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GOLEADOR

Neymar explota en el mejor momento del Barça

Neymar.
Neymar. / REUTERS
  • «Me siento más suelto, con más libertad», dice el brasileño, cuya evolución es clave para liberar a Messi y mejorar al equipo de Luis Enrique

Llega la primera final de la temporada para el Barça, una de muchas si el equipo de Luis Enrique hace las cosas bien, y por primera vez en las tres últimas temporadas no todos los ojos están puestos en Messi como única solución ofensiva en las grandes citas. Neymar, definitivamente, ha dado un paso al frente para asumir responsabilidades. Desde la primera temporada de David Villa como azulgrana (2010-11), cuando el asturiano logró 23 goles oficiales, el delantero argentino no tenía un socio con la personalidad suficiente para tirar del carro en esos momentos en los que el rival logra controlar al ‘10’. El Guaje se lesionó de gravedad en su segundo año y Alexis Sánchez, coincidiendo también con un Barça a la baja, jugó siempre demasiado condicionado por el estrellato de su compañero. En ese periodo, Pedro ha vivido su etapa más irregular, sin continuidad además por decisiones técnicas. Y el propio Neymar no se soltó la pasada temporada, todavía en fase de adaptación y muy presionado por todo lo que significó su fichaje a nivel institucional e incluso judicial.

Mientras se espera a Luis Suárez para que sume goles a su enorme y valiosa capacidad de trabajo, el Atlético ya sabe que este miércoles en el Vicente Calderón, en la vuelta de los cuartos de final de la Copa del Rey, no puede centrarse exclusivamente en cerrar los caminos hacia la portería a Leo Messi. Simeone ya ha comprobado en los pulsos recientes (3-1 en Liga y 1-0 en la ida copera, los dos en el Camp Nou) que si su ordenado y aplicado centro del campo no bascula con velocidad de banda a banda, Neymar le puede hacer un descosido importante. Lo sabe el Barça, que busca más cambios de orientación de lo normal, a veces buscando a Messi en la derecha y, con un pase largo, a Neymar de repente en la izquierda.

Luis Enrique no ha ocultado que devoró los videos de los seis partidos de la pasada temporada entre Atlético y Barça. Y descubrió, aunque eso no lo dijo, que Simeone acumuló hombres para arrinconar a Messi en una banda asumiendo el riesgo de despoblar otras zonas. Pero aquel equipo del Tata Martino sólo sabía atacar de otra forma y cayó una y otra vez en la trampa. En el 3-1 de Liga, el Cholo repitió la fórmula, pero el Barça ya tenía otras variantes estudiadas y desbordó por la izquierda con Alba, Iniesta y Neymar. Por eso, en el 1-0 de la Copa, lo explicó el propio técnico rojiblanco, cambió de ubicación a Gabi del centro a su derecha para ayudar a Juanfran a cerrar mejor la izquierda azulgrana. Y eso libera, en cierto modo, a Messi en la derecha. Eso lo ha logrado la explosión de Neymar.

El brasileño ya suma este curso 19 goles en 24 oficiales, superando a media temporada los 15 en 41 que marcó la pasada campaña. Y su complicidad con Messi es total, como se demostró el sábado en Elche, cuando recibió dos asistencias del ‘10’ que definió al primer toque. Se buscan y se encuentran. No es que Leo haya perdido el egoísmo realizador que hace diferentes a los cracks mundiales de su naturaleza, pero sabe que un marcador a favor es lo que hace que los rivales se abran. Y para abrir la lata, nadie mejor que Neymar, que no va a desaprovechar sus pases milimétricos. Los dos hablan a menudo durante los partidos buscando la mejor fórmula para desbordar a sus rivales. Y dejan en evidencia a Johan Cruyff, quien en su papel de líder espiritual del entorno vaticinó cuando el Barça fichó a Neymar que “serán dos gallos en un mismo corral”. Claro que el holandés, que siempre tiene respuestas para acabar teniendo razón, ya estará preparando un discurso que le deje en buen lugar.

Cosmética

Precisamente, Neymar fue el protagonista en la presentación del acuerdo del Barcelona con Baruel, una empresa de cosméticos e higiene personal brasileña con la que el club azulgrana cumple su deseo de entrar en un mercado emergente como el de Brasil. Además, responde a la mediación del padre de Neymar, que se llevó un buen dinero en la controvertida operación económica del fichaje de su hijo con el argumento de lograr acuerdos de patrocinio en su país. El primer contrato, por cierto, es con un desodorante de pies.

Neymar habló en el acto y mostró reflejos cuando le preguntaron por dónde prefería a Messi, si jugando por la derecha o por el centro: «¡En el campo! Jugar con Leo es fácil porque es jugar con los mejores. Nuestra amistad es muy buena y eso se nota dentro del campo», sentenció sin alimentar polémicas, añadiendo que está muy de su temporada y espera seguir así. «En la primera campaña debía conocer a todos, en este segundo año estoy más a gusto». El delantero brasileño, sobre la cara de enfado que se le ha visto cuando ha sido el cambio habitual de Luis Enrique, reconoció que no le gusta ser sustituido desde bien pequeño, pero respeta las decisiones del entrenador.

El delantero azulgrana, a quien se le recordó la frase de “los dos gallos” de Cruyff respecto a él y Messi, explicó que «respeto la opinión de Cruyff, fue uno de los mejores, pero puede que se haya equivocado. Podemos hacer grandes cosas juntos». Neymar reconoció que ha «madurado mucho, he evolucionado bastante, pero todavía tengo que hacer muchas cosas en el Barça. Quiero ganar títulos, estamos en el inicio. Quiero marcar una época con esta generación. He aprendido de iconos que tengo en la plantilla. Me siento más suelto, con más libertad. Me siento importante, como todos los jugadores deben sentirse». Con habilidad despejó una pregunta incómoda sobre la sanción que pediría para Cristiano por su agresión en Córdoba: «Yo no trabajo en el Comité. ¿Si entiendo su reacción? A veces puede pasar, hay provocaciones, como la que sufrió Zidane, y nadie en el mundo tiene tanta sangre fría como para no reaccionar, pero hay que aprender a controlarse, debes trabajar la mente para no caer en la provocación. Debe ser castigado». Y por último, no se olvidó del pulso ante el Atlético: «Lo respetamos muchos, pero tenemos que ganar esta batalla para seguir en la Copa».