Hoy

segunda b

Intensidad, control y al final paciencia

El emeritense Hugo Díaz, cabizbajo en el encuentro del domingo en el Romano. :: j. m. romero
El emeritense Hugo Díaz, cabizbajo en el encuentro del domingo en el Romano. :: j. m. romero
  • El técnico del Mérida cree que a su equipo le faltaron estos tres rasgos para haber evitado la remontada del Córdoba B tras el descanso

«Cuando el Mérida se pone por delante es muy difícil meterle mano», subrayó el técnico del Córdoba B, Luis Miguel Carrión, tras asaltar el domingo el Romano. «Al equipo rival le cuesta mucho hacerles ocasiones, y nosotros hemos sabido generarles, con el balón y paciencia. y eso, con chicos tan jóvenes, no es fácil». El Mérida-Córdoba B del domingo cambió al descanso. Los emeritenses dejaron de llegar con peligro y el filial controló más el juego. ¿Por qué? «Porque teníamos el balón en campo contrario, es lo más fácil para que no te lleguen», explicaba el entrenador del Córdoba B. «Si Hugo Díaz, José Ramón, Hugo Rodríguez tienen que hacer 50 metros para crearte una ocasión en vez de diez, seguramente les cueste más».

En primer lugar, a Eloy Jiménez le chocó que su equipo no saliera con la intensidad necesaria a la segunda parte: «Tras el descanso no estuvimos. Tenemos que salir más intenso. Ya nos ha pasado otras veces y lo hemos intentado corregir activando al equipo en los vestuarios. Si hubiéramos aguantado diez o quince minutos con el resultado de 1-0 hubiese sido otro partido, porque les hubiera entrado el nerviosismo». En segundo lugar, y una vez leído el nuevo guión del encuentro, ya con el 1-1 en el marcador, intentó el entrenador del Mérida cambiar el rumbo del choque con las sustituciones: Borja entró primero por Yacine y, más tarde, David Álvarez por Hugo Díaz. «Yacine tenía tarjeta y estaba cansado. Le dije en el descanso que le cambiaría. Es un chico que va al límite y no sabe controlarse en ese sentido, por lo que estaba limitado en su juego. Metí a Borja en el trivote para, primero, igualarnos con ellos en el medio y dejar a Hugo Díaz más liberado después del esfuerzo; y después para que se hiciera cargo del juego entre líneas y le diera continuidad a la transición. Y luego Hugo Díaz tenía los gemelos cargados y ya tenía la velocidad que quería con Carlos Rodríguez en su posición».

Y por último, ya con el 1-2 en el marcador, el técnico del Mérida cree que a su equipo le faltó otra cosa más importante que fútbol: tranquilidad. «Queríamos llegar muy rápido, y eso te provoca precipitación y que no te salgan buenos pases. No pasa nada porque circules atrás hasta que te salga la opción. Tenemos que tener más tranquilidad porque un gol se consigue en cualquier momento. Pero si te precipitas y te quitas el balón de encima o quieres llegar muy rápido arriba, lo único que haces es perder el balón».