Hoy

segunda b

Juanjo Serrano hace justicia en el 93

La euforia se apoderó de los jugadores serones tras el gol logrado por Juanjo en el descuento. :: e. domeque
La euforia se apoderó de los jugadores serones tras el gol logrado por Juanjo en el descuento. :: e. domeque
  • El Villanovense ganó al Córdoba B con un gol en el añadido, que llegó de las botas del ariete extremeño que acababa de entrar al campo

Éxtasis, euforia, rabia y alegría. Con esa mezcla de sensaciones se marcharon ayer del Romero Cuerda los aficionados del Villanovense. Mismos sentimientos a pie de campo para el equipo tras doblegar al Córdoba B en el último suspiro, en el minuto 93 (2-1). Tuvo que ser Juanjo Serrano, nada más entrar, el que pusiera cordura en el luminoso para un Villanovense que fue claramente superior.

Los de Manolo Sanlúcar borraron al filial cordobés en la primera mitad, con un imperial Owona, que fue la sombra en todo momento de Moha Traoré. Sólo una ocasión cedieron en los primeros compases, un disparo lejano de Sebas que salió desviado. A partir de ahí, empezó el festival serón, aunque faltó acierto. Y en el 10, se pidió penalti sobre Candelas, que el árbitro no entendió así y amonestó al lateral.

Los tres Carlos, Valverde, Fernández y Andújar, eran un quebradero de cabeza para la zaga cordobesa, que se veía superada una y otra vez. En el 25, llegó el asedio tuvo recompensa. Carlos Valverde cazó un balón en terreno serón, puso la directa y se plantó en la frontal para poner un gran pase a Jesús Rubio que perforó la red con un disparo desde el borde del área grande (1-0).

Alegría en la grada, aunque efímera. En la siguiente jugada, Moha Traoré aprovechó lo único que le dejó tirar Owona, una falta desde la frontal, para poner el empate en el marcador, tras rebotar su chut en la barrera (1-1).

Demasiado premio para el Córdoba y castigo que debía enmendar el Villanovense. Las malas noticias llegaban también para Iván Pérez que, en el 42, tuvo que retirarse con molestias y fue trasladado al hospital. Sin Pedro Toro recuperado, Carlos Andújar volvió a jugar de lateral y Mustafá entró en banda.

Con el empate se llegó al descanso y el filial de Luis Carrión llegó más, aunque sin orden, lo que les impidió tener ocasiones claras frente a Wilfred. Al otro lado, el guardameta cordobés, Marc Vito, tuvo que emplearse a fondo ante los arreones serones. En el 59, atrapó un buen disparo de Jesús Rubio y en el 83 atajó el último intento de Carlos Fernández que, sin suerte de cara al gol, fue sustituido en el 86.

En su lugar entró Juanjo Serrano con cuatro minutos por delante para agrandar su leyenda. Sobre la bocina, como en el baloncesto, Candelas colgó un balón desde la izquierda que encontró al de Calamonte libre de marca dentro del área. No perdonó, la colocó donde quiso y echó abajo un Romero Cuerda que ayer no fue apto para cardíacos.

Con el pitido final, los abrazos fueron para el héroe de la noche. Y, sin supersticiones, el Villanovense pone el 13 en su casillero.