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2ª División B

El Mérida vuela en círculos

José Miguel Campos, técnico del Mérida, en el partido ante el Granada B. :: J. M. ROMERO
José Miguel Campos, técnico del Mérida, en el partido ante el Granada B. :: J. M. ROMERO
  • Los emeritenses vuelven a caer en los mismos pecados de siempre, y el hartazgo de la afición ya es considerable tras el cuarto tropiezo del curso

Confiesa John le Carré en el prefacio de sus memorias que no hay libro suyo que no haya tenido en algún momento el título provisional de 'El túnel de las palomas'. De adolescente, cuenta el espía británico, su padre se lo llevó, en una escapada de jugador, al antiguo Casino de Montecarlo. Cerca se levantaba el Club Deportivo y, a sus pies, había una extensión de césped de un polígono de tiro que daba al mar. Bajo la hierba discurrían pequeños corredores paralelos que iban en fila hasta la orilla, y por esos túneles introducían palomas vivas, nacidas y atrapadas bajo el tejado del Casino, cuya función consistía en avanzar por galerías oscuras hasta salir al Mediterráneo y servir de diana a los deportivos caballeros que las esperaban con sus escopetas. Las que se salvaban, o solamente resultaban heridas, hacían lo que suelen hacer las palomas: volver a su lugar de nacimiento, donde las esperaban las mismas trampas de siempre. «Y esa es la metáfora que me ha perseguido durante tanto tiempo».

En España han traducido el título como 'Volar en círculos', que es precisamente a lo que se está dedicando el Mérida en este arranque de temporada. Meterse en el túnel, salir herido por los disparos y volver a meterse en él una vez más. El domingo, en San Fernando, la plantilla se retrotrajo dos jornadas en el tiempo y difuminó, otra vez en cuatro minutos, lo que creímos un punto de inflexión en el gol de Javi Chino ante el Granada B. El hartazgo es tal que, cuando el equipo se acercó al final del partido a los doscientos emeritenses desplazados para agradecerles su apoyo, tuvieron que aplaudir de lejos. «La gente estaba muy cabreada y les silbó. Sí, hubo cánticos en contra», cuenta un testigo que viajó. Porque el partido fue un plagio de otros que ya ha padecido en el último mes: defensa lamentable en el primer gol tempranero, incapacidad de reacción y faltas de ocasiones claras de gol.

«Vivimos una situación de bloqueo mental», reconocen sin tapujos en el club. «Creíamos haber puesto las cosas en su sitio hace una semana, pero volvimos a poner el partido muy de cara al rival», asiente un día después José Miguel Campos, que trabajará a partir de mañana en que sus hombres no se obsesionen: «No podemos crear un proceso psicótico de todo esto. Tenemos que aislarnos, olvidarnos. no crear un efecto mental que nos pueda pesar y dilapidar».

Un global de 8-0

El equipo, confeccionado para discutir por los puestos altos de la competición, es penúltimo con un solo punto. A domicilio, de hecho, el global de los tres partidos es de 8-0. Y lo que más dolió el domingo es que el rival era un recién ascendido, no el Murcia o el Melilla. Para más agravio, los dos próximos compromisos son ante el Cartagena, segundo, y el Marbella, líder invicto. «La afición no puede estar de otra manera que enfadada y decepcionada», comprende el técnico emeritense. «Nuestros jugadores están acostumbrados a otros objetivos, los que dirigimos la nave tenemos experiencia en pelear por otros objetivos... y creemos que podemos dar mejor nivel. Pero ahora no queda otra que el día a día. Dejarnos de objetivos, de mirar la clasificación y pensar por qué no somos regulares en nuestro rendimiento».

En el mensaje coincide el club: toca humildad. Y, de paso, no ponerse nerviosos. «Toca aprender y olvidar», se repite Campos. Porque el domingo llega otra final.