Hoy

Campos se defiende en su despedida

  • El ya ex técnico del Mérida, que asume su parte de culpa, explicó ayer los motivos por los que no comparte su destitución

Hizo el ademán de empezar a leer lo que había escrito pocas horas antes en su casa, pero escuchó ruido al fondo y José Miguel Campos tuvo que parar. Levantó la cabeza y entonces los vio: uno a uno, muy pausadamente, fueron atiborrando la sala de prensa la mayoría de sus ya ex jugadores. Los mismos de los que se había despedido antes en el vestuario del estadio; los mismos que, diez minutos después, aplaudirían su despedida como entrenador del Mérida. De ahí que al técnico murciano le costase camuflar la emoción que le recorría el rostro antes de empezar a leer.

«Han sido dos días difíciles para mí y mi familia. Respeto la decisión del club, pero evidentemente que no la comparto», se arrancó el técnico murciano. Y a partir de ahí comenzó a catalogar los motivos por los que cree que su equipo no ha podido despegar en este arranque de temporada. Uno: «No se ha tenido en cuenta cómo y en qué tiempo se ha confeccionado la plantilla. Cuando todos son nuevos se requiere de un tiempo necesario para trabajar y cohesionar». Dos: «La plantilla es de solo 20 jugadores. La última semana se dio la baja a uno para fichar a un delantero y así equilibrar el equipo... y el delantero aún no ha llegado. Tres: «La mayoría de los partidos los hemos jugado sin delanteros, teniendo en cuenta de que hablamos de un puesto vital en el engranaje de cualquier equipo». Cuatro: «El calendario ha hecho que nos enfrentemos a seis de los diez primeros clasificados, de los cuales tres de ellos ocupan plazas de playoff». Cinco: «El tema de los campos de entrenamiento: hay cosas que se caen por su propio peso. Hemos puesto de nuestra parte para adaptarnos a la situación real del club, en cuanto a medios materiales e inmateriales, pero...». Y seis: «Los resultados de los últimos dos partidos no han estado acorde con el esfuerzo y el rendimiento del equipo, que iba a más».

Y por eso, a modo de conclusión, zanjó: «Me encuentro con la fuerza y la creencia intactas para revertir esta situación, pero sobre todo cuento con la experiencia que he tenido en otros casos similares. Aún así, estoy seguro de la recuperación del equipo. Por la debida adaptación y cohesión, que ya está realizada; y sobre todo por el compromiso que me han demostrado en estos últimos partidos. Y también, por qué no decirlo, por el calendario, que a partir de ahora será más benigno. Este equipo no me va a quedar mal y va a hacer una buena temporada».

Aunque públicamente el club ha procurado transmitir naturalidad y serenidad, las últimas semanas han sido muy complicadas de puertas para adentro. De ahí que a ninguno de los protagonistas (directiva, cuerpo técnico y jugadores) les cogiera por sorpresa los acontecimientos que se han ido sucediendo desde que se perdiera en San Fernando. Ayer, a José Miguel Campos se le pudo leer mucho entre líneas. Por ejemplo: «Agradecer a Dani (Martín) y a Pepe (Martín) la confianza, su transparencia y comunicación a la hora de afrontar el trabajo, y su tacto y comprensión para atendernos en momentos donde la dirección y los técnicos han debido unir fuerzas por el bien del club». ¿Y a Bernardo Plaza? «Si no lo he nombrado es porque he tenido un trato profesional, sin más». El director deportivo, esta semana entrenador, no está de acuerdo con algunas de las «razones-excusas» de José Miguel Campos y medita dar su versión en una rueda de prensa tras el choque ante el Jaén.

De momento, José Miguel Campos se marchará solo, porque su unidad de trabajo se queda. «Ahora hay una rescisión y unos intereses económicos. Tienen contratos diferentes al mío y tendrán que negociar para llegar a un acuerdo. Pero vinimos los tres y nos gustaría seguir siendo una unidad de trabajo», explicó el entrenador murciano.

«Seguramente me he equivocado en cosas. pero se lo he dicho internamente a los jugadores y a las personas que han tenido que escucharme. A partir de ahí son ya cosas internas y parecerían excusas, y no voy a tirar balones fueras», respondió cuando le preguntaron qué ha hecho mal. «Pero me voy con la cabeza muy alta, y lo digo bien claro. Por haber sido fiel a mis convicciones futbolísticas, a mi modelo y a mi estilo, que no han cambiado a pesar de lo que se ha dicho interesada o desinteresadamente, desde fuera o desde dentro, porque cambiar una formación, un sistema o colocación no significa cambiar idea de juego».