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JORNADA 15

El Barça se estrella contra el muro del Getafe

El Barça se estrella contra el muro del Getafe
/ EFE
  • Los azulgrana no pasan del empate en el Alfonso Pérez y se alejan a cuatro puntos del Real Madrid

La Liga se le empieza a complicar al Barça. Bien es cierto que aún es pronto, que no hemos llegado ni a la mitad de la travesía y que por tanto queda un mundo hasta el final del campeonato. Sin embargo, después de empatar en Getafe, los azulgrana empiezan a transmitir las primeras señales de debilidad y se distancian a cuatro puntos del Real Madrid, que se muestra más poderoso y ofrece mejores sensaciones que el equipo catalán.

Un Barça impotente, que lo hizo todo para ganar en el Coliseum Alfonso Pérez, aunque le faltó brillantez, claridad en el área madrileña y acierto y además se encontró con una pareja de centrales inconmensurable, como Naldo y Velázquez, dejó pasar una buena oportunidad para mantener el mano a mano con el Madrid. Los hombres de Luis Enrique chocaron contra un muro, el que el rumano Contra levantó en su campo y que sacó a relucir todas las carencias que tiene el Barça actual: cuando sus figuras no atinan, el juego del equipo no genera tanto como para doblegar al rival. Frente al Getafe era cuestión de abrir la lata, pero en esta ocasión faltaron herramientas. Messi estrelló una falta directa en el larguero y poco más. Muchas llegadas, eso sí. Los azulgrana rondaron continuamente la meta de Guaita, aunque cada vez que lo intentaron, el balón salió repelido por la defensa azulona. Fue un querer y no poder, que en Valencia los culés resolvieron en el minuto 93 y que esta vez acabó en tablas.

Los azulgrana, en cualquier caso, dominaron el encuentro casi de cabo a rabo. El partido arrancó abierto, dinámico, con ocasiones en las dos porterías y alternativas en el juego. El Getafe esperaba atrás, agazapado, para salir como un rayo a la contra. Aprovechaba que los dos laterales del Barcelona llegaban hasta la línea de fondo para cogerles las espaldas y amenazar a Bravo. Y además, cuando los medios -Michel o Lacen- robaban rápido, entre Lafita, Yoda, Sammir o Sarabia intentaban armar el taco. Al Getafe se le veía cómodo esperando atrás, con espacios para disparar a sus liebres. El Barça, mientras, tenía el control y casi el dominio del partido, pero en ataque no acababa de combinar con acierto.

Luis Enrique volvió a su dibujo habitual, con Busquets, Xavi y Rakitic en la medular y una tripleta atacante formada por Messi, Luis Suárez y Pedro (Neymar era baja). Messi caía demasiado al centro del campo, lo que en ocasiones dificultaba la movilidad de la pelota, porque desplazaba y anulaba a Xavi y Rakitic, en teoría los encargados de surtir balones a los delanteros. Luis Suárez y Pedro hacían la guerra por libre y al ataque blaugrana le faltaba una partitura que le diera algo de orden. Aun así, Messi y Suárez, en dos ocasiones, pudieron perforar la portería de Guaita en la primera mitad, mientras que por parte de los azulones, la gran oportunidad de la primera parte la tuvo Lafita, quien tras driblar a Alves lanzó un cañonazo al palo largo, al que respondió Bravo, sacando la manopla de manera magistral. Un posible penalti en cada área completó la cosecha del arranque.

Tras la reanudación, el Barça intentó ponerse las pilas, apretó, dio un paso adelante, imprimió una velocidad más a su juego y embotelló más si cabe a su adversario. Sobre el minuto 50, Messi lanzó una falta al larguero y pareció que el argentino tocaba a rebato. Sin embargo, a medida que pasaban los minutos, el partido se le empezaba a atragantar al Barça. El Getafe, por su parte, no daba la sensación de que pudiera aguantar tan atrás, aunque su defensa tampoco pasó agobios serios y en ningún momento se sintió acorralada.

Con media hora por delante, la solución que buscó Luis Enrique fue sentar a Rakitic, que empieza a estar cuestionado por lo poco que se integra en el juego, y dar entrada a Iniesta. Dos o tres buenas aperturas por la izquierda, aprovechando las subidas de Jordi Alba parecieron dar la razón al técnico asturiano, si bien los azulgrana siempre fallaban en el último pase. Luis Suárez no tuvo su día, en parte neutralizado por Naldo y Velázquez, y Messi no encontró el sitio, a pesar de que lo intentó desde atrás, en la derecha y metido entre los puntas, por lo que el banquillo blaugrana se la jugó con Munir a la búsqueda del factor sorpresa. Ni así. Era el día de cero a cero. Y al final, el Barça casi dio las gracias, porque en el minuto 94, cuando el árbitro pitó el final, no se percató de que Álvaro Vázquez se iba solo hacia la meta de Bravo.