Hoy

segunda b

«Aquí dentro somos nosotros once»

Javi Chino, capitán y goleador ante el Granada B, levanta los brazos en el círculo central. :: J. M. ROMERO
Javi Chino, capitán y goleador ante el Granada B, levanta los brazos en el círculo central. :: J. M. ROMERO
  • El liderazgo de Javi Chino fue incluso más importante que su cabezazo al larguero o el gol del triunfo

Todo comenzó con una sencillísima pregunta:

-«Javi, ¿cómo estás?».

-«Yo no sé cómo estoy, míster... yo lo que tengo son muchas ganas de jugar».

Y entonces, en su proceso de búsqueda, José Miguel Campos se atrevió a ponerlo sobre el césped por primera vez esta temporada.

La secuencia la presenciaron los 2.700 que se citaron el domingo en el Romano. Primero fue el corrillo doce minutos antes de empezar. «Olvidaros de lo fuera. Aquí dentro somos nosotros once. Confiad los unos en los otros», les soltó Javi Chino a sus compañeros. Luego, ya durante el partido, llegó el aliento a Dani Fernández, a quien le cogió Entrena la espalda en lo más peligroso del Granada B en todo el encuentro. «Porque es más fácil echar la bronca que animar. Porque hay formas y formas, y yo prefiero que ninguno de los míos se venga abajo cuando falla. Soy muy pesado animando». Más tarde, los aplausos a Salcedo por un mal despeje. La mano en alto, agitada, reclamándole un cántico a la grada. El cabezazo al larguero. El abrazo a Dani Fernández cuando se tiró al suelo para frenar una contra al borde del descanso. El gol. Mandar tranquilizarse al técnico rival, que se quejaba al árbitro de las continuas pérdidas de tiempo del Mérida. Y, finalmente, los brazos en alto en el círculo central, con el partido rematado y la mirada pérdida.

«Si te digo que mi situación en este arranque me daba igual... te estaría mintiendo. Es muy jodido. Pero yo sigo trabajando. Mi labor es, ante todo, ser compañero, no venirme abajo, poner buena cara siempre», reconoce el propio Chino un día después, atendiendo todas las llamadas y menciones de felicitación mientras ayuda en la obra de casa. De Jesús Perera, de Toni, de Cristo, de Pedro Conde, de David Camps, de Jorge Caballero, de Germán González, de gran parte de sus actuales compañeros... Y del míster, por supuesto: «Me alegro mucho por Javi. Después de haber empezado tarde la pretemporada, después de ese esguince de tobillo en la segunda jornada... se lo merecía. Es un jugador muy importante, no solo por su rendimiento, sino por lo que significa para el vestuario».

«El míster solo me dijo que hiciera lo que sabía hacer. Que no me complicara», revela Chino. Y a eso se limitó precisamente el capitán del Mérida: a lo que escribe Julián Hernández en el blog de los Caballos Locos. Su liderazgo del domingo sobre el grupo y la situación que atravesaba fue más importante si cabe que el cabezazo al larguero o el gol del triunfo. Para que se hagan una idea.

La última vez que atinó con la red, por cierto, fue cuando militaba en el Badajoz CF de Alcázar, ante el Ciudad de Plasencia. «Pero ya era el 6-0 ó 7-0», se quita importancia. El primero de su carrera en Segunda B y el primero con el Mérida lo hizo el domingo. «Con la experiencia y los años uno se da cuenta de que si no tiene motivación no vale para nada. No necesitábamos un líder, sino unirnos y cerrarnos».