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LaLiga Santander

Jornada 23

Ramis ejecuta al Leganés en la agonía

Kike García y Tito, en una acción del encuentro./Efe
Kike García y Tito, en una acción del encuentro. / Efe

El cuadro de José Luis Mendilibar encontró la recompensa en el último minuto de partido tras un choque muy dividido

EFELeganés/Eibar

Un gol de Iván Ramis cuando el partido se despedía le permitió al Eibar rescatar tres puntos ante el Leganés en un enfrentamiento reñido pero que iba camino de la intrascendencia.

Siguiendo el símil utilizado por el técnico Asier Garitano en la rueda de prensa previa, iniciaba el Leganés una peligrosa bajada tras rozar la cima en la Copa del Rey. Y estaba por ver cómo la emprendía un equipo acostumbrado a pocos reveses en las temporadas precedentes, por mucho que este último fuera consecuencia de haberse atrevido a subir más alto que nunca.

Recibidos con el cántico de 'orgullosos de nuestros jugadores', el viaje de vuelta a la tierra lo iniciaron los blanquiazules con un once en el que se vieron muchos cambios. Solo Tito, en detrimento del sancionado Zaldua, Gabriel y Siovas repetían en la titularidad con respecto a la visita al Ramón Sánchez Pizjuán.

0 Leganés

Cuéllar, Tito, Siovas, Muñoz, Raúl García, Gumbau, Brasanac (Eraso, min.72), Omar Ramos (El Zhar, min.58), Naranjo (Amrabat, min.46), Gabriel y Guerrero.

1 Eibar

Dimitrovic, Cote, Ramis, Arbilla, Rubén Peña (Capa, min.90), Dani García, Diop (Jordán, min.80), Orellana, Inui (Alejo, min.85), Charles y Kike.

Gol
0-1, min.94: Ramis.
Árbitro
González Fuertes (Comité asturiano). Mostró tarjeta amarilla a Brasanac, Muñoz y Charles. Expulsó a Siovas por doble amonestación.
Incidencias
Partido correspondiente a la vigesimotercera jornada de Liga, disputado en el estadio de Butarque ante 9.327 espectadores.

En el caso del Eibar asomaba con la moral por las nubes después de engullir al Sevilla, verdugo en la Copa del Rey de su rival en Butarque, durante la última jornada de liga. Premió Mendilíbar a los protagonistas de la goleada por 5-1 poniendo en escena el mismo elenco. Propulsados en lo anímico salieron los jugadores visitantes algo más enchufados, encerrando incluso al Leganés en su área durante los compases iniciales. No llevaban excesivo peligro pero suyo era el dominio posicional y el control del balón. Acabaron escapando los anfitriones de la jaula mediante el recurso del envío en largo y los centros laterales que no encontraban rematador. Y su mayor voluntad desdibujó a los de Mendilíbar.

El resultado fue una primera mitad espesa en la que el esférico se pasó gran parte del tiempo suspendido en el aire entre cabezazo y cabezazo o cabezada y cabezada. Solo Orellana y Rubén Pérez dejaban notas de osadía por el costado diestro eibarrés. Se cumplían pues los pronósticos de igualdad entre dos conjuntos que se habían medido veinticinco veces y solo habían dejado más de dos goles entre ambos en cuatro de ellas. De hecho únicamente el Leganés, en el año 1999, fue capaz de marcar tres tantos en el mismo partido.

Del paso por vestuarios en el intermedio volvieron los madrileños con Amrabat como sustituto de Naranjo y el Eibar ilusionado otra vez. De nuevo incisivos al comienzo, muy cerca estuvieron de adelantarse hasta en dos ocasiones.

En la primera de ellas un gran centro de Cote cabeceado por Charles a punto estuvo de desviarlo Kike a la red, pero le faltaron centímetros. Charles fue protagonista también en la segunda cuando ganó la posición poniendo bien el cuerpo pero se encontró con Cuéllar en su tiro a bocajarro. Los avisos espolearon a los locales, que dieron un paso adelante certificado mediante un centro de Amrabat que remató fuera en el primer palo Raúl García. El choque había entrado en otra fase y la esperanza de disfrutar de un gol existía.

Pero fue efímera. De ahí hasta la conclusión, solo situaciones aisladas generaron inquietud. Las faltas y la poca continuidad en el juego, llegando incluso a ser expulsado Siovas por ver dos amarillas en diez minutos, trajeron consigo un nuevo repunte del tedio solo aplacado en los instantes definitivos. Con uno más volvió a probar el Eibar y de tanto intentarlo acabó encontrando recompensa. Cuéllar detuvo casi todas pero no la última, un remate imperial de Ramis a saque de esquina cuando el árbitro se llevaba el silbato a la boca para pitar el final. Tres puntos de oro que mantienen vivo el sueño europeo.

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