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JORNADA 18

El Espanyol recupera al Real Madrid

Raphael Varane despeja un balón.

Raphael Varane despeja un balón. / EFE

  • Solo la expulsión de Coentrao abrió alguna posibilidad para que el equipo visitante inquietara en el Santiago Bernabéu

Carlo Ancelotti debería agradecer la visita que hizo el Espanyol al Santiago Bernabéu. El equipo de Sergio González resultó la mejor medicina para el alicaído Real Madrid que en los últimos partidos había perdido su esencia goleadora y su racha de victorias. Si bien es cierto que el Espanyol lo intentó y probó a Iker Casillas en algunas ocasiones, la verdad es que la falta de experiencia y de mordiente se tradujo en escasa puntería para ellos y tranquilidad para los blancos.

Empezó el partido con un Real Madrid mohíno. A pesar de presentar a su público el trofeo del Mundial de Clubs, los futbolistas mostraron mala cara e incomodidad. Las derrotas después del título, la pérdida de la racha récord y el extravío en el juego habían perjudicado el ánimo de los blancos. De hecho, el experto en melancolía fue el primero en dar más pasos en ese sentido porque Karim Benzema estrelló un disparo en el poste. Malas vibraciones en casa de la tristeza.

Afortunadamente para los de Ancelotti, el Espanyol no inspiró temor aunque fue el primero en acercarse a una de las porterías. Afortunadamente para los blancos, su suerte cambió con un momento de talento y gracia que recuperó el ánimo de los madridistas. Fue un balón largo de Bale que cruzó de banda a banda el que Cristiano convirtió en pase de gol con un magnífico golpeo de su zurda al primer toque (y a bote pronto) que James empujó a gol. El colombiano, el hombre de ataque que más desapercibido pasa, anotó su sexto tanto en Liga y liberó al Madrid de sus pesares. Desde el tanto del zurdo el duelo se convirtió en un paseo en barco con viento a favor para los de Ancelotti. Los jóvenes del Espanyol se perdieron mientras reasignaron sus tareas con el marcador en desventaja y perdieron el rastro del equipo herido. Tampoco Gareth Bale dio opción para que el equipo periquito se reenganchara al choque porque un lanzamiento magistral de falta desde el lado derecho se coló en la portería después de tocar el poste.

Con el provechoso comienzo del primer tiempo se manejó el Real Madrid en el resto del partido. Los de Ancelotti se acomodaron al contragolpe y a los centros desde la bandas para disfrutar del estilo que más les gusta. El Espanyol respondió con un intercambio de golpes y arrancó de su rival la sonrisa porque los blancos sabían que en esa propuesta su pólvora es más efectiva.

El único momento de zozobra para el Real Madrid se produjo con la expulsión de Coentrao. El portugués, quien había sido titular por los problemas en la espalda de Marcelo, se cruzó en el césped con Víctor Sánchez y puso los tacos de sus zapatillas para recibir a su rival. La roja que enseñaron al zurdo cambió por momentos la fisionomía de los locales pero no el rumbo. Nacho entró al campo para cubrir el hueco -aunque Arbeloa se situó en la izquierda- y Ancelotti decidió afianzar definitivamente su defensa con Illarramendi en el centro del campo. La fortificación impidió cualquier tipo de oportunidad del Espanyol, que en ningún momento logró ofrecer un balón de peligro a su delantero Felipe Caicedo y que nunca supo cómo afrontar el duelo para sacar algún punto. En cambio, el Real Madrid se volvió a acomodar al contragolpe y sólo el azar retrasó el gol definitivo hasta que el inesperado Nacho apareció.

Desde el gol del joven el duelo se diluyó entre pases seguros, cabreos de Cristiano y carreras sin convicción de los jugadores del Espanyol. «Le ha faltado un poco de todo al equipo. Nos hemos despistado y no hemos sido capaces ni de generar oportunidades», reconoció Sergio González en la rueda de prensa. En definitiva, la tarde resultó plácida para los madridistas gracias a la endeblez de sus rivales y a pesar de Coentrao. En principio, el próximo jueves la visita no será tan cómoda, puesto que en la vuelta de la Copa del Rey contra el Atlético de Madrid su adversario se presentará con más seguridad y menos opciones para que explote sus contragolpes. De momento, Ancelotti ha recuperado el ánimo de sus futbolistas. Gracias al Espanyol.