lucena. Tras ocasiones claras de Esparza, de Aguilar, de Germán, tras un primer gol anulado al Córdoba, y ya en el tiempo de descuento, Aguza aprovechó un balón suelto en el área tras un córner para empatar el partido, y hacer una llamada al Dios del fútbol. El filial cordobés la tuvo. Un disparo repelido por Ramos sirvió para que el filial marcara, siendo de nuevo anulado por el juez de línea. La protesta colectica terminó por desquiciar a públicos, jugadores y banquillos. Que si el árbitro concede el gol o no lo concede. El juego parado.

Con el empate, ambos equipos se iban a las catacumbas de la tercera división, no les valía el punto. Nadie reservaba nada porque no había nada que reservar. Una vez puesto el balón en juego, un balón largo dejó a Esparza delante de Marcos Lavín. Era la ocasión soñada. A un centímetro del área fue derribado por el meta, que, además, resultaba expulsado por doble amarilla. Un jugador de campo bajo palos. El minuto 100 en el reloj. Un único disparo por defender. Diálogo junto al balón para decidir lanzador. Parece idónea para un zurdo. Villa ya no estaba en el césped, tendría que ser Kike Pina el encargado. Carrera corta, disparo seco, por encima de la barrera, al palo del portero, que no pudo llegar. Gol. Magia.

El Mérida sobrevivió de su coma profundo, y obtuvo la vida deseada. Ahora jugará el playout de descenso con un rival que conocerá la tarde de hoy. La agonía continúa, pero mientras hay vida, hay que creer. Lo de ayer solo es un ejemplo más.

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