Hoy

segunda b

Los lobos pueden con los romanos

El gol de Carlos Valverde dio la victoria a los serones que lo celebraron con euforia. :: e. domeque
El gol de Carlos Valverde dio la victoria a los serones que lo celebraron con euforia. :: e. domeque
  • El Villanovense no dio opción a un Mérida que no reaccionó hasta el tramo final, cuando hizo sufrir a los serones por lo ajustado del marcador

Lobos y romanos volvían a verse las caras en una nueva batalla en el Romero Cuerda. Sin un claro favorito, pese a las diferencias en la clasificación, el partido se decantó con un solitario gol, que mantiene al Villanovense en la cresta de la ola y al Mérida en el filo de la navaja.

Estrategias bien distintas de ambos equipos para afrontar el partido. Se podría decir que papeles intercambiados. Los lobos salieron de su guarida y los romanos optaron por las trincheras.

Del lado serón, Manolo Sanlúcar regateó a todos en su estrategia defensiva. Ni Tapia, ni Pajuelo, el elegido para acompañar a Espín en la zaga fue Curro, que no hizo olvidar al sancionado Owona, pero cumplió con creces su cometido. Además, Sanlúcar quiso tirar de hombres de la casa para este partido tan sentimental, por lo que tanto Tapia como Pajuelo, encontraron su acomodo en el once y jugaron los 90 minutos.

Del lado emeritense, Eloy Jiménez planteó una estrategia más defensiva para tapar el juego en la medular del rival, aunque eso hizo que apenas se viera al Mérida en ataque, hasta los cambios en la segunda mitad.

Con esas cartas sobre la mesa, comenzó la partida. La primera baza la jugó el Villanovense, que salió como un vendaval ante su afición en los primeros minutos y el conjunto visitante aguantó como pudo las acometidas. El huracán tenía un nombre, Álvaro González, al que acompañaba Iván Pérez, ambos en la banda derecha. Los dos avisos, de Valverde y Fernández, no entraron. Pero a la tercera fue a la vencida.

Jesús Rubio y Carlos Fernández merodean por la frontal, hasta que aparece Carlos Valverde para cazar el balón suelto y soltar un derechazo inalcanzable para Salcedo (1-0). Euforia desatada en las gradas y sobre el césped del Romero Cuerda.

Los lobos habían hecho lo más difícil, arañar primero a su presa, aunque no pudieron matar el partido. Una jornada más, los serones tuvieron que saber sufrir para llevarse los tres puntos. Mientras los romanos no encontraron la forma de curarse las heridas, sobre todo en la primera mitad, en la que el equipo estuvo más preocupado de no recibir más golpes, que de devolver el golpe recibido.

Sólo hubo un tímido acercamiento, a balón parado, que Paco Aguza remató fuera a la media hora de juego. Pero ni el aliento de su afición, desplazada a Villanueva, sirvió para sacar algo en la primera mitad. Mientras los serones acabaron con ganas de más, pero sin recompensa, con sendas ocasiones para Elías y Carlos Fernández.

Cambios tras el descanso

Tras el paso por vestuarios, siguió la partida con dominio serón, por lo que Eloy Jiménez optó por cambiar sus cartas e intentar sacarse un as de la manga. No tenía otra opción, porque hasta la hora de juego, el Villanovense había logrado desmontar su entramado defensivo y el marcador se antojaba corto.

Los ases eran Hugo Díaz y Hugo Rodríguez. Sólo con su entrada al campo, consiguieron que con 20 minutos por delante los lobos se acercaran algo más a su guarida. Empezó entonces la defensa con uñas y dientes del gol que campaba en el marcador, aunque sin encerrarse del todo atrás.

Veinte minutos en los que el Mérida sólo tradujo en sufrimiento durante un segundo al Romero Cuerda. En el 87, Hugo Díaz paró la respiración de los serones durante unas milésimas, desde que el balón salió de su bota hasta que Wilfred enmendó un error previo para salvar con la manopla el empate. Un segundo, a cámara lenta para los locales.

Con esa jugada, acabó el sufrimiento real del Villanovese, en un estadio que terminó eufórico, pero con la mirada puesta en el cronómetro para poder celebrarlo. A efectos prácticos, era un partido más, con tres puntos en juego. Pero en lo sentimental, regalar una victoria en el derbi a la afición hace que valga por dos.

El Mérida tendrá que esperar al siguiente partido para seguir remando, esta semana ante el Jumilla. Mientras que, el Villanovense, en playoff, no quiere saber nada de sueños ni de volar alto. Los pies siguen en el suelo, pero los números no mienten. En once partidos, han llegado prácticamente al ecuador de los famosos 45 puntos. Eso sí, esta semana les toca medirse a La Hoya y al Melilla, que vienen acechando.