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Rafa Marañón: «Es normal que el Real Madrid sea un club cercano y el Barça enemigo»

El exfutbolista Rafael Marañón (i), en su etapa de comentarista.
El exfutbolista Rafael Marañón (i), en su etapa de comentarista. / El Comercio.
  • Exjugador blanco y máximo goleador histórico de los ‘pericos’, considera que los culés «han machacado y discriminado al Espanyol por cuestiones deportivas, políticas y sociales»

Si hay una persona indicada para analizar lo que significa el sentir de madridistas y espanyolistas es Rafa Marañón (Olite, Navarra, 23 de julio de 1948), un magnífico delantero que jugó en el club blanco entre 1970 y 1974 y decidió marcharse para triunfar con los ‘pericos’ entre 1974 y 1983. Hoy embajador de la entidad blanquiazul, de la que es máximo goleador histórico con 144 tantos, aunque presume que «de que la cifra se elevaría a más de 200 si se contabilizasen todos los partidos no oficiales», conoce a la perfección la idiosincrasia de los dos clubes amigos porque, indiscutiblemente, les une su gran rivalidad con el Barcelona. «Y no nos engañemos, históricamente el Real Madrid siempre ha traspado o cedido jugadores al Espanyol, entre los que me incluyo, y el Barça se ha negado», enfatiza.

«Quiero siempre lo mejor para el Real Madrid, salvo cuando juega contra el Espanyol», declara un exjugador que actuaba con el ‘11’ a la espalda pero era un extremo moderno que sabía ejercer como ariete y poseía un gran remate de cabeza. Se ríe cuando se le pregunta por qué hace 21 años que los catalanes no se imponen en el Santiago Bernabéu. «Y qué equipos son capaces de puntuar habitualmente en este estadio. Salvo el Barcelona, el Atlético y un gran Valencia o Sevilla, el 90% pierde», explica Marañón, quien refresca la memoria al periodista. «Antes de esa victoria de 1996, con dos goles de Jordi Lardín, el último triunfo en Liga del Espanyol en Chamartín se produjo el 1 de febrero de 1981 (1-2). José María Maguregui era el entrenador y los goles los marcamos un servidor, de falta, Urbano, tras hacer una pared conmigo, y Juanito, de penalti».

No niega que frente a los culés quizá los pericos se motiven más. «Es normal porque es el enemigo directo. Pero eso no quiere decir que no pongamos los cinco sentidos para vencer al Madrid porque te da la misma categoría», argumenta, convencido de que esta temporada el equipo de sus amores derrotará al Barça de Luis Enrique en Cornellà-El Prat. Asume también que la enemistad con los azulgrana tiene tintes «deportivos, políticos y sobre todo sociales».

«Los culés nos han machacado mucho históricamente y nos sentimos discriminados respecto al Barça, aunque desde el club se intente negar oficialmente. Existen agravios clasistas, institucionales y sociales de toda índole de los que no me puedo desligar porque represento al club», afirma, sin ambages, un tipo que cuando se estableció un ranking de popularidad en el Espanyol para ‘bautizar’ y decorar las puertas del estadio, quedó quinto tras los más modernos Raúl Tamudo, N´Kono, Lauridsen y Luis García. «Me eligieron hasta por delante de Solsona, uno de los jugadores con más clase que he conocido», presume, orgulloso.

A Marañón no cabe encasillarle como anticatalanista. Todo lo contrario. Asegura que la mejor decisión que tomó fue marcharse de Madrid y situarse en la capital catalana. «Gracias a vivir en Barcelona pude estudiar arquitectura, hacerme doctor, impartir clases en la universidad a miles de alumnos y ser un hombre muy conocido en la sociedad catalana, lo que me permite saber muy bien de lo que hablo. Si hubiera seguido en Madrid, no hubiese estudiado una carrera porque allí la mentalidad es muy diferente. En Barcelona se estudia por la mañana, por la tarde y por la noche. En Madrid, por la mañana o por la tarde. Y es habitual irse por la tarde a los bares para jugar al mus y tal», detalla.

Debut con Gento

Prefiere la cultura y forma de vivir de los barceloneses, pero se declara orgulloso de haber jugado en el Real Madrid porque «es lo máximo a lo que puede aspirar un futbolista». «Yo debuté jugando con Amancio, Pirri, Velázquez y Gento. Creo que con eso está dicho todo. Trabajé a las órdenes de Miguel Muñoz, de Luis Molowny y de Miljan Miljanic, al que conocí pretemporada antes de decidir irme al Espanyol cuando todavía tenía contrato en vigor». Para los jóvenes que se han olvidado, recuerda que participó con España el Mundial de Argentina’78, el del histórico fallo de Cardeñosa ante Brasil. «Jugué poco, sólo cuatro partidos, pero fui convocado más de 20 veces. Entonces no se podían cambiar a seis o siete jugadores y era más difícil engordar los números», bromea.

Centrados ya en el choque de este sábado, que Marañón presenciará ‘in situ’, cree que el equipo de Quique Sánchez Fores tendrá opciones de vencer «si aguanta con el 0-0 hasta casi el final». «Si marcamos al principio, se despierta a la fiera», apostilla. «El Espanyol llega en una situación muy tranquila, lo que puede ser beneficioso o perjudicial, pero al Madrid le va mucho y tiene que poner toda la carne en el asador. No puede perder ni un punto porque se le va la perola», advierte.

Considera que Quique está haciendo «un gran trabajo con una plantilla todavía en formación». «Tiene una personalidad muy especial que se adapta para un club acostumbrado a estar en la zona media de la tabla y con una tendencia histórica a conformarse cuando ya tiene los puntos que le garantizan la salvación. Esta es nuestra idiosincrasia aunque el Espanyol es un club grandioso por la ciudad en la que está radicado, su antigüedad, su afición, haber disfrutado de jugadores como Di Stéfano, sus cuatro títulos de Copa y haber estado casi siempre en Primera».