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segunda b

Campos reincide en el discurso psicológico

  • Una semana más, el entrenador del Mérida lo tiene claro: «Hay que aislarse y creer»

Un día, al jefe se le mete en la cabeza que uno de sus empleados le está robando. Así que todas las noches, en la puerta, dos guardas rebuscan en la carreta del tipo. Incluso lo cachean y lo desnudan... pero nada. «¿Entonces es que no está robando?», preguntan en Luverne, Minnesota, en 1979. Y claro que sí, claro que está robando. La respuesta es tan evidente que no la vemos porque estamos buscando más allá. Es esta una de las ejemplificaciones de la navaja de Ockham: este principio del fraile franciscano Guillermo sostiene que, en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable.

«Y sí», asiente José Miguel Campos. «Si hay algo que hemos aprendido es que el fútbol es un estado de ánimo... y el nuestro, ahora, no es el mejor». Esa falta de confianza, de fe en uno mismo, de seguridad y convicción explica todos los males del Mérida en el prólogo de esta Liga: los regalos atrás, la falta de osadía arriba y la entereza para revertir una situación adversa. Y a toda explicación sencilla le sucede una solución sencilla: «Hay que aislarse, crear situaciones positivas... y creer», volvió a recalcar, como viene haciéndolo ya desde hace varias semanas, el entrenador del Mérida, cuyo discurso retiene más tintes psicológicos que futbolísticos.

«Sabemos que nuestros jugadores son los idóneos para pelear por el objetivo que nos hemos marcado junto a otros seis o siete equipos. Y tenemos experiencia en ello. No nos podemos crear un problema más allá de lo deportivo, que se instale en nuestras cabezas. Estamos atravesando por una situación por la que han pasado muchos otros equipos, de otras categorías también, cuyas plantillas han sido confeccionadas para estar arriba. Y mi experiencia me dice que solo se sale de ahí con tranquilidad y confianza. El tópico de encadenar dos triunfos consecutivos abre la frontera, pero nosotros aún no hemos sabido utilizar esa llave», argumenta Campos.

No teme la destitución

De ahí que, si el partido de mañana ante el Cartagena vuelve a torcerse, no tenga miedo alguno a una prematura destitución: «No le tengo miedo a eso porque me dedico a esto. Tengo mucha confianza en mi experiencia, en mis resultados de los últimos años, en el conocimiento del grupo. Es verdad que los resultados no llegan, pero ha habido un proceso de formación que no ha sido el ideal, con un calendario muy complicado y con unos fallos que nos han hecho cambiar el guión de los partidos muy pronto. Pero a partir de ahí no me preocupa nada, solo que mi equipo se manifieste en el campo como creo que puede hacerlo». Y a ser posible, percatándose ya de que son las carretas lo que le están robando.