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segunda B

«Este derbi será de pocos goles, con el Mérida de favorito»

Jonhy y Cristo defendiendo hace tres temporadas la camiseta del Mérida ante el serón Anxo. :: J. M. ROMERO
Jonhy y Cristo defendiendo hace tres temporadas la camiseta del Mérida ante el serón Anxo. :: J. M. ROMERO
  • Jonhy Ex capitán del Mérida, El embajador emeritense ha ganado dos, empatado tres y perdido otros tres de los ocho Mérida-Extremadura que ha disputado

Cuando les comunicó su retirada, el presidente y el director deportivo del Mérida le prometieron a Jonathan Monago Vila (Badajoz, 1984) que le prepararían un señor homenaje. «Y hace unas semanas me llamó el responsable de comunicación y me dijo que sería frente al Extremadura», cuenta el ex capitán emeritense. Recibirá una placa, escuchará un sincero aplauso del público y hará el saque de honor. «Aunque ya sabéis que a mí no me gustan este tipo de parafernalia, me hace ilusión que sea antes del partido ante el Extremadura».

¿Prefiere la placa homenaje el domingo o jugar unos minutos del partido?

A mí me gustaría jugar, no solo unos minutos el derbi, sino todos los minutos de todos los partidos, porque tengo un mono de fútbol.

¿Lo verá luego desde un sitio especial o desde su butaca de abonado?

Todos los partidos los estoy viendo desde el palco, como soy embajador del club y estoy presente en todos los actos sociales que puedo. me pongo en una esquinita. Pero ahí me expongo mucho y yo soy de estar más camuflado, de sentarme en tribuna con mi novia, que es la seguidora número uno del Mérida.

¿Cómo se saca ese mono de fútbol?

Sobre todo corriendo y yendo al gimnasio. Si no hago deporte me siento fatal. Antes no entendía a los que intentaban dejar de fumar y ahora sí. A mí hasta me toca en el estado anímico. De hecho, soy donante de sangre, y cuando fui la última vez casi no pude donar porque tenía las pulsaciones en 49, y lo mínimo son 50. Me tuve que mover hasta llegar a las 51. Con esto de que he jugado al fútbol toda la vida y el corazón resiste más este tipo de esfuerzos, cuando no hago nada parece que se me para.

Migue Marín está tapando muy bien su vacío.

En parte me siento más tranquilo. A mí me gustó bastante Migue Marín desde el primer día que le vi. Está siendo de los mejorcitos en cada partido. Así que sí, me alegra que haya alguien de ese nivel en mi puesto.

¿Y cómo ve al resto del equipo desde esa esquinita del palco?

Lo veo con nervios y nostalgia. Hemos trabajado mucho para llegar hasta aquí, y nos está costando un mundo arrancar. Es la suma de varios factores. Hay muchas caras nuevas, y entonces se pierde esa sensación de equipo que había antes. El calendario ha sido tan caprichoso como difícil. Los resultados no llegan y se pierde confianza. Y no salen las cosas, y se pierde la comunión entre equipo y afición.. Parece que en los dos últimos partidos ha vuelto esa comunión que había. La gente me dice por la calle lo que siente, y yo les respondo lo mismo: que critiquen luego, no durante el partido. Yo entiendo sus quejas, pero si el equipo pierde, los aficionados también.

¿Le ha sorprendido el cambio de entrenador?

El cambio de entrenador siempre deja tocado a un vestuario. Pero cuando las cosas no funcionan hay que tomar una determinación. Y la determinación en este caso es tocar algo, no porque José Miguel Campos fuera el máximo o único responsable. Pero cuando se toca algo, todo se resetea, se empieza de cero. y a lo mejor es eso lo que le hacía falta al equipo.

¿También al Extremadura?

Sus aspiraciones no eran tan ambiciosas como las nuestras, pero la situación es parecida: cualquier fallo en un partido les condena.

Entonces, ¿qué esperamos de este derbi?

Pues, en principio, pocos goles. Los dos equipos se van a estar midiendo todo el tiempo. Un empate mata a los dos. Creo que, por plantilla y por jugar en casa, el Mérida parte como favorito.

¿Con cual derbi de los jugados se queda?

Sin lugar a dudas me quedo con la remontada en el Romano hace tres años, con Cristo de protagonista. Es el más bonito y el que más recuerdo.

Precisamente, ¿qué le gustaría preguntarle a Cristo?

Que si tuviese que apostar a un ganador, ¿por quién lo haría con cabeza y por quién lo haría con el corazón?

Pues dice Cristo que le preguntemos si ya controla la Thermomix o la sigue liando.

La compré cuando nos vinimos a Mérida a vivir y la estrenamos los dos, y no era un desastre. Lo hacía yo todo. De hecho, hacía las magdalenas que luego se llevaba él para comérselas. Cuando hacíamos bebidas isotónicas nos quedábamos embobados mirando como niños como trituraba todo aquello en dos segundos. La sigo utilizando y ya se me da mucho mejor, pero nunca se me dio mal.