Hoy

Campos, cabizbajo, en su último partido en el Romano. :: J. M. ROMERO
Campos, cabizbajo, en su último partido en el Romano. :: J. M. ROMERO

segunda b

El Mérida le busca sustituto a Campos

  • Y mientras tanto, Bernardo Plaza se hace cargo del equipo junto al cuerpo técnico del ya exentrenador murciano

Dos años y cuatro meses después, Bernardo Plaza volverá a encargarse de la plantilla del Mérida. Al menos hasta que él, el presidente y el vicepresidente den con el sustituto de José Miguel Campos, que fue despedido ayer tras ejercitarse con sus todavía jugadores en las instalaciones deportivas de La Paz. «A todos nos duele esta decisión, pero el Mérida está por encima de nosotros», explicó el director deportivo emeritense, encargado de trasladarle la sentencia de la directiva al técnico murciano.

«Sí, la decisión la tomamos el mismo lunes por la mañana, en frío y con calma», confiesa Bernardo... aunque ya venía condicionada tras el pitido final en Marbella, cuando el presidente avanzó en la radio regional pública: «Veo a un equipo muy bloqueado, indefenso, asustadizo... y ya cansa. Son momentos en los que, en concreto yo como presidente, estás muy caliente porque vivimos esto de manera muy intensa y, la verdad, es que estoy muy aburrido de explicaciones psicológicas y demás. A ver si podemos coger el toro por los cuernos porque llega un momento en que la gota colma el vaso y mi paciencia ya está sobrepasada».

Una vez tomada la decisión, el club dirige ahora todas las miradas a la plantilla, la otra gran señalada por la afición en las redes sociales: «Se ha roto la cuerda por el lado más débil, pero los futbolistas tienen un prestigio y han venido aquí para cumplir con un objetivo... así que ojo, que ya no hay excusas», advirtió ayer Bernardo Plaza. «Lástima el no poder dar a una tecla y volver atrás en junio», escribió ayer el presidente, Daniel Martín, en Twitter. «Eso no podemos hacerlo, pero tocar las del futuro sí podemos. En la esencia romana (esa que falta, y mucha, por desgracia) no valen lamentos ni excusas, y por mis narices que recuperamos la esencia. Muy agradecido a este míster. Sale él porque no pueden salir otros que se lo merecen más. Ojo que diciembre está ahí mismo y ya no paso una».

La presión sobre el equipo es tan mayúscula que ya en la cuarta jornada, cuando tan solo se había sumado un punto de nueve, José Miguel Campos varió el estilo que había trabajado durante toda la pretemporada por uno más directo y práctico, con el fin de arañar puntos como fuere. Desde entonces el Mérida ha mejorado sus prestaciones defensivas, al menos en el Romano, pero con balón juega ahora a una idea que no se corresponde al perfil de los futbolistas firmados en verano. Y eso, unido a la tardía confección de la plantilla y a las ausencias importantes de las primeras jornadas de Liga, ha derivado en la situación actual de crisis: el equipo es penúltimo, con tan solo una victoria y un empate en siete partidos, a cuatro puntos de la salvación y a nueve del playoff.

El empeño es contratar ahora a un técnico que conozca el grupo IV, la situación del equipo y, sobre todo, a la plantilla. «Vamos a tener tranquilidad, sin precipitarnos, porque tenemos muy claro el perfil. Hay muchos ofrecimientos, pero con la cabeza fría se toman mejores decisiones», previene Bernardo Plaza, destinado, salvo rápida elección, a sentarse en el banquillo del Romano el próximo domingo ante el Real Jaén. Mucho antes, concretamente mañana, se despedirá José Miguel Campos tanto del club como de la ciudad con una rueda de prensa. Hasta entonces, el ya extécnico ha preferido guardar silencio.