Cortocircuito general

El portero emeritense Felipe Ramos trata de animar a sus compañeros tras un gol del Lorca. :: J. M. ROMERO/
El portero emeritense Felipe Ramos trata de animar a sus compañeros tras un gol del Lorca. :: J. M. ROMERO

El Mérida se queda sin luces y cae de forma justa ante un rival que desnudó las carencias del bloque de Nafti

JAVI LAIRADO MÉRIDA.

Hablábamos hace un par de semanas de los tópicos en el fútbol, y la visita del Lorca al Romano era también una fuente de ellos. Colista, incapaz hasta el momento de ganar un partido, de sumar incluso un punto a domicilio, su llegada levantó los comentarios habituales en esta situación: no hay rival pequeño, el fútbol es once contra once, no valen confianzas... pues con confianza o sin ella, el Mérida sucumbió desde el minuto 1 al 90 ante un Lorca que, siempre bien posicionado y con las ideas claras a lo largo del campo, sumó con justicia tres puntos que insuflan oxígeno a sus pulmones.

0 MÉRIDA

2 LORCA DEPORTIVA

Mérida AD
Felipe Ramos; Iván Pérez, Kike Pina (Santi Villa, min. 59), Aguza, Chino; Esparza, De Dios (Hervás, min. 73), Bernal, Mustafá; Hugo Díaz (Esnáider, min. 63) y Javi Gómez.
Lorca Deportivo
Hortal; Luismi, Argachá, Lulu, Urzaiz, Lincoln; Javi Saura (Sergio Rodríguez, min. 69), Momprevil; Alonso (Arcas, min. 83), Cristhian; y Gleyson (Carrasco, min. 74).
Goles
0-1: Cristhian Britos, min. 13. 0-2: Alonso, de penalti, min. 13.
Árbitro
Guzmán Mansilla (del colegio andaluz). Amarillas a Hugo Díaz, De Dios y Esparza por el Mérida; y Momprevil, Alonso y Carrasco por el Lorca.
Incidencias
Estadio Romano, alrededor de 3.500 espectadores.

Así, desde muy pronto el equipo lorquiano manejó el juego. Asentado en su superioridad en el centro del campo, manejaba la pelota con soltura, sin excesiva verticalidad pero avanzando metro a metro, dificultando la salida de balón de un Mérida que acusaba una acuciante falta de intensidad y una agobiante anemia de ideas las pocas veces que conseguía robar la pelota al rival. Así, el Lorca ni siquiera necesitó avisar para ponerse por delante. Con dos jugadas a balón parado en el primer cuarto de partido, dos lanzamientos de esquina, consiguieron dos goles de ventaja. En el primero, un remate de Momprevil que tocó Cristhian Britos para descolocar a Felipe Ramos. En el segundo, un penalti que Alonso convirtió engañando al portero romano.

El Lorca cedió la posesión tras los goles, pero el partido no cambió demasiado. El Mérida miraba a sus pies y encontraba la pelota, pero no sabía qué hacer con ella. No encontraba la manera de ganar un duelo individual, ni defensivo ni ofensivo. Las áreas sólo se pisaban, en ambos casos, en lanzamientos lejanos de falta que generalmente, morían sin peligro alguno. Ambos necesitaban un descanso. Unos para aclarar ideas. Otros para descansar piernas.

El Mérida no encontraba la manera de ganar un duelo individual, ni defensivo ni ofensivoPaso atrás de un equipo acostumbrado a ganar en el Romano y a mostrar una identidad de la que careció

Esparza y Mustafá se activan

Volvieron de vestuarios con el Mérida mejorando la circulación de balón, pisando campo rival. El Lorca, probablemente de forma consciente, retrasó diez metros su ubicación. Eso permitió activarse a Esparza y Mustafá, que comenzaron a recibir la pelota en las inmediaciones del área, con la posibilidad de encarar a su par y de crear peligro ya fuera a través de centros laterales, como hizo el primero en un par de ocasiones, o girando hacia dentro y buscando el disparo, como intentó Mustafá sin éxito. Porque, realmente, las ocasiones más claras fueron para el Lorca en forma de remates de cabeza. Tanto Lulu como Gleyson dispusieron de remates francos al borde del área pequeña que dirigieron erróneamente en ambos casos, marchándose cerca del poste derecho de la portería de Ramos.

En el último tramo, con el Mérida ya volcado, apareció Alberto Hortal. Primero, saliendo bien a los pies de Esnáider para tapar su disparo, en una jugada en la que acabó con un disparo forzado de Álex Bernal. Después con una gran estirada al lanzamiento de Javi Gómez. Finalmente, blocando cada balón lateral que intentó un Santi Villa cuya entrada mejoró notablemente la circulación de balón local.

Paso atrás de un Mérida que se había acostumbrado a sumar de tres en tres en el Romano, y, sobre todo, a mostrar una identidad de la que ayer careció.

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