Hoy

SEGUNDA B

El Mérida hurga en el drama azulgrana

El emeritense Yacine dispara a puerta para hacer el 2-0 ante la presencia de Pereira, con el guardameta Saavedra al fondo. :: j. m. romero
El emeritense Yacine dispara a puerta para hacer el 2-0 ante la presencia de Pereira, con el guardameta Saavedra al fondo. :: j. m. romero
  • Los locales completan su mejor partido del curso a costa de un deprimido Extremadura, que acabó el derbi con tres expulsados

Mientras que el Mérida jugó un partido de noventa minutos... el Extremadura jugó uno de ocho. Concretamente los ocho primeros. Porque fue marcar Ayoze y la onda expansiva del gol alteró en un chasquido la productividad de uno y otro. Para bien en el Mérida, que creció como el chico de Boyhood: doce años en apenas dos horas y media; y para mal en el Extremadura, que se marcó todo un Benjamin Button: entró al partido fogueado y curtido y lo acabó encadenando errores de recién nacido. A pesar de los cinco goles que recibió, el meta Carlos Saavedra se erigió, de largo, en el mejor de los suyos, porque salvó al conjunto azulgrana de hasta cinco tantos más. Ambos equipos llegaron al derbi separados por tan solo dos puntos, y sin embargo, por juego y ánimo, parecía el Mérida un líder afamado y el Extremadura un colista desahuciado. Los de Eloy Jiménez juntaron ayer más fútbol y ocasiones de gol que en las nueve jornadas anteriores.

Pero decíamos que el Extremadura entró al partido mucho mejor que el Mérida: se asoció, llevó el peso del juego, alejó al rival de su área y pisó un par de veces la contraria. «Queríamos empezar así, atrevidos», reconoció después Juan Velasco, que alineó a Curro en la izquierda para que rompiera hacia dentro, generara superioridad por el centro y que luego Ganfornina aprovechase todo el hueco (y el despiste) que dejaba el propio Curro en la banda. Aunque esto de los planes... A la primera de cambio, Ayoze se adelantó a la defensa azulgrana en una falta lateral para armar el 1-0 y ahí el Extremadura se quedó en blanco. Pillado. El zasca lo encajó mal, porque en lugar de seguir buscando en la fiesta cogió el abrigo del guardarropa y se marchó para casa. Sí, en la primera copa.

El Mérida se hizo entonces con el control del juego, colgado sobre todo de Antonio Romero («un jugadorazo», lo calificó después en rueda de prensa Eloy Jiménez), y se comportó de manera muy vertical. Pero interpretándolo todo excelentemente bien: fue más vertical que nunca pero controló mejor que nadie las transiciones. De hecho, el primer disparo a puerta del Extremadura, y sin peligro aparente, lo hizo Willy en el 36'. Y para ese instante el derbi ya estaba resuelto: a la media hora, Yacine culminó con un potente disparo al primer palo desde dentro del área un buen pase y una mejor jugada de Carlos Rodríguez (ayer complemento ideal del delantero franco marroquí en ataque) y cuatro minutos después Antonio Romero se sacó un misil imparable a la escuadra de Saavedra desde 30 metros.

El recital del Mérida, no solo en goles sino también en ocasiones, contrarrestaba con el hundimiento del Extremadura: Fall y Pierre fallaban pases muy fáciles en la medular, la banda izquierda fue un desierto porque Curro se instaló en el centro, Ganfornina no caía a su espalda y José Rodríguez no pasaba del centro del campo, y a la defensa le traían loca los intercambios de posiciones entre Yacine y Carlos Rodríguez.

Amago de reacción

Algunas reflexiones en el vestuario azulgrana y la entrada de Carlos Rubén por Curro y David Agudo por Ganfornina tras el descanso motivaron de nuevo un derbi que parecía sentenciado: una salida en tromba, por juego y actitud, del Extremadura tuvo su recompensa en el gol de Pierre a minuto y medio de la reanudación, tras un fortísimo disparo desde el balcón del área. Pero la expulsión de José Rodríguez en el 58' por cortar una jugada con la mano dio al traste con la ilusión azulgrana. A partir de ahí, todo volvió al cauce de la primera mitad, con el Mérida generando llegadas y ocasiones ante un Extremadura totalmente desbordado, que cada minuto que pasaba veía más de lejos a Salcedo.

Y entonces llegó la expulsión de David Agudo en el 69' por cortar una salida del Mérida; y un poquito más tarde, en el 71', la de Sergio Rodríguez por evitar con la mano un gol de Yacine... y entonces la fiesta del Romano se acentuó: Hugo Rodríguez hacía de penalti el 4-1 y Borja redondeaba la goleada.

El Mérida se inyectó un chute de adrenalina para visitar el sábado el Romero Cuerda y el Extremadura, depresión aparte, perderá para recibir al Lorca a sus tres expulsados de ayer más Willy, que vio la quinta amarilla. Un dramón.