Hoy

segunda b

El destino se llama Javi Chino

El capitán Javi Chino celebra el gol del triunfo ante Hugo Rodríguez y Pardo. :: J. M. ROMERO
El capitán Javi Chino celebra el gol del triunfo ante Hugo Rodríguez y Pardo. :: J. M. ROMERO
  • El conjunto emeritense, más práctico que nunca, sumó su primera victoria de la temporada ante un Granada que apenas le inquietó

  • Su gol arrancó de cuajo la losa de tres toneladas con las que estaba jugando el Mérida en este comienzo

Dejó escrito Sábato que no hay casualidades sino destinos. Y le tomó la palabra gráficamente Woody Allen en tres de sus últimas cintas. En 'Scoop', la mentira piadosa de una aspirante a reportera para entablar relación con el hombre perfecto acaba siendo la clave que resuelve una oleada de asesinatos. En 'Match point', un anillo chocando contra la barandilla del Támesis cual red de tenis y cayendo en el lado equivocado salva de la cadena perpetua al asesino. Y en 'Irrational Man', el profesor de filosofía cae por el hueco del ascensor tras resbalarse con la linterna que le consiguió en una tómbola de feria a su alumna/amante, con la que forcejeaba para que no denunciase su crimen. Javi Chino es esa linterna, el anillo que cae en el lado equivocado y la mentira piadosa. Todas en uno.

Fue uno de los descartes del Mérida el pasado mes de junio, renovó sin embargo dos días después de asumir el chasco, estaba destinado por confección de la plantilla a ser el suplente del suplente tanto en defensa como en el mediocentro... y ayer, en sus primeros minutos de juego de toda la temporada, le arrancó de cuajo a su equipo la losa de tres toneladas con la que estaba jugando en este arranque de curso. Estaba el Mérida desplegándose sobre el campo muertito de miedo, con la intención de no arriesgar ni un billete falso de un céntimo en defensa, más pendiente de no errar que de buscarle las cosquillas al contrario, a lo práctico... y entonces puso una falta de lujo (porque no sabe ponerlas de otra manera) Hugo Rodríguez al corazón del área, buscando la coronilla de Javi Chino, que entró al remate como un camión, y con un leve y certero giro de cabeza cambió el destino del Mérida. He ahí el punto de inflexión que necesitaba este equipo de Campos. He ahí... ahora tiene que tomarlo.

Tres novedades en el once

Ganó el Mérida al Granada B no porque fuese mejor (ni peor), sino porque acertó. El primer triunfo del curso se cimentó más en lo que fue este equipo la temporada pasada que en lo que nos había mostrado en las tres primeras jornadas de esta Liga (bueno, en las dos primeras, porque lo de Melilla fue una broma): todos muy concentraditos, muy juntitos, todos muy peleones y cero riesgos atrás. De hecho, a la salida de un córner a favor, uno de los ayudantes de Campos salió del banquillo y gritó: «¡no concedemos contra!». Y Migue Marín, que se encontró el cuero casi en la esquina del área grande, cumplió a rajatabla: ante la presión del rival prefirió echar la pelota fuera de banda que intentar un centro o un regate. Y como esa, todas. O casi todas. Ante la duda, la defensa no se complicaba un ápice: pelotazo.

Y oigan, con Pardo de central (fue una de la tres novedades en el 'once') y Javi Chino de mediocentro, el Mérida no concedió ni una sola ocasión de gol en todo el partido. Lo más peligroso del Granada B fue una incursión al cuarto de hora de Entrena que abortó Pardo cuando el pase atrás se estaba convirtiendo en uno de la muerte. Tampoco, es cierto, tuvo claridad el Mérida arriba. Ante la falta de delanteros, la referencia fue Borjita como hombre más adelantado (esa fue la segunda novedad). Y salvo el gol y otro cabezazo de Chino al larguero a la salida de un córner en la primera parte, el Mérida apenas puso a prueba al cancerbero granadino. Por eso el partido se merecía un empate.

Las buenas noticias fueron: que Salcedo no recibió ni goles ni ocasiones; que el equipo se sacudió el miedo y el ansia con los que llegaba a esta jornada; y Álex Bernal (que fue la tercera y última novedad). La entrada en la titularidad del mediapunta le proporcionó al Mérida más asociación en la zona de tres cuartos, más apoyo a la hora de combinar en corto y más calidad en el último pase.

Más que ganar (que sí), el Mérida localizó ayer la confianza y la certidumbre. Ahora toca explotarlas.