Hoy

jornada 20

Griezmann tira del carro colchonero

vídeo

Antoine Griezmann. / Afp

  • El Rayo propuso el juego y el Atlético dominó las áreas y midió sus esfuerzos pensando en el Barça

Sin perder de vista nunca el apasionante duelo copero que se avecina contra el Barça, el Atlético de Madrid midió sus esfuerzos, fue práctico y se encomendó a la velocidad y acierto de Griezmann para aprovechar los tradicionales errores defensivos de un Rayo que propuso más fútbol pero manejó mucho peor las dos áreas.

Además de Moyá en lugar de Oblak, Simeone realizó tres cambios con respecto al once que jugó en el Camp Nou y dejó a Fernando Torres en el banquillo hasta el tramo final. También faltaban dos jugadores básicos como Godín, sancionado, y Koke, lesionado. Colocó un trivote en el centro del campo y dejó más descolgados a Arda, Griezmann y el croata Mandzukic. Era un equipo descompensado pero elegido a propósito porque el Rayo es un rival diferente al resto. Le faltaban los laterales y Paco Jémez, ataviado con traje, corbata, guantes y gorro, fue fiel a su valiente 3-4-3. Los colchoneros quidieron dejarles la iniciativa a los franjirrojos y aprovecharse de sus desajustes atrás. Es una apuesta de equipo menor, ya que lo normal es que el grande domine territorialmente al chico, pero el resultado se anteponía a cualquier otro condicionante en los locales.

El Rayo recordó en los primeros minutos a ese coladero del inicio de temporada. Tiene tal afán por sacarla siempre jugada que con frecuencia regala jugadas de peligro a sus adversarios. Y el Atlético no es un contrincante cualquiera sino uno de esos equipos con pegada. Era otra gran noche para el francés Griezmann, cada vez más titular para el Cholo porque se ha aprendido sus movimientos ofensivos y, sobre todo, los de repliegue y vigilancia. En poco más de diez minutos, el exrealista marcó dos goles que parecieron sellar la victoria atlética. Fueron parecidos, ya que en ambos casos se plantó solo ante Toño y le batió con sutileza. Primero, se aprovechó de un regalo de Ze Castro, envuelto en forma de pase horizontal. Y después, de un balón largo peinado por Mandzukic y del craso error de Morcillo, que no achicó y rompió el posible fuera de juego.

Los planes se cumplían al dedillo en el campeón, pero se le complicó la noche porque se puso a pensar demasiado pronto en la soñada remontada ante el Barça y se fue del partido. Y eso no lo perdona el Rayo, un equipo que nunca ceja en su empeño de atacar. Un mal control del distraído Juanfran permitió combinar a los vallecanos y disparar a Trashorras desde la frontal. No golpeó con fuerza pero ajustó el balón al palo y a Moyá no le alcanzó su estirada. Si quería ganar uno de esos partidos de transición, tendría que volver a acelerar. En el descanso, al Cholo le tocaba reactivar a su tropa.

Ciertamente, el Atlético salió mejor tras el descanso, más pujante y presionante. Dejó elaborar menos al Rayo, ejerció una presión más alta y le generó peligro por abajo y por arriba. Tras un remate de Mandzukic, salvado por Abdoulaye, llegó el córner y el gol en propia meta de Manucho. Se lo metió porque Giménez entró valiente y dificultó cualquier despeje. El jóven uruguayo de sólo 20 años recién cumplidos formó pareja por primera vez con Miranda y demostró que hay central de plenas garantías para más de una década. Ya con el 3-1, el Atlético dio varios pasos hacia atrás y se dedicó a dejar pasar los minutos y a buscar algún zarpazo a la espalda de la endeble zaga de los vallecanos. Griezmann, tras una gran jugada personal que cerró con disparo al poste, y Torres, muy egoísta por no dársela al francés, pudieron ampliar la ventaja.