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segunda b

El Mérida aguanta los palos

Cubillas anota el primer gol al Merida el pasado domingo en el Álvarez Claro de Melilla. :: opta
Cubillas anota el primer gol al Merida el pasado domingo en el Álvarez Claro de Melilla. :: opta
  • El club emeritense entiende y comparte las críticas del entorno, pero mantiene una absoluta confianza en el potencial de la plantilla

El destrozo del domingo en Melilla ha lastimado a la afición del Mérida. Tanto como cuando la chica que te gustaba se rompió el cuello haciéndote una cobra a los 15 años o como aquella vez que un adolescente se dirigió a ti por primera vez con un 'señor'. Duele, y punto. Las reacciones en redes sociales, minutos después de la goleada, fueron de una crítica feroz. Consciente del porrazo, lo primero que le salió a José Miguel Campos fue un «perdón a todos». Porque el domingo al mediodía lo más grave de un equipo confeccionado para estar arriba no eran los malos resultados cosechados hasta la fecha, sino las sensaciones emitidas: el 4-0 en contra fue mejor noticia incluso que la imagen del equipo.

Por tercera jornada consecutiva el equipo volvió a patentar los mismos errores en las dos áreas. Eso, tras 270 minutos de juego, no es casualidad. Y con un agravante: concedió el doble atrás y generó la mitad de ocasiones arriba. Si ya los regalos individuales en defensa fueron grotescos, la falta de ideas en ataque fue desoladora. Tras lo de Langreo, no se recuerda un día peor en el club romano que el pasado domingo.

El más goleado en Segunda B

«Hay que aguantar todos los palos porque nos lo merecemos», reconoce un día después el director deportivo, Bernardo Plaza. El Mérida, ya con dos derrotas, es el equipo que más goles ha recibido de toda la categoría, junto al Zamudio y el Fuenlabrada, y por eso es penúltimo de su grupo al paso por la tercera jornada. «Entiendo las críticas porque la imagen no fue buena. Pero prefiero que exijan desde la crítica constructiva. Ahora toca aguantar el chaparrón y tomar lo sucedido como un punto de partida».

Más duro que Bernardo Plaza estuvo aún, en su análisis posterior del partido, el técnico emeritense: «Nos hemos equivocado en todo. No puede ser que un equipo de este nivel conceda un gol cuando tenía un saque de banda a favor. Volvimos a no tener ni contundencia ni rigor dentro del área. Se lo ponemos muy fácil al rival. Hay que diferenciar entre jugar al fútbol y hacer negligencias en fútbol. Y en Melilla hicimos muchas. Damos la sensación de que no trabajamos durante la semana, pero ya garantizo que no es así», tradujo con gesto adusto y afligido José Miguel Campos.

El papel de la presión

La presión ha sido, tal vez, uno de los pretextos más esgrimido por los aficionados y el entorno desde el pasado domingo. «A lo mejor es que no estamos sabiendo manejar bien ese favoritismo», meditó el entrenador del Mérida tras el partido, preguntado por periodistas de Melilla. Ayer, en Onda Cero, Bernardo Plaza lo planteó así: «Jugar en el Romano no es fácil, y eso lo saben desde el primer día tanto el cuerpo técnico como los futbolistas. Este equipo pesa bastante y las expectativas son las que son: intentar luchar por estar arriba. Y por eso hemos fichado a este tipo de jugadores. Creo que no hay cosa más bonita que estar luchando por un objetivo importante. Y si a algunos les pesa esta situación, puede llamar a mi puerta, pedir la baja e irse a jugar a Primera Regional».

«El peso de las expectativas es muy grande, por eso tenemos que ir pasito a pasito», sigue ahondando Campos. «No podemos conceder goles de patio de colegio. No damos muestra del potencial que tenemos. Hay que entonar todos el 'mea culpa'. Hay que competir mejor, empezando desde atrás, porque si no. no llegaremos nunca a aspirar a estar arriba».

Como suele ser habitual con el paso de las horas, a la ira le ha sucedido un proceso de reilusión, ya palpable en las redes sociales. Hoy martes la preocupación es tan grande como la confianza en la actual plantilla, tanto del club, como del cuerpo técnico, como de parte de los aficionados. Nombres y currículum hay, ahora es turno de la plantilla de corresponder a las expectativas. Porque la visita el próximo domingo del Granada B se antoja como una final. y en septiembre. Pero no una final por puntos, sino una final para reavivar la ilusión en el proyecto. «Quedan muchos puntos en juego», templa Bernardo Plaza. «Aún hay tiempo para meterse arriba. Hay precedentes de que se puede lograr. Eso sí, jugando como en Melilla. no. Pero creo que mejoraremos e iremos hacia arriba».